Proyecciones macroeconómicas

El Banco de España rebaja al 4,5% el crecimiento de este año y solo mejora sus previsiones para 2023

Este organismo cree que la economía española atraviesa su "pico inflacionista" y que el IPC se desacelerlará "intensamente" en la próxima primavera

El Banco de España ha certificado este viernes que la recuperación de la economía española proseguirá en los próximos tres años pero, al mismo tiempo, ha confirmado cierto pinchazo en la evolución de la actividad de este año y del que viene respecto a sus anteriores previsiones hechas en septiembre. Así, ha rebajado hoy su previsión de crecimiento del PIB para 2021 --que ha pasado del 6,3% al 4,5%-- y para 2022 --que baja del 5,9% al 5,4%--. El supervisor solo mejora sus proyecciones para 2023, subiéndolas casi dos puntos: del 2% al 3,9%, según recoge en su último informe sobre proyecciones macroeconómicas.

Las estimaciones del organismo supervisor quedan muy lejos de ese crecimiento del 6,5% y 7% que proyecta el Gobierno para 2021 y 2022, respectivamente. Y aunque se tratan de cifras todavía muy favorables, constatan que España no lleva el mismo ritmo de recuperación que sus principales socios comerciales. De hecho, el Banco de España apunta a que el país tardará más que el resto de Europa en recuperarse de la pandemia, aunque aún es prematuro pensar en que saldrá más deteriorado. 

Óscar Arce, director general de economía y estadística del organismo, ha detallado que está rebaja se debe, en primer lugar, por la revisión que hizo el Instituto Nacional de Estadística (INE) del PIB en el segundo trimestre hasta el 1,1%, y la "sorpresa negativa" del tercer trimestre, en la que se tenía previsto un crecimiento intertrimestral del 2,7%, pero que finalmente fue del 2%. A esto se suma el retraso en la implementación de los fondos Next Generation, la alta inflación, el desabastecimiento en los suministros, y una lenta recuperación de los flujos turísticos.

Respecto a la escalada de los precios, el Banco de España prevé que la inflación media cierre este año en el 3% y suba en 2022 hasta el 3,7% para después caer drásticamente hasta el 1,2% en 2023. El organismo espera, al igual que el Gobierno y otros expertos economistas, que las elevadas tasas de inflación que vive la economía española, entre otras muchas, "se desaceleren intensamente" tras unos primeros meses de 2022 en el que seguirán altas. Al menos así lo apuntan los mercados de futuros, que según el organismo, anticipan una ralentización pronunciada de los precios de los productos energéticos a lo largo de los primeros meses del próximo año, y que son los que están provocando principalmente esta escalada inflacionista. En este sentido, los economistas del regulador estiman que en este último periodo del año, España se encuentra "en el pico del repunte inflacionario". En consecuencia, a partir de la primavera de 2022 se observará una caída en las tasas, siempre y cuando haya un abaratamiento de las energías.

Por otra parte, el organismo recuerda que "en el tramo final de 2021, el dinamismo de la actividad económica estaría viéndose moderado por la comprensión de las rentas de hogares y de empresas inducida por el aumento de costes y de precios". Sus previsiones rebajan sobre todo la marcha del consumo privado, que pasará de avanzar un 9,6% este año, según las proyecciones de septiembre, al 4,3%; mientras que la inversión empresarial también bajará del 5,8% al 3,9%. Dicho esto, los economistas del supervisor son optimistas y consideran que ambos factores que están ralentizando la recuperación se moderarán a lo largo del próximo año. De hecho, la revisión al alza del PIB para 2023 hasta el 3,9% frente al 2% que se calculaba en septiembre, se debe a la confianza que tienen en que se vigorice la actividad económica a medida que se desatasquen los cuellos de botella y se desplieguen los proyectos vinculados al programa Next Generation EU.

No obstante, la recuperación tiene considerables riesgos que podrían ponerla en peligro. Entre ellos, el Banco de España alerta sobre el empeoramiento de la situación epidemiológica, que ya está dando señales de alarma en este último trimestre del año. "Las consecuencias de la aparición reciente de la variante ómicron son, en estos momentos, enormemente inciertas", advierten. Es más, creen que podrían surgir nuevas variantes del virus. En caso de que la crisis sanitaria se extendiera, el organismo cree que se darían cambios de hábitos persistentes en los viajes de negocios que terminarían frenando la recuperación nacional.

A la pandemia se suma la incertidumbre que hay respecto a la evolución del gas en Europa. Según las proyecciones, un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania podrían reavivar las presiones sobre los precios en la región. Otro miedo es que la prolongación en el tiempo de los problemas de abastecimiento encarezcan aún más los productos finales o que la transmisión del repunte de la inflación a las demandas salariales genere un "efecto de segunda vuelta", en el cual los costes salariales y los precios se realimentarían mutuamente. 

Divergencia entre el empleo y el PIB

El supervisor subraya en sus proyecciones que el empleo se está recuperando de forma más rápida que el PIB. Noviembre dejó una reducción del paro histórica para ese mes, lo que supuso que la cifra total cayera por primera vez por debajo de los niveles prepandemia. En total, se registraron 61.768 nuevos cotizantes a la Seguridad Social y se estima que el porcentaje de personas en paro descienda hasta el 14,2% en 2022 y en 2023 al 12,9%.

La divergencia entre los datos de empleo y PIB no tiene una única respuesta. Sin embargo, Arce apunta a que una de las posibles causas es el sobredimensionamiento de la recuperación por parte de las empresas. El Banco de España considera que las compañías engrosaron su plantilla pensando en que tendrían un mejor escenario en las ventas, sin que esto haya ocurrido. De ser así, se podría esperar un ajuste en la tasa de empleo durante los próximos trimestres. Otra posible causa es la mayor recuperación de sectores con menor productividad. Ese es, según el directivo, el caso de la hostelería. Los incentivos de los ERTE también podrían haber propiciado una recuperación más rápida de los trabajadores que no ha ido acompañado del mismo dinamismo en la economía.

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