Telefónica abrirá el plan de bajas voluntarias a 4.000 trabajadores de más de 55 años

La edad de salida sería de 55 años, para atraer a los que descartaron el anterior PSI

Buscará reducir costes y elevar la rentabilidad en un entorno de dura competencia

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Telefónica vuelve a barajar estrategias para la reducción de costes, ante las dificultades que vive el sector en España, penalizado por la caída de ingresos a causa de la fuerte competencia. Así, la teleco planea un nuevo plan de bajas voluntarias en sus filiales en España, su mercado principal, según señalan a este diario fuentes del sector.

La edad de salida se situaría en 55 años, de tal manera que el colectivo de empleados que podrían acogerse rondaría las 4.000 personas, casi el 22% del total de los 18.500 trabajadores que integran las plantillas del convenio de empresas vinculadas (CEV), Telefónica de España, Móviles y Soluciones (el grupo sumaba 22.500 empleados en España al cierre de 2020, al incluir la corporación y otras filiales), y a las que se dirige el plan.

Fuentes oficiales de Telefónica no quisieron hacer comentarios.

De acogerse un porcentaje similar al del anterior Plan de Suspensión Individual de Empleo (PSI), un 60%, el número de salidas se situaría entre 2.400 y 2.500 personas. En los anteriores planes, la edad de salida era de 53 años, con 15 años de antigüedad. La teleco busca la salida de empleados que decidieron no acogerse a los anteriores planes de bajas.

En cualquier caso, todo dependerá del proceso de negociación que se va a abrir entre la dirección y los sindicatos. Fuentes del sector apuntan a una posible aceleración del proceso, para su negociación y aprobación antes de fin de año.

Los términos del programa de bajas estarían en línea con los dos planes de desvinculaciones (PSI) aplicados por Telefónica en los últimos años, e incluidos en los dos últimos convenios colectivos acordados con los sindicatos. En esos planes, los empleados adscritos recibieron un 70% del salario bruto regulador, las cotizaciones a la seguridad social a cargo de la empresa y mantuvieron derechos como el servicio médico.

De seguir la misma fórmula, sería el tercer PSI establecido por la operadora, que optó por estas fórmulas de ajuste tras los distintos ERE aplicados en los años anteriores, y que recibieron diferentes críticas por las cargas que suponían para las arcas del Estado. En el caso de los PSI, es la compañía la que asume todas las cargas.

Telefónica ya había estudiado en los meses anteriores la opción de poner en marcha otro plan de bajas voluntarias, pero el alto coste, con provisiones multimillonarias en un momento en el que la compañía había acelerado en su estrategia de reducción de deuda, paralizaron esta opción. La operadora no quiso incluir esta alternativa en la prórroga del CEV hasta final de 2022, acordada durante la pasada primavera con los sindicatos.

Ahora el escenario parece diferente, una vez cerradas operaciones de relevancia como la venta de las torres de telefonía móvil de Telxius a American Tower o la fusión en Reino Unido de O2 con Virgin Media, filial de Liberty Global. Estas transacciones han llevado la deuda del grupo a 25.000 millones de euros, con lo que el margen financiero para un nuevo plan de bajas en España sería mayor. La puesta en marcha de estos ajustes obliga a la operadora a realizar una fuerte provisión en sus cuentas. En 2019, por ejemplo, realizó una provisión de 1.732 millones por el PSI.

El primero de los programas supuso la salida de más de 6.000 personas, con un coste de 3.800 millones de euros, mientras que el segundo conllevó la salida de cerca de 2.600 trabajadores, con unos desembolsos próximos a 1.700 millones. A cambio, Telefónica generó fuertes ahorros de costes. Por ejemplo, en 2020, los gastos de personal en España bajaron un 9,1% orgánico. Con el último PSI, la teleco había estimado una generación de 210 millones en ahorros directos recurrentes desde 2020.

Rentabilidad

Además, recuperaría el crecimiento de la rentabilidad en España, uno de los planteamientos más exigidos por los inversores. En los nueve primeros meses de 2021, el Oibda bajó un 6% (un 8,9% en el tercer trimestre), lo que situaba a la filial española como la peor del grupo, dentro del citado entorno de dura competencia. En el tercer trimestre, los ingresos aumentaron un 0,4% gracias a la venta de terminales, si bien los ingresos minoristas por servicios bajaron un 2,7%.

Telefónica se enfrenta a una etapa diferente con la culminación de los despliegues de fibra. La compañía ya no va a necesitar tantos empleados para estas operaciones de red, tras el fuerte desarrollo de los últimos años.

Otras opciones que maneja la compañía

Corporación. Además del plan en España, Telefónica estudia salidas para la corporación. En este caso, buscaría acuerdos con los afectados, que percibirían la indemnización a través de pagos en diferido. No sería el primer plan en la corporación. A principios de 2020, lanzó el Plan 10, por el que los trabajadores, con una antigüedad mínima en la compañía de 10 años, percibirían cinco anualidades, incluyendo sueldo y bonus, durante un periodo igualmente de 10 años.

Sector. Telefónica no es la única gran operadora envuelta en ajustes de plantilla. Sus principales competidores en España, Orange y Vodafone, han acordado sendos ERE en 2021, que han supuesto la salida de más de 400 personas en cada una de ellas.

UGT. UGT afirmó que el futuro de Telefónica no puede pasar por una permanente reducción de costes a través de la disminución del volumen de la plantilla sino por la “decidida apuesta por la competitividad y el incremento sostenido de los ingresos”. En un comunicado, el sindicato exigió un plan de futuro a medio y largo plazo que contemple la sostenibilidad de la empresa y de las condiciones socio laborales de los trabajadores.

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