España recibirá unos 4.000 millones más de fondos europeos por la ralentización de la recuperación

La Comisión tiene que recalcular el reparto del 30% de las subvenciones

La marcha del PIB en 2021, que se recortaría al 4,6%, beneficiaría al país

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La ralentización de la recuperación económica en España hará que el país acabe sacando tajada del reparto definitivo de los fondos europeos. En concreto, si se cumplen las últimas previsiones macroeconómicas publicadas en noviembre del pasado año por la Comisión Europea –cuando se proyectó un avance del PIB nacional del 4,6% para 2021–, España terminará recibiendo cerca de 4.000 millones de euros más en subvenciones directas de las que se le asignaron a mediados de 2020, cuando se diseñó el mecanismo para impulsar la recuperación comunitaria.

Si entonces a España le correspondían unos 69.500 millones de euros en transferencias directas, la cifra final rozaría los 73.500 millones, a los que se le sumarán otros 70.000 millones en créditos a devolver.

La razón de este cambio se encuentra en el documento que regula el funcionamiento del fondo. En el reglamento 2020/241 de la Eurocámara y el Consejo, firmado hace casi un año, se detalla cómo las asignaciones de las capitales se calcularon con el objetivo de “garantizar una contribución financiera significativa que guarde proporción con las necesidades reales de los Estados miembros”.

Así, el reparto entre los socios del 70% del montante del fondo que corresponde a las subvenciones –ya definitivo– se calculó en base a factores como la población de cada país, la inversa del PIB per cápita en el año 2019 o la tasa de desempleo. Sin embargo, el 30% restante quedó sujeto a otras variables, incluyendo “el cambio acumulado del PIB real durante el período 2020-2021”. Es esta partida la que tendrá que recalcularse cuando se conozca la marcha real de la economía.

Ocurre que cuando se hicieron los cálculos preliminares, la Comisión se basó en las últimas previsiones publicadas (de otoño de 2020), que anticipaban un crecimiento para España del 5,4% en 2021. Hoy, la mayoría de analistas, incluyendo al propio Ejecutivo comunitario, rebajan las proyecciones para España a un entorno del 4,5%. Bruselas, en concreto, espera un 4,6%.

Se da la paradoja, por ello, de que el frenazo que ha experimentado la recuperación económica en España por las diferentes oleadas del Covid, su impacto en sectores como el turístico, la inflación, la crisis de suministros o un ritmo de ejecución del dinero europeo menor del esperado, redundará en una asignación de fondos mayor. Desde el Ministerio de Asuntos Económicos no se pronuncian al respecto y prefieren esperar a que Bruselas mueva ficha una vez se conozcan los números reales. Fuentes comunitarias, por su parte, estiman que la revisión del reparto para España se produzca, efectivamente, al alza, si bien recuerdan que la subida exacta se sabrá cuando se conozcan los datos cerrados.

Cuando Eurostat publique las cifras oficiales de cada uno de los Estados miembros, la Comisión tendrá que hacer números y cerrar las asignaciones finales. Tal y como detalla el reglamento, el cálculo de la contribución financiera máxima del 30% del fondo “se actualizará para cada Estado miembro a más tardar el 30 de junio de 2022 mediante la sustitución de los datos de las previsiones de otoño de 2020 de la Comisión por los resultados reales en relación con el cambio del PIB real de 2020 y el cambio acumulado en el PIB real del período 2020-2021”.

La fórmula ideada por Bruselas para repartir el dinero, en negro sobre blanco en el reglamento, especifica que para efectuar el cálculo por capitales son necesarias las cifras de PIB de cada uno de los 27 países. Por eso, a la espera de los datos oficiales de 2021, las previsiones de la Comisión permiten hacerse una idea aproximada de la división de fondos final.

Según estas proyecciones, del 30% de las subvenciones directas a repartir entre los socios (unos 103.500 millones de euros en total), a España le correspondería cerca del 26%, unos 26.900 millones de euros. Con el primer cálculo basado en las previsiones de otoño de 2020 (un avance del 5,4% en 2021), la cifra se reducía a los 22.900 millones de euros. A este montante hay que sumarle la partida correspondiente al 70% de las subvenciones, ya cerrada, que otorga a España el 19,8%, unos 46.600 millones.

La pasada semana, en la reunión del Eurogrupo, la vicepresidenta primera de España y ministra de Economía, Nadia Calviño, explicó que “a lo largo de este año, dos años, hemos visto una extrema volatilidad en términos de las previsiones económicas”. Por ello, “vamos a ver cómo sigue evolucionando esa previsión y la asignación final que se haga a nuestro país; creo que está previsto que se realice en torno a mediados de este año. Veremos cuál es la asignación definitiva”, añadió.

Unas previsiones que han ido a la baja

Las proyecciones que la Comisión Europea ha ido publicando en los últimos dos años han arrojado varios jarros de agua fría sobre la economía española. Bruselas, en noviembre de 2020, previó un hundimiento del PIB para ese año del 12,4%. Sin embargo, en aquel momento, proyectó para España un alza del 5,4% para 2021, uno de los mayores avances de la Unión Europea. Un año después, con el hundimiento confirmado del PIB en 2020 del 10,8%, Bruselas retrasó a 2023 la recuperación de España de los niveles previos a la pandemia, rebajando el alza del PIB en 2021 al 4,6%.

La deuda pública, que la pandemia elevó del 95,5% al 120% del PIB, cerraría 2021 en el 120,6%, según la Comisión. El Ejecutivo aspira a bajarla al 119,5%. Después, Bruselas prevé que el endeudamiento enfile una senda descendente hasta el 118,2% en 2022 y el 116,9% en 2023. En el caso del déficit, que saltó en 2020 del 2,9% al 11%, la expectativa de Bruselas es que la mejora de ingresos permita reducir el agujero en 2021 al 8,1%. A partir de ahí, el desequilibrio entre ingresos y gastos se reduciría al 5,2% en 2022 y al 4,2% en 2023.

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