Entrevista

Manuel Porras (BNP Paribas): “La inflación es ya un tema estratégico para las empresas a medio plazo”

El responsable de mercados del banco francés en España señala el creciente interés de grandes firmas e inversores institucionales por cubrirse frente al alza de precios y el riesgo de tipo de cambio

Manuel Porras, responsable de mercados de BNP Paribas para España y Portugal.
Manuel Porras, responsable de mercados de BNP Paribas para España y Portugal.

Está al frente de la división de mercados de BNP Paribas para España y Portugal y asegura que la inflación y sus posibles derivadas –como unos mayores costes de financiación por la subida de tipos y la depreciación de las divisas emergentes ante un alza del dólar– es la principal inquietud financiera de sus clientes. Manuel Porras reconoce que está creciendo la demanda de productos financieros frente al riesgo de tipo de cambio y a las oscilaciones de precios entre los clientes institucionales con los que trabaja, en su mayoría grandes empresas. Y apunta a que la inflación tendrá un componente más estructural del que defienden los bancos centrales.

¿Cuál es su análisis del actual alza de precios?

El banco siempre ha pensado que este shock de precios tenía una naturaleza más duradera de lo que asumían los bancos centrales. Antes del problema del gas, ya veíamos que todos los sectores más vinculados al Covid-19 tenían inflación de precios, por haber más demanda que oferta. Y esto no ha remitido, sino que se ha ido extendiendo a más sectores, ha ido más allá de lo que podíamos prever. Esperamos que la inflación remita en 2022. Eso sí, el nivel al que se estabilizará estará por encima del de los últimos años. Estamos claramente en un ciclo inflacionista distinto. Aunque la inflación remita por el declive del coste de la energía, la subyacente seguirá creciendo paulatinamente hasta estabilizarse en un nivel por encima de la media histórica de los últimos 10 o 15 años.

¿Cómo prevé que respondan los bancos centrales? ¿Acelerarán las subidas de tipos?

Los bancos centrales realmente no tienen ahora herramientas para combatir esto. Es difícil dar un señal muy evidente de fortalecimiento de tipos porque corres el riesgo de parar el crecimiento. La otra opción es no hacer nada y entonces aparentar que una inflación elevada no es un problema, que es lo que está pasando actualmente. Están siendo muy cautos y así parece que priman el crecimiento frente a la política de estabilidad de precios. No es fácil ser banquero central estos días. En EE UU sí se esperan subidas de tipos claramente en 2022. En la zona euro lo vemos para 2023.

¿Está en juego la credibilidad de los bancos centrales?

Siempre hay riesgo de pérdida de credibilidad, pero hasta ahora la labor que han hecho ha sido bastante cauta y ponderada. Esperemos que pueda mantenerse así.

¿Qué opinan sus clientes sobre la inflación y qué soluciones financieras les proponen?

La inflación es desde hace meses probablemente el asunto que más tratamos con ellos. Hay clientes para los que la inflación es positiva porque pueden trasladar a sus productos la subida de precios o simplemente porque los activos que tienen generan más beneficio conforme la inflación sube. Es el caso, por ejemplo, de compañías de torres de telecomunicaciones o concesionarias de autopistas. Y lo que se plantean es, si los precios no van a seguir subiendo, buscar algún producto que les haga beneficiarse de la inflación a largo plazo. Por otro lado, tenemos los clientes expuestos a la inflación por el lado del pasivo. Bien porque los activos rentan menos por la inflación o porque están más expuestos al coste de la materia prima, lo que va consumiendo los márgenes. Es algo contra lo que se podrían cubrir con instrumentos financieros.

No hay nada tangible en cuanto a riesgo político o regulatorio en España sobre lo que cubrirse en mercado

¿Lo están haciendo ya?

Sí, el tema lleva meses sobre la mesa y ya lo estamos viendo. Vemos que las curvas de inflación tanto a un año como a cinco apuntan al alza. La inflación es una cuestión estratégica a más largo plazo para las empresas. La política de trasladar precios al cliente se pone en cuestión en este escenario. Hay un verdadero ejercicio de replanteamiento del negocio.

¿Se va a trasladar la subida de la inflación a los salarios?

Uno de los parámetros con los que analizamos si una compañía va a ir mejor o peor en el mercado en los próximos meses es el resultado financiero en función del número de empleados. No sería descartable, y ya está pasando en EE UU, que en un entorno inflacionista que no hemos visto en muchos años las empresas se empiecen a plantear subir salarios. Además, en un entorno de disrupción tecnológica, hay un perfil de empleado que se demanda y ahí sí se aprecia cierta carestía.

¿El mercado puede empezar a penalizar a empresas que revisen al alza sus salarios?

No directamente. Entran en juego otros factores como la productividad o la diversificación. Sí es probable que una empresa muy grande también este más expuesta a sectores más afectados por la inflación. En la crisis de los 70 sí hubo un impacto financiero notable y había un nivel de sindicación mucho mayor que ahora.

Otra de las derivadas del aumento de precios está siendo la fortaleza del dólar, ¿detectan mucha inquietud por el tipo de cambio entre sus clientes?

Es un aspecto muy importante que estamos trabajando y tenemos llamadas cada día con los clientes al respecto. Latinoamérica es claramente una región muy importante y gran parte de su actividad económica se canaliza a través del dólar. Nuestra previsión del euro para este año es de 1,12 dólares y de 1,10 para 2022.

Para 2022 se esperan mayores costes de financiación, ¿preocupa también un mayor riesgo regulatorio o político en España?

El hecho de que haya discusiones respecto a si se cumplirán las expectativas de crecimiento, o si son más o menos ajustadas, o sobre cómo será la reforma laboral no está generando en las empresas una acción per se. Las conversaciones al respecto con los clientes por supuesto tienen lugar. Pero en la medida en que todas estas discusiones a nivel mediático y político en España no se traduzcan en ningún cambio obvio en métricas financieras, no hay nada tangible actualmente sobre lo que cubrirse o que plantear.

¿Cuáles son sus previsiones de crecimiento? ¿Ve riesgo de estanflación?

No hablamos de estanflación. Pensamos que hay una potencial ralentización temporal muy limitada para poder retomar el crecimiento. Calculamos un crecimiento en 2023 del 3,3% en EE UU y del 2,3% en la zona euro, por encima de lo que sería esperable para una ralentización de ciclo.

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