El fin del carbón llegará antes de lo que sugiere Glasgow

Las cotizaciones de mineras como Peabody, Whitehaven y New Hope son las de empresas en dificultades

Central de carbón en Pekín.
Central de carbón en Pekín. reuters

La cumbre de las Naciones Unidas sobre el clima que se celebra en Glasgow ha dejado al carbón fuera de juego, pero no eliminado. A pesar de los acuerdos, respaldados por 17.000 millones de euros en préstamos y subvenciones, para eliminar su uso, el combustible fósil podría seguir siendo un importante emisor de carbono durante 20 años o más. Sin embargo, el mercado de valores sugiere que su desaparición puede estar más cerca.

El cierre de las centrales de carbón es crucial para evitar un cambio climático catastrófico. Según la Agencia Internacional de la Energía, si las centrales existentes funcionaran sin cambios durante los próximos 30 años, consumirían la mitad del presupuesto de gases de efecto invernadero aún disponible si la humanidad quiere mantener el aumento de la temperatura global a menos de 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.

Se han producido algunos avances alentadores. Un grupo de países occidentales “movilizará” 7.400 millones de euros para que Sudáfrica deje de utilizar carbón. Indonesia y Filipinas son los primeros países que se suman al plan del Banco Asiático de Desarrollo para cerrar anticipadamente las centrales de carbón regionales. Y 46 Estados se comprometieron a eliminar este combustible en las décadas de 2030 y 2040.

Pero los dos mayores quemadores de carbón –China, que representa el 54% de la demanda, e India, que extrae casi el 12%– se negaron. Lo mismo ocurre con el principal exportador, Australia. Eso parece garantizar su durabilidad. También la de las acciones de las mineras especializadas en carbón. Los títulos de Peabody Energy se multiplicaron por nueve en los últimos 12 meses; las de las australianas Whitehaven Coal y New Hope se duplicaron, aproximadamente. Los accionistas de Whitehaven incluso votaron nueve a uno el mes pasado en contra de la propuesta de un inversor de un plan de protección del capital de cara a la neutralidad de carbono.

El rendimiento de sus acciones, sin embargo, se debe a una crisis energética a corto plazo que ha duplicado los precios del carbón desde septiembre del año pasado. A medida que el problema se redujo en el último mes, el precio cayó un 40% o más, laminando una cantidad similar de las acciones de las tres mineras.

Las empresas cotizan ahora a un precio combinado de 3 veces los beneficios para el año natural 2022, y su valor empresarial medio es de solo 2,3 veces el ebitda para el mismo periodo, según datos de Refinitiv. Las métricas mejoran un poco el año siguiente, cuando es probable que los ingresos y las ganancias caigan. Pero unos múltiplos tan bajos siguen siendo el sello de las empresas en dificultades, en rápido declive o en ambos.

Es poco probable que se produzca un abandono masivo del carbón dentro de, digamos, cinco años. Pero el crecimiento de las renovables ha superado las expectativas, y es posible que China aumente sus esfuerzos en materia de clima. Ello hace que las apuestas de los accionistas de que las empresas mineras de carbón no existirán dentro de una década sean una buena apuesta.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías