El gas será para las empresas una espina clavada a largo plazo

Los elevados precios deberían de incitar a aumentar la oferta, pero la presión política desincentiva la inversión

Instalaciones de Gazprom en Svobodny (Rusia).
Instalaciones de Gazprom en Svobodny (Rusia). reuters

Las empresas europeas se enfrentan a un dilema energético. La contracción del mercado del gas natural ha hecho que los precios superen los 90 euros por megavatio hora, cinco veces más que en abril. Los usuarios industriales prudentes tienen buenas razones para prever facturas más altas a largo plazo.

Resulta tentador considerar la última subida como un nuevo bache. En las dos últimas décadas ha habido seis picos en el precio del gas, según Capital Economics. En cinco de ellos, los valores se desplomaron precipitadamente en menos de un año. Los mercados a plazo sugieren que esta vez se está produciendo una dinámica similar: los usuarios pueden asegurarse el derecho a comprar gas para su entrega en septiembre de 2023 a menos de 30 euros por MWh.

Además, Europa podría tener suficiente gas para pasar el invierno. El Instituto de Estudios Energéticos de Oxford achaca la actual escasez a un déficit de 50.000 millones de metros cúbicos (bcm) en el suministro de este año, lo que equivale a un 10% del consumo total. Ello se debe a la mayor demanda asiática de gas natural licuado (GNL), la menor producción europea y las interrupciones de los gasoductos. Pero los analistas de Wood Mackenzie calculan que las reservas europeas alcanzarán pronto los 87.000 millones de metros cúbicos, más que suficientes para cubrir los 58.000 millones que probablemente necesite el continente este invierno.

Ello no debería hacer que los empresarios prudentes se relajen. Si el invierno es especialmente frío en Europa y Asia, Wood Mackenzie estima que los consumidores europeos demandarán 20 bcm más para mantenerse calientes, y Asia comprará 10 bcm más de GNL. Eso agotaría las reservas europeas restantes, lo que podría hacer que los precios subieran aún más. El presidente ruso, Vladimir Putin, declaró el miércoles que su país estaba dispuesto a bombear más gas del que exigen sus contratos. Pero Rusia lleva meses sin hacer un esfuerzo adicional, a pesar del incentivo de la subida de los precios.

La volatilidad a corto plazo explica que algunos grandes usuarios industriales de gas hayan empezado a comprar energía con contratos a largo plazo de entre 7 y 10 años. Eso significa aceptar facturas más altas. Bank of America calcula que los industriales europeos que compren en el mercado de futuros acabarán pagando un 50% más por la electricidad y un 70% más por el gas en 2022.

Normalmente, los precios elevados incitarían a los productores de gas a aumentar su oferta. Pero la presión para hacer frente al cambio climático podría desalentar nuevas inversiones. Los empresarios deberían asumir que los precios más altos han llegado para quedarse.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías