Pau López: “Solo contratamos a mayores de 40 años”

Acaba de abrir una tienda muebles de diseño de mil metros cuadrados en Madrid, en cuyo local ha invertido más de 15 millones de euros

Pau López, la semana pasada en la nueva tienda de Madrid.
Pau López, la semana pasada en la nueva tienda de Madrid.

Pertenece a la tercera generación de una empresa familiar, Pilma, cuya titularidad sigue en manos de su progenitor, Ricardo López. La semana pasada, Pau López (Barcelona, 1966), licenciado en Empresariales por Esade, abrió, junto a su hermano Ricard, director creativo, una espectacular tienda de mil metros cuadrados de mobiliario de diseño y decoración en plena calle Velázquez de Madrid, en la que han invertido cerca de tres años, 15 millones de euros en la compra del local y 1,6 millones en las obras de reforma del espacio. Hacia siete años que habían hecho su primera incursión en la capital con una tienda de artículos de viaje en la calle Serrano. El nuevo local se suma a los siete que ya tienen en Barcelona, Madrid y Puerto Banús.

Son de los pocos que compran siempre el local en propiedad.

Pensamos que en una situación inesperada, si no podemos trabajar siempre quedará el local. No hemos tirado de fondos propios y nadie nos presiona para trabajar, pero consideramos que es nuestra forma de hacer las cosas. Tenemos un arrendamiento financiero a 15 años con el Banco Sabadell para retornar esta inversión. Adelantamos el 30% del capital en forma de arras. El 70% restante lo tenemos que retornar en 15 años. No es una hipoteca es un formato de leasing que fiscalmente es más atractivo.

¿Consideran que Madrid con la entrada de estas nuevas marcas que están llegando está cogiendo la forma de una gran ciudad europea?

Madrid está en el top de las ciudades europeas. Con la pandemia nos surgió la duda de si era el momento correcto, pero nos animó también el hecho de que el Sabadell requería de una tasación independiente, que realizó Tinsa, y sin ella no se podría haber llevado a cabo, y se validó. Nos quedamos tranquilos, porque además la pandemia no ha trastocado los locales. El centro de la ciudad no puede crecer más. Otra validación que nos dejó tranquilos fue que a los pocos días nos llegó otra oferta de un fondo de Oriente Medio que superó la cantidad que nos había costado. Eso ya nos había pasado en Serrano y en Puerto Banús. Y era el momento de cerrar en Madrid el círculo de empresa que teníamos, que era tener en esta ciudad el mobiliario, que supone el 85% de nuestra facturación, y el viaje. Creo que no hay oferta en Madrid como la nuestra, dado que el local es espectacular en volumen, en luz yen iluminación incluso nocturna.

¿Cómo les ha afectado la pandemia?

La cerrazón de nuestras tiendas y de la distribución fue total en España y Portugal. Hicimos un ERTE total a las 75 personas que trabajan en la empresa, también afectó a los 25 autónomos de distribución de nuestro catálogo, pero no nos quedamos de brazos cruzados. Dimos un bandazo y decidimos que las tiendas de Barcelona fueran solo de mobiliario, quitamos el menaje y el regalo. Les dimos a las tiendas el carácter que queríamos. Y también desarrollamos el proyecto de Madrid, que dejamos zanjado en 2020. También aprendimos que el nido es nuestro hogar, que es allí donde parte todo. Y esto se ha visto reflejado en nuestro sector, en que estamos volviendo ahora a cotas de 2019. La gente tiene el estimulo de comprar, de tener la casa cuidada. De cada lección negativa siempre hay algo positivo.

¿Algo habrá negativo?

La selección de los trabajadores es dramática, además del empleo que se ha perdido. Nosotros nos hemos traído, por deseos personales y profesionales suyos, a una directora de la tienda de la Avenida de Diagonal a Madrid. Nosotros no buscamos gente del sector de decoración.

¿Por qué razón?

Buscamos personas de más de 40-45 años. Damos complicidad a la madurez, es cuando la persona está más asentada a la hora de transmitir e infunde tranquilidad. La permanencia de nuestros muebles es de unos 20 años, y eso hay que saber contarlo. La edad transmite confianza. Y trabajar con personas de edad similar a de mi hermano y mía es pan bendito. Para nosotros, la mayor frustración es que alguien se marche de la compañía, ya que hay que iniciar un nuevo proceso de selección, y eso me genera frustración. Me gusta ver a la gente motivada.

¿Les afecta la escasez de personal que hay en otros sectores, como en la hostelería?

Para diez puestos de trabajo se presentaron 1.500 personas. Lo que no hay que poner nunca en la puerta es el cartel de se busca personal. Nosotros exigimos inglés, porque estamos en ciudades cosmopolitas, y no hemos tenido dificultades para contratar a la gente, a pesar de que abrimos todos los días, salvo siete días al año. Lo que echo en falta en España es tener una escuela de formación centrada en el comercio de atención al público. Existen cursos, pero no una formación intensa. Tenemos ese hándicap. Hay mucha gente muy preparada que no va a poder convalidad sus estudios profesionalmente y debería ser una buena salida laboral.

¿Qué perfiles laborales les interesan?

Nos interesa la gente con estudios de Psicología por el trato humano que requiere esta actividad, y los de Bellas Artes. Ambas disciplinas nos llaman la atención. En esta tienda, además de la directora, trabajan ocho vendedores y dos interioristas. Y lo que siempre hacemos es esperar al cliente en posición activa, nunca sentados, como ocurre en la mayoría de las tiendas de mobiliario.

¿Qué cliente compra muebles de diseño?

La edad es a partir de 35 años, de clase media, media-alta, de zonas urbanas, y la mayoría son mujeres, salvo para las butacas de relax, cuya compra es decisión del hombre. Nuestra llegada a Madrid favorece la posición estratégica en el centro de España. Madrid atrae a mucha gente de otras ciudades. En el área de travel nuestro cliente es oriental y sudamericano, ya que la puerta de entrada de estos países a Europa es Madrid.                                                                                   

¿Qué previsión de crecimiento tienen para este año?

En 2019 facturamos 15 millones, al año siguiente, cuando saltó todo, facturamos 12,3 millones, y este año esperamos volver a los 15 millones. Y esto lo conseguiremos a base de esfuerzo, y teniendo la empresa ordenada. Desde septiembre tenemos una nueva web, que prioriza la imagen antes que la compra, y en la que hemos invertido 130.000 euros. También hemos apostado por desarrollar nuestra identidad corporativa, con un gran activo como es nuestra tipografía, y hemos dulcificado nuestro logo.

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