BlackRock desbanca a BBVA del podio de la gestión de fondos en España

La francesa Amundi se ha colocado en la cuarta posición

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BBVA ha sido desbancado del podio de la gestión de fondos de inversión en España. Desde hace unos meses, el tercer puesto lo ocupa la gestora estadounidense BlackRock (la mayor del mundo), seguida de Amundi (la mayor de la eurozona). La primera posición sigue siendo para CaixaBank, muy reforzada tras la absorción de Bankia y la segunda para Banco Santander. Nunca antes las gestoras extranjeras habían escalado tan alto.

La industria de la gestión de activos lleva una década sumida en una constante transformación. A la consolidación bancaria, que ha provocado varias fusiones entre firmas, se ha superpuesto el auge de las gestoras extranjeras. Estas tienen distribuidos en España fondos por un importe de casi 300.000 millones de euros, cuando hace una década aún no llegaban a los 50.000 millones de euros, según los datos a septiembre de Inverco, la asociación sectorial.

En cambio, el patrimonio de fondos nacionales ha pasado de 130.000 a 312.000 millones de euros en el mismo periodo. Si se mantiene la tendencia, en 2022 habrá más dinero en España en fondos internacionales (normalmente registrados en Luxemburgo y en Irlanda) que en fondos españoles.

CaixaBank Asset Managment se ha consolidado como líder absoluto, con más de 76.000 millones de activos bajo gestión. Le sigue Santander Asset Management con 52.000 millones. Estas cifras no incluyen ni el dinero que gestionan en sicav (una figura jurídica en proceso de desintegración), ni lo que administran en fondos de pensiones.

Tres formas de llegar al inversor

  • Directa. En algunas plataformas de bancos se ofrecen fondos internacionales que son directamente contratables. En ocasiones, el banco cobra una comisión de custodia por dar acceso a estos productos. Mapfre, MyInvestor, Renta 4, Singular Bank, Opebank... ofrecen estos supermercados donde se pueden contratar productos de gestoras extranjeras.
  • Asesoramiento. Los bancos también tienen servicios de asesoramiento en los que recomiendan a sus clientes (normalmente, a partir de un cierto nivel de patrimonio), que fondos encajan mejor dentro de sus necesidades y preferencias financieras. Aquí les pueden recomendar fondos propios, pero también fondos de gestoras internacionales.
  • Gestión discrecional. Por último, el cliente puede ceder el control total al banco o a una sociedad de valores, para que invierta en fondos o acciones en su nombre. En estos casos, casi siempre la totalidad de los fondos son de firmas extranjeras.

Durante los últimos 16 años, el podio de la gestión de activos siempre había estado dominado por Santander, BBVA y CaixaBank. Nunca antes una gestora extranjera había alcanzado una dimensión similar.

En el caso de BlackRock, la gestora neoyorquina ha cimentado su ascenso a base de vender fondos indexados (que replican la evolución de un índice bursátil, como el Dow Jones o el Nasdaq, a precios muy bajos), aunque también tiene fondos activos y, cada vez más, fondos sostenibles y alternativos.

Amundi, propiedad de Credit Agricole, también es uno de los grandes jugadores europeos en el mercado de fondos indexados, pero su gran salto en España lo dio al adquirir la gestora de Banco Sabadell.


Cambio de modelo

El empuje de las gestoras internacionales tiene que ver también mucho con la madurez del modelo y con los cambios regulatorios que impulsó la Unión Europea a través de su directiva de mercados financieros, conocida como Mifid II.

La venta de fondos al cliente final ha estado siempre controlada en España por los bancos. Hasta hace una década, cada caja de ahorros y cada pequeño banco tenía su propia gestora. Creaban fondos de inversión propios y los distribuían a sus clientes. Pero ese patrón ha cambiado.

Mifid II empujó al sector financiero a tener que ofrecer un trato más especializado. El banco solo puede cobrar una comisión por la comercialización si ha habido un asesoramiento. Ya no vale con colocarle siempre un fondo de inversión de la propia entidad.

Cada vez más, los bancos empezaron a vender fondos de más calidad. Primero, bajo la figura de los fondos de fondos. En lugar de ser los propios gestores de la firma los que decidían qué acciones o bonos comprar, el fondo de fondos lo que hace es invertir en otros vehículos de gestoras internacionales que conocen mucho más a fondo la Bolsa de Estados Unidos o el mercado de deuda soberana de países emergentes.

El siguiente paso fue la generalización de los contratos de gestión discrecional de carteras, antes reservados a la banca privada. Con esta figura, el cliente hace un pago explícito al banco o la sociedad de valores para que le gestione su dinero. A cambio, la entidad debe buscar siempre el mejor fondo, aunque no sea del banco.

Estos dos movimientos han sido clave para explicar el empuje de las firmas extranjeras. Aunque no tienen acceso directo al particular, sí que comercializan sus vehículos a través de los fondos de fondos o de los selectores especializados para banca privada.

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