Energía

La crisis energética ‘resucita’ a la nuclear y la impulsa en Bolsa

Los líderes mundiales, con China a la cabeza, están recuperando proyectos de energía nuclear como alternativa a la descarbonización

Los grandes productores de uranio del mundo se apuntan alzas que llegan a superar el 200% en el año

Vista general de la planta nuclear de Engie en Tihange, Bélgica
Vista general de la planta nuclear de Engie en Tihange, Bélgica EFE

A medida que el invierno en el hemisferio norte se acerca y la crisis energética por la escasez de gas natural se agudiza, líderes e inversores de todo el mundo ponen la mirada sobre la energía nuclear. El índice MVIS Global Uranium and Nuclear Energy, que engloba a las 25 empresas más relevantes en el sector de la energía nuclear a nivel mundial, avanza un 6% desde primeros de octubre y sube en el año el 13%. Compañías de producción de uranio como Paladin Energy o Denison Mines despuntan de forma meteórica en 2021 con alzas respectivas del 268% y el 200%, y del 22% y 33% en el último mes. Este despegue forma parte de una creciente apuesta por el sector, de la que referentes del mundo financiero y empresarial como Warren Buffett y Bill Gates ya participan.

El aumento de la demanda de gas ha conspirado con factores geopolíticos y climáticos para distorsionar el mercado energético mundial. Líderes como Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Emamanuel Macron, presidente de Francia, apuntan a la energía nuclear como una alternativa de refuerzo para continuar con la descarbonización en Europa, algo que ha causado división en la COP26 y las críticas de grupos ecologistas. Países como Indonesia e India se han sumado a esta tendencia de reivindicación de la energía nuclear, e incluso en Japón, donde en 2011 ocurrió el desastre de Fukushima, el primer ministro Fumio Kishida ha indicado que su Gobierno apostará por extender la producción de nuclear.

Pero el gran paladín del renacimiento nuclear es China, con su plan de construir hasta 150 reactores nucleares en los próximos 15 años con una inversión estimada de 440.000 millones de dólares (unos 381.000 millones de euros). Más que el resto del mundo en las últimas tres décadas. El objetivo del gigante asiático, que ya cuenta con unos 51 reactores nucleares, es ampliar su capacidad instalada de energía nuclear del 10% del total del suministro al 15% para 2050. 18 de estos nuevos reactores ya están en construcción y se terminarán antes del 2027.

El proyecto chino ha puesto en guardia a las empresas del sector y Paladin Energy ya anunció este jueves su intención de acelerar los trabajos para la puesta a punto de su mina de uranio en Namibia, una de las mayores del mundo, para aprovechar el tirón de la materia prima que ha provocado el anuncio de Pekín. La acción de la empresa australiana recibió la noticia ese día con un alza del 12,5%.

Bank of América Research también elevó esta semana a comprar su recomendación para la extractora canadiense de uranio Cameco, uno de los gigantes del sector. Sus acciones suben el 102% en el año y el 23,5% en el último mes. Bank of America ya había destacado el potencial de las inversiones en uranio en septiembre: “La demanda nuclear sigue creciendo a medida que los países, especialmente en el Este, persiguen la descarbonización. El mercado se prepara para un déficit para 2028. No hay suficiente producción primaria nueva para cerrar la brecha entre la oferta y la demanda”, afirmaron en un informe de sobre el sector.

En España, la boutique de gestión de activos Azvalor ha defendido la inversión en uranio durante los últimos años. La empresa invierte en dos vehículos de tenencia física de uranio, Yellowcake y Uranium Participation Company (ahora llamada Sprott Physical Uranium Trust) que han subido un 136% y 122,5% respectivamente desde junio.

Bill Gates también ha apostado por el sector nuclear con Terrapower, que junto a Pacificorp de Warren Buffet y General Electric-Hitachi están desarrollando el minireactor nuclear Natrium. Este proyecto, que costará alrededor de 1.000 millones de dólares y estará finalizado antes del 2030, es uno de los primeros intentos de implementar minireactores de sal fundida, que son más seguros y fáciles de construir, para uso comercial.

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