Juan Virgilio Márquez: “No todos los parques eólicos se benefician del alza del precio del gas”

El director general de la AEE explica que, aunque las empresas vayan al ‘pool’ o tengan un PPA, el valor se fija a largo plazo o tienen coberturas que no están indexadas a la cotización del combustible fósil. Además, avisa de que 2.400 megavatios se ven aún afectados sin razón

Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE).
Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE).

El eólico es uno de los sectores afectados por el controvertido Real Decreto Ley 17/2021, aprobado en septiembre por el Gobierno y convalidado este mes en el Congreso, para mitigar la subida del recibo de la luz. La norma contempla, entre otros, un recorte de los ingresos a las empresas por la imparable escalada de los precios del gas y del CO2, el de este último en fase parlamentaria.

Pese a la rectificación posterior del Ejecutivo de excluir a algunos PPA (contrato bilateral de compraventa de energía a largo plazo), Juan Virgilio Márquez (Madrid, 1973), director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) desde 2016, advierte de que aún se ven perjudicados 2.400 megavatios. “No todos los parques que están fuera de una subasta, aunque vayan al pool o tengan un PPA, se benefician de esta coyuntura. El valor se fija a largo plazo y no toma en cuenta el del gas”, explica este ingeniero superior de telecomunicaciones por la Politécnica de Madrid.

A la fecha, tras las rectificación del Miteco, ¿le sigue afectando a la eólica esta normativa?

Aún con la nota aclaratoria, que excluye a determinados PPA (puros, que no están indexados al precio del gas, y merchant [financiados en el mercado]) con cobertura, nos sigue afectando. Se incluye a los intragrupo, entre una generadora y una comercializadora de un mismo grupo empresarial. Como la eólica lleva más de 20 años, hay muchos parques en manos de grandes compañías, como las eléctricas, pero también de pequeñas comercializadoras [la vicepresidenta para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, anunció la semana pasada otra modificación: librar del recorte a las eléctricas que cobren 60 euros/MWh a la industria, pero hasta ahora es solo una propuesta].

¿Cuántos megavatios siguen perjudicados?

Unos 2.400. Sin la nota aclaratoria serían más de 5.000 megavatios.

¿Por qué deberían estar también exentos?

Hay compañías que tienen un PPA intragrupo con una comercializadora enfocada al sector industrial, no al gran público, con precios muy por debajo del actual y que, por tanto, no ingresan el precio del pool ni se benefician por el del gas. No hay una justificación, no tiene sentido económico, ambiental ni estratégico que haya parques eólicos e instalaciones fotovoltaicas que tengan que pagar un impuesto superior al ingreso que reciben. No podemos desaprovechar ni un solo megavatio hora de potencia renovable, porque la eólica es la que ayuda a reducir los precios de la electricidad, las emisiones y a sacar del pool las tecnologías que están generando alzas en la factura, como el gas. El efecto es un poco perverso.

No tiene sentido económico, ambiental ni estratégico que las renovables paguen un impuesto superior a sus ingresos

Y respecto a la minoración por la subida del precio del CO2, ¿hay una ganancia?

Tampoco. Este proyecto de ley es el hermanito pequeño de lo que vemos ahora, la misma filosofía, pero no se ha aprobado aún. El Gobierno dice que los PPA se benefician porque internalizan el coste del CO2 al firmar el contrato. Que los parques instalados antes de la directiva de octubre de 2003 no tenían unas señales suficientes para invertir. Eso no es verdad, había ya una normativa del año 2000, el libro verde de la UE, por el Protocolo de Kioto, y los inversores que invirtieron entonces ya sabían que el negocio renovable iba a ser mejor porque iban a verse beneficiados por un mercado de derechos de emisiones que ya entonces se estimaba en 50 euros/MWh o más. Esas señales existían en ese momento y llevaron a la toma de decisión.

Si no hay tal lucro, como dice, ¿por qué el Gobierno aduce lo contrario?

El ministerio piensa, pensaba que todo parque que va al pool, que no está bajo una subasta, bajo un régimen retributivo regulado, ve el precio del pool, los 200 y pico de euros, y eso no es cierto. Hay un gran contingente de potencia eólica y de renovable que va al pool con coberturas: un producto financiero que protege de los altibajos porque el riesgo a asumir es importante. Incluso, cuando el banco da financiación exige una para garantizar que las empresas van a tener unos ingresos mínimos estables y van a poder devolver la deuda. Le hemos intentado explicar la realidad del ecosistema de contratos y la casuística que hay, que es tremenda.

