El embajador del Reino Unido: "Discriminar a los trabajadores con VIH sigue siendo el problema"

Hugh Elliott ha participado en un desayuno organizado por la red profesional myGwork para proteger los derechos de estas personas

Hugh Elliott, embajador británico en España. B.P.
Hugh Elliott, embajador británico en España. B.P.

Eliminar la discriminación en las empresas hacia los profesionales con VIH. Este ha sido el objetivo de un desayuno organizado este martes por myGwork, la red profesional que promueve la diversidad y la inclusión en el lugar de trabajo de las personas LGBT+. En él ha participado Hugh Elliott, embajador del Reino Unido en España y Andorra, junto a un nutrido grupo de ponentes.

Y es que, según ha puesto de manifiesto Miguel Garzón, director en España de myGwork, citando un estudio de la profesora María José Fuster-Ruiz de Apodaca, casi cuatro de cada diez personas en España se sentirían incómodas si tuvieran un compañero de trabajo con VIH y más de cuatro rechazarían comprar en un comercio que tuviera algún empleado con el virus. “El no conocer cómo es la transmisión genera el miedo hacia las personas portadoras”, ha dicho Garzón.

De hecho, el VIH solo puede contagiarse por tres vías: sexual, sanguínea y de madre a hijo. Y no es sinónimo de sida. El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es un estado avanzado del Virus de la Inmunodeficiencia Humana. Es más, la evidencia científica pone de manifiesto que prácticamente toda persona con VIH que siga un tratamiento antirretroviral tendrá, con el tiempo, una carga del virus no detectable, lo que evitará que infecte a su pareja sexual aunque no utilice preservativo.

En este sentido, el embajador ha confesado que para él luchar contra este tipo de discriminación es “algo personal” ya que desarrolló buena parte de su carrera profesional en una multinacional en Sudáfrica. “Había muchos afectados. Todos estábamos muy volcados con el tema”, ha recordado Hugh Elliott. A día de hoy, para él “la discriminación en el trabajo hacia las personas con VIH sigue siendo el problema”. Por eso, ha animado a “mejorar los derechos de las personas" que padecen el virus y a romper prejuicios en el seno de las empresas.

Indetectable es intransmisible

Precisamente, Emilio de Benito, periodista de El País, ha dicho que para él “la visibilidad es la mejor herramienta”. Con VIH desde 1992, aunque es posible que lo contrajera un año antes, ha señalado que las personas con el virus hacen “una vida como el resto” gracias a los avances médicos. Aunque él vivió una “época de ocultación” debido a los estigmas y los prejuicios, a día de hoy la sociedad debe dejar de maltratar a estas personas. “No tiene sentido que el virus influya a la hora de contratar”, ha señalado.

Un parecer que ha compartido Almudena García, coordinadora de Apoyo Positivo, entidad que vela por los derechos de las personas con VIH. Ha recordado que “indetectable es intransmisible”, es decir, “cualquier persona con VIH que esté con un tratamiento retroviral efectivo, evita que el virus mute en sida y evita la transmisión a otras personas”.

En el mismo sentido se ha pronunciado Raquel Sebastián, de Trabajando en Positivo, entidad que también lucha por los derechos de las personas con VIH, que ha recalcado que “la esperanza de vida de una persona con tratamiento retroviral es similar al del resto de personas”. Además, la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud son claras: “Los lugares de trabajo no son una vía de transmisión”, ha enfatizado.

Protección de datos

Por su parte, Ludwig Recoder, gerente senior de Recursos Humanos de la compañía biotecnológica Gilead, ha dicho que como empresa no toleran la discriminación ni quieren que los “proveedores ejerzan discriminación de ningún tipo” hacia personas con VIH. “Hemos hecho un ejercicio con las políticas de nuestros proveedores. Uno tenía una cláusula en la que para pasar de una póliza a otra pedían un test de VIH. Les dijimos que si no la quitaban no trabajaríamos con ellos. Y la quitaron”. El experto ha señalado que su objetivo no es forzar la salida del armario de ningún empleado con VIH, sino que se sientan cómodos, apoyados y respetados si deciden hacerlo público.

María de Arteche, abogada de Clifford Chance, ha explicado que el Reglamento Europeo de Protección de Datos califica la salud como un dato “especialmente protegido”, lo que implica que “el empleador debe disponer de unas medidas que protejan aún más” esta información porque afecta a la esfera más íntima de la persona. Y ha añadido que “ninguna persona con VIH puede ser obligada a revelar su condición en su puesto de trabajo. No tiene por qué comunicarlo a empleadores, compañeros o clientes. Es una opción voluntaria de cada persona”. Pero, además, la intimidad es un derecho fundamental, de forma que si otro tiene conocimiento de que otra persona tiene VIH, “debe respetar esa información y no revelarla” porque podría violar ese derecho sagrado.

Por último, Carla Otero, directora de Diversidad e Inclusión de Willis Towers Watson, ha animado a las empresas a “hacer la vida más fácil” de las personas con VIH para que pueden ser ellas mismas. “Animo a las empresas a bajar a hablar con sus empleados para que el mensaje llegue”. Y es que, “un buen ambiente laboral hace que las personas rindan el 200%”.

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