Cómo mejorar el presente de la empresa y crear un gran futuro

El propósito, la sostenibilidad y la capacidad de retener talento competente son claves a la hora de repensar el modelo de negocio

La incertidumbre sigue marcando el día a día de las empresas. La mejora de la situación sanitaria gracias a las vacunas y la recuperación de parte de la actividad económica hacía presagiar, a finales de 2020, que este sería el gran año de la recuperación. Efectivamente, las cosas han ido a mejor, pero hay una serie de factores que están haciendo que esa recuperación sea un poco más lenta de lo previsto: los problemas de abastecimiento y transporte, el encarecimiento del coste de la energía y de las materias primas, y la falta de mano de obra cualificada y talento. Según BBVA Research, solo los problemas de desabastecimiento podrían tener un impacto en la economía española en 2022 de 15.000 millones de euros.

Todos estos factores terminarán superándose bien a finales de 2022, bien en 2023, según la mayoría de los organismos internacionales y centros de estudios económicos. Por tanto, las empresas se enfrentan ahora mismo a un doble reto: hacer frente a la actual situación de incertidumbre y preparase para ese tiempo de recuperación y crecimiento.

Como se ha repetido hasta la saciedad en los últimos meses, el mundo ha cambiado, las personas hemos cambiado y las empresas, por tanto, también han cambiado o deberían hacerlo para adaptarse a una nueva forma de hacer negocios.

Evidentemente, lo primero siempre es lo más urgente y lo prioritario ahora es hacer frente a la situación actual, poniendo en marcha medidas que permitan establecer un férreo control de costes para reducir el impacto de los precios de transporte y energía en el negocio; analizar la cadena de suministro para tratar de prevenir la escasez de suministros y buscar proveedores más cerca que nos aseguren el aprovisionamiento y nos ayuden a reducir los costes de envío.

Una vez resuelta esta parte, toca pensar en el futuro. En primer lugar, debemos plantearnos qué o cómo queremos que sea nuestro negocio, cómo lo vemos dentro de 5, 10 o 20 años y trazar la hoja de ruta para lograrlo. Y en ese proceso de repensar el negocio del futuro hay que introducir tres variables esenciales: el propósito, la sostenibilidad y la atracción y retención de talento competente.

Entre los cambios que ha traído la pandemia, uno de los más importantes es el propósito. Si ya antes era importante para los empleados y para los consumidores, tras este período en el que hemos sido conscientes de lo que de verdad importa, es imprescindible actuar con propósito. De hecho, según datos de McKinsey, las empresas que actúan con propósito obtienen mejores resultados que las que no lo hacen y sus empleados son más leales, están más dispuestos a hacer un esfuerzo extra y son menos proclives a abandonar la compañía. También es fundamental para conectar con los clientes.

La sostenibilidad se ha convertido en una prioridad para un mundo que ha sido testigo de la vulnerabilidad que puede provocar cualquier cambio en la naturaleza; de la necesidad de impulsar la igualdad, la diversidad y proteger los derechos humanos; y de la urgencia de actuar para proteger el planeta y las personas. Nos encontramos en una década crítica para alcanzar el objetivo del acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5 grados y con cerca de 8.000 millones de personas, estamos sometiendo al planeta a un ritmo de explotación de recursos que excede en un 74% la capacidad de los ecosistemas para poder regenerarlos, según el Fondo Mundial para la Naturaleza, por lo que cada vez se hace más necesario impulsar la economía circular y la reutilización de recursos. El nivel de concienciación ha aumentado en todos los niveles de la sociedad y las empresas están introduciendo cambios en sus estrategias para ser realmente sostenibles. El futuro realmente pasa porque la sostenibilidad se considere un valor más de negocio y se sitúe al mismo nivel que la rentabilidad o la productividad. Se trata de hacer la rentabilidad sostenible y la sostenibilidad rentable.

La tercera variable es hacer frente a la escasez de talento, una cuestión especialmente grave en un país como España, con un índice de desempleo del 14,5% y del 30% entre los menores de 25 años, y en el que, según datos de Manpower, el 64% de los empresarios asegura hoy en día no encontrar perfiles con las competencias requeridas para las posiciones disponibles. Sin duda, un enorme sinsentido. Las empresas pueden hacer más de lo que piensan para mejorar esa situación, con programas de reskilling y upskilling dirigidos a mejorar las competencias de sus plantillas. Además, serán un polo de atracción de talento, que se impulsará todavía más con modelos laborales marcados por la flexibilidad.

Desarrollar estrategias para impulsar estos tres factores en el seno de las empresas solo requiere de dos elementos: voluntad y tecnología. La primera se sobreentiende y la segunda está ahí esperando a convertirse en el medio a través del cual desplegar esas estrategias. Hoy en día existen soluciones que ayudan a medir la huella de carbono; a impulsar la economía circular; a poner en marcha programas de upskilling y reskilling; a favorecer la flexibilidad laboral; a impulsar la diversidad y la igualdad de oportunidades a lo largo de todo el ciclo de vida del empleado; a digitalizar la cadena de suministro para poder reaccionar ante la falta de suministros; a controlar los costes y a mejorar la productividad y la rentabilidad. Existen soluciones para casi todo lo que podamos imaginar.

La digitalización debe impulsarse todavía más porque, si algo nos ha quedado claro en todo este tiempo es que las empresas con un alto grado de digitalización son las que mejor se adaptan a las circunstancias adversas y a lo mejor la incertidumbre es nuestra nueva normalidad.

 Félix Monedero es Vicepresidente de Industrias de SAP España