Un relevo con un punto de sorpresa en Inditex cuyo acierto juzgará el tiempo

El mercado reaccionó ayer con sorpresa a la inesperada decisión de Inditex de revolucionar su cúpula directiva con la sustitución de Pablo Isla por Marta Ortega, heredera del imperio textil y nueva presidenta no ejecutiva del grupo; el nombramiento de Óscar García Maceiras como consejero delegado y la renovación de buena parte del comité de dirección. La Bolsa recibió con una caída de hasta el 6% una decisión que a priori no se ajusta a los cánones de la transición ordenada, serena y transparente que se le presupondría a un gigante del mercado y líder mundial del textil como Inditex. La reacción de los inversores ante una sucesión de apariencia precipitada en sus tiempos, aunque no sorprendente en su fondo –dada la condición de heredera de Marta Ortega– refleja las dudas y la incertidumbre que sobre la continuidad de la gestión genera la salida de la dirección de Isla, un ejecutivo de peso, solvencia y éxito probado.

Como ha demostrado no solo en su ya larga trayectoria, sino especialmente en la prueba de resistencia en que se ha convertido la pandemia, la multinacional fundada por Amancio Ortega es un poderoso entramado empresarial exitoso, solvente y eficaz, cuya testada estructura de negocio constituye la mejor de las bazas para afrontar las dificultades y desafíos futuros. La gestión desempeñada por Pablo Isla se ha apoyado en esa fortaleza y en la solidez de los fundamentales del negocio, pero ha abierto también nuevos horizontes –como la digitalización y la venta online– y ha impulsado acertadas decisiones estratégicas –como los cambios realizados en la cadena de suministros para reducir el exceso de dependencia con Asia– que dejan muy alto el listón a Óscar García Maceiras. Brillante abogado del Estado, pero sin experiencia en gestión empresarial, el nuevo CEO tiene por delante la tarea que demostrar su capacidad como primer directivo del grupo con Ortega de presidenta. El carácter no ejecutivo del nombramiento de esta última sigue la recomendación de gobierno corporativo sobre la conveniencia de separar capital y gestión en las empresas, una salvaguarda indispensable en el primer grupo textil del mundo.

El reto al que se enfrenta el nuevo equipo directivo de Inditex no se refiere tanto al presente, asegurado por la buena marcha de la compañía y el pulido funcionamiento de sus engranajes, como al futuro, en lo que se refiere al modelo de negocio que tendrá que adoptar en los próximos años para seguir manteniendo su liderazgo. Esas son las dudas expresadas por el mercado con el ajuste en la cotización, pero la respuesta solo puede proporcionarla el tiempo.