Corrección

El S&P 500 firma su peor inicio de año desde 2009 por el temor a una subida de tipos

Cae un 6% en enero, su peor mes desde el estallido de la pandemia

El S&P 500 firma su peor inicio de año desde 2009 por el temor a una subida de tipos pulsa en la foto

La pandemia y sus consecuencias sobre la economía y los mercados ceden el testigo a la política monetaria. La retirada de los estímulos puestos en marcha por bancos centrales para impulsar las economías y garantizar unas buenas condiciones financieras está provocando sacudidas en los mercados. Los inversores, que en los últimos 17 meses se habían acostumbrado a convivir con unos niveles de volatilidad inusualmente bajos, se enfrentan ahora un escenario mucho más incierto. Por si el panorama no fuera lo suficientemente complicado en las últimas semanas el conflicto entre Ucrania y Rusia y las dudas en torno al crecimiento han derivado en una corrección que encuentra su mejor reflejo en Wall Street.

Después del buen comportamiento registrado por la renta variable mundial, en el arranque de 2022 los inversores han aprovechado las dudas para deshacer posiciones en unos índices y cotizadas que registraban valoraciones muy exigentes. Los máximos históricos registrados en las primeras sesiones del año han dado paso a las ventas, llevando al S&P 500 a caer un 5,26%, su peor mes desde el estallido de la pandemia en marzo de 2020 y el peor arranque del año desde 2009.

El Dow Jones y el Nasdaq no han quedado al margen. El índice que agrupa a las 30 cotizadas más importantes de Wall Street cayó un 3,32% en enero, el dato más pobre en un inicio de año desde 2016 y el Nasdaq, un 8,98%, caída que no queda lejos de la del 9,89% de enero de 2008, que sigue como su peor arranque de año. 

Con estas correcciones, los inversores se preguntan si la época dorada de la Bolsa ha llegado a su fin. Las respuestas son muy diversas. Los analistas de Morgan Stanley optan por seguir vendiendo y consideran que la volatilidad y las oscilaciones intradía que se vienen registrando son más propias de un mercado bajista. “El valor razonable del S&P 500 sigue estando más cerca de los 4.000 puntos”, explican. Según estas valoraciones el S&P 500 tiene margen para caer un 11,7% adicional.

Más optimista se muestra Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities, que considera que 2021 fue una excepción. El experto cree que la corrección que vive la renta variable es “normal” y aconseja a los inversores no dejarse llevar por el pánico. “Nuestro consejo es el de mantener la tranquilidad y, sobre todo, el de mantener la exposición a la renta variable que cada uno esté dispuesto a soportar. Si bien puede ser pronto para comenzar a tomar posiciones, al menos hasta que la crisis de Ucrania se aclare, pienso que los recortes que están experimentando muchos valores van a generar atractivas oportunidades de inversión”, remarca.

En la misma línea se mueve Natalia Aguirre, directora de análisis y estrategia de Renta 4. La experta defiende que las caídas de las últimas jornadas obedecen en gran medida a una interpretación más agresiva del mensaje lanzado por la Reserva Federal. Aguirre sostiene que es inevitable que la retirada de los bancos centrales genera volatilidad, pero cree que, aunque el mercado haya empezado a poner en precios hasta siete subidas de los tipos en EE UU, en el momento en el que la Fed vea que las condiciones del mercado y de la economía se complican frenará el endurecimiento. “Persisten riegos sobre el crecimiento y el nivel de deuda es muy abultado”, destaca. Con unas expectativas de crecimiento por encima del potencial, unos beneficios empresariales que seguirán aumentando por encima del 10% y el escaso valor que ofrece la renta fija, la experta cree que la Bolsa es la única opción. La mayor resistencia que ofrecen los índices europeos, con correcciones desde los máximos de hasta el 6% se debe a su mayor componente cíclico. En enero el Ibex se ha dejado 1,2% y el Euro Stoxx 50, un 2,9%.

Lucas Maruri, gestor de renta variable europea en Gesconsult, también elige a la Bolsa como el activo más atractivo, pero considera que ahora la selección se hace más necesaria. El experto se decanta por cotizadas con buenas perspectivas de crecimiento, balances saneados, que sean capaces de generar caja y de trasladar el aumento de los costes a los clientes sin que sus márgenes se resientan. Maruri señala que una buena señal de confianza es que el equipo directivo aproveche las correcciones para comprar acciones, una muestra de que confianza en el crecimiento de la compañía.

Ignacio Cantos, director de inversiones y renta variable en Atl Capital, apunta que el comportamiento de las Bolsas en el primer mes del año no marca la tendencia el resto del ejercicio. El experto cree que si bien las correcciones eran necesarias la Bolsa sigue teniendo recorrido. A las buenas perspectivas de crecimiento y beneficios en Europa se suma el plan de inversiones del programa Next Generation, algo que debería servir de catalizador.

 

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