¿Se ha reunido con el Ejecutivo?

Hemos solicitado hablar con el Gobierno, pero no hemos podido cerrar aún una reunión. Estamos abiertos a discutir el detalle para evitar que este tipo de normas salgan, que luego haya que aclararlas, explicarlas y, encima, tengan impactos que no son buenos.

¿Qué efecto ha tenido ya?

La confianza que el sector había conseguido durante este tiempo no se puede perder. Estas cuestiones activan mecanismos de cautela automáticos, llámalo inseguridad jurídica, se para todo, se analiza y se espera a ver qué pasa.

¿Hay ya proyectos paralizados?

Hay empresas que, ante la situación, están parando y analizando todo. Esto significa que, a lo mejor, paralizan algunos encargos a las fábricas para volver a retomarlos dentro de seis o diez meses. Es una medida temporal [hasta el 31 de marzo], pero si el precio de la luz no baja, quién nos dice que no puedan plantear otro mecanismo con herramientas parecidas.

Hay empresas que están paralizando encargos para las fábricas y analizando todo para retomarlos en seis o diez meses

Se culpó también a la eólica del aumento del precio de la electricidad.

Hay gente que piensa que los parque eólicos se paran por alguna razón maquiavélica de beneficiar a otro tipo de tecnologías, y no tiene ningún sentido económico que pare cuando no puede almacenar energía para venderla en otro momento y, a lo mejor, más cara. Los parques generan siempre que hay viento porque no se puede almacenar. Hay años que hay más y otros que hay menos, y como sabéis, hay más viento en invierno,  primavera y  otoño que en verano. En agosto ha habido casi un 2% más de generación que en el mismo mes del ejercicio pasado, aunque, efectivamente, en 2020 se incorporaron 1,7 gigavatios.

Hace tres semanas se conoció la salida de 2.000 MWh eólicos del sistema, ¿fue por el decreto?

Ese es el resultado, lo que decía, hay parques que en determinadas horas del día tienen que pagar un tributo mayor a lo que ingresan con su PPA y no pueden producir. Esto genera inquietud. Aunque desconozco de dónde se suman esos 2.000 megavatios, ni de qué parques son, ninguna empresa me lo ha comunicado.

¿El cambio normativo pueda apagar el interés en la subasta del día 19 [la entrevista se realizó  una semana antes]?

No lo sé, la subasta da un régimen retributivo regulado con una cobertura constante durante 12 años [Iberdrola, Endesa y Acciona no acudieron a la puja y la solar no cubrió el cupo previsto]. Pero, en un contexto de precios altos del gas y las materias primas, seguro tiene impacto en las ofertas, en el precio de casación [el valor medio de adjudicación fue de 30,56 euros/MWh, 6 euros superior a la de enero, pero un 60% inferior a la cotización media de los futuros de los próximos cinco años].

¿Cuál es la perspectiva? ¿Hay margen para que el ministerio dé marcha atrás?

Margen hay. Tiene que haber voluntad política de corregir, de enfocar bien una norma, tiene que haber voluntad de diálogo para escuchar y analizar las propuestas que ya hay encima de la mesa.

¿Qué propone el sector?

Hay que actuar en dos frentes. Primero, aislar la volatilidad, diseñar mecanismos que protejan al consumidor, indexando el precio a unos futuros a tres o seis meses, o por nivel estacional, es decir, un precio diferente para distintos momentos del año. Y segundo, en el precio, que se baja acelerando las renovables y eliminando cargos y tributos, como el del 7% a la generación.

“No tenemos ni un solo parque comercial de eólica marina; es la asignatura pendiente”

Juan Virgilio Márquez, en un momento de la entrevista en la sede de la AEE en Madrid.
Juan Virgilio Márquez, en un momento de la entrevista en la sede de la AEE en Madrid.

¿Por qué la eólica marina, otra de las apuestas del sector, no termina de arrancar en España?

Somos una industria referente, también en el desarrollo de patentes y prototipos, incluso por delante de EE UU y Japón. Pero no tenemos ni un solo parque comercial generando energía a través del viento de mar, es la asignatura pendiente. Solo hay un aerogenerador experimental en la plataforma canaria Plocan. España está elaborando una estrategia, una hoja de ruta para impulsar la eólica marina flotante, que se espera que esté lista para final de año. En paralelo, se están  actualizando los planes de ordenación del espacio marítimo, Poem, para incorporar esta actividad, y que deben estar también aprobados para finales de año. Hay que actualizar también la regulación, que es de hace 14 años, el marco retributivo y diseñar subastas específicas.

¿Cuántos megavatios se pueden instalar?

La hoja de ruta establece un escenario de entre 1 y 3 gigavatios. Nosostros creemos que pueden ser más.

España va también bastante atrasada en repotenciación, ¿por qué?

Los países que se están enfrentado a la repotenciación [cambiar máquinas antiguar por otras más grandes y con mayor potencia] son los que empezaron antes a instalar esta tecnología, principalmente Alemania, Dinamarca y España. Ahora mismo hay dos tendencias: la extensión de vida y la repotenciación, y dentro de esta, la total o la parcial. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) dice que hay que repotenciar de forma importante a partir de 2025 porque, si no, no llegamos a los objetivos de generación. Es una oportunidad para llegar al objetivo de generación, reducir el número de aerogeneradores y el impacto visual.

¿Qué cantidad se puede repotenciar?

El objetivo indicado en la primera versión del PNIEC era de 18 GW y el total marcado para todas las tecnologías en la versión final es de  23 GW. En España, unos 10.000 megavatios tienen más de 15 años y 2.300 megavatios tienen más de 20. Pero es que en 2025 vas  a tener un montón con más de 20.

Y en cuanto a la extensión de vida, ¿es una práctica muy extendida?

Las máquinas nuevas se están certificando para 30 años. Pero, en el caso de las antiguas, lo normal es que estemos hablando del orden de los 25-30 para empezar a repotenciar. Algunos lo hacen antes, una parcial, también depende de la comunidad autónoma. Algunas tienen un canon, por ejemplo, en Galicia, pagas un dinero por cada máquina instalada. Si sustituyes 70 por 7, el coste es menor. A lo mejor, eso hay que incluirlo en la toma de decisión.

Otra de las apuestas es el autoconsumo eólico, ¿cuál es su potencial?

El autoconsumo no va asociado a una tecnología u otra, es un modo de diálogo entre el consumidor y la energía. Puedes plantear un aerogenerador de cinco megavatios en una zona que da energía para dos pueblos, con una línea de evacuación y conectarlo al centro de transformación de energía. Pero estamos hablando de proyectos que tienen una tramitación diferente. La minieólica también está empezando a crecer por la mejora de la tecnología, que está siendo más eficiente. Trabajamos en llevar la eólica a una dimensión más ciudadana, más urbana, más de pequeñas comunidades energéticas con capacidad de financiar un aerogenerador. Hay cooperativas de este tipo en Cataluña. Pero no hay una meta de instalación en el PNIEC, se están planteando ayudas tanto para la eólica como para la fotovoltaica. 

Mencionaba antes que con la repotenciación se reduce el impacto visual, otra preocupación. Estudios del CSIC indican que el despliegue eólico en el interior son una amenaza para aves y murciélagos. ¿qué está haciendo el sector?

Hay que confiar, por un lado, en el estudio de impacto ambiental, que es el más importante en la tramitación de un parque eólico o cualquier instalación de generación de electricidad. Y hacer una monitorización, control y seguimiento de la afección que tiene ese parque al medio ambiente a lo largo de su vida útil porque la situación del ecosistema cambia en 20 años. Y por otro, en la importancia del técnico de la comunidad autónoma o del ministerio, que es el experto y el garante de que no se instale un parque en un lugar inadecuado. Pero no todos los parques eólicos ni instalaciones fotovoltaicas que salen a trámite e información pública se van a instalar porque no todos cumplen la normativa o, por ejemplo, hay proyectos con zonas solapadas, que son incompatibles unos con otros, no por un tema ambiental sino de producción, porque la normativa no ordena, ni regula, ni reparte zonas. Todo esto se analiza en lo que se llama estudios sinérgicos. Las empresas ya tienen ese nivel de sensibilidad y de ajuste. Hay un cuidado, una meticulosidad y un trabajo de día a día para evitar que haya daños, y luego, se está aprendiendo mucho de los trabajos observacionales para que en los estudios de impacto ambiental de los nuevos parques tengamos en consideración ese comportamiento que todos hemos ido aprendiendo.

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