A fondo

La interrupción temporal de Facebook... el menor de sus problemas

Denuncias ante la SEC por engañar u ocultar información a los inversores, pérdida de usuarios frente a empresas como TikTok, investigaciones antimonopolio y una reputación cada vez más dañada tras las filtraciones al 'Wall Street Journal' golpean a la compañía

Mark Zuckerberg, fundador y consejero delegado de Faceook, en una imagen de archivo. AFP
Mark Zuckerberg, fundador y consejero delegado de Faceook, en una imagen de archivo. AFP

Facebook no para de recibir golpes en los últimos tiempos. El último, ayer. La mayor red social del mundo, además de WhatsApp e Instagram, propiedad todas del imperio empresarial de Mark Zuckerberg, desaparecieron de internet durante seis horas este lunes. Empresas y particulares vieron interrumpidas sus comunicaciones con la caída. Nada baladí en un mundo cada vez más interconectado digitalmente. El propio Zuckerberg tuvo que pedir perdón por lo ocurrido, después de reconocer que el problema estuvo en “cambios de configuración” en los routers que coordinan el tráfico entre los centros de datos, lo que paralizó los servicios.

Pero esa interrupción global sufrida ayer y que afectó también a todas las herramientas y sistemas internos de Facebook, lo que complicó sus intentos de diagnosticar y resolver rápidamente la situación, no parece ser el problema más grave que afronta la compañía. Un demoledor artículo en The New York Times titulado Facebook es más débil de lo que sabíamos, señala cómo los documentos filtrados a The Wall Street Journal durante las últimas semanas por una ex empleada de la compañía, dejan entrever “una empresa con problemas” y “cuyos mejores días han quedado atrás”.

El articulista asevera que Facebook está sufriendo una especie de “declive lento y constante”, aunque este tipo de declive no es necesariamente visible desde el exterior. En su opinión, los documentos filtrados por la ex gerente de Producto de Facebook, Frances Haugen, que este martes testifica ante el Senado de EE UU, revelan una compañía preocupada por su pérdida de poder e influencia y capaz de todas las artimañas posibles para no perder terreno. “Muchos de sus productos no están prosperando orgánicamente. En cambio, va a extremos cada vez más extremos para mejorar su imagen tóxica y evitar que los usuarios abandonen sus aplicaciones en favor de alternativas más convincentes”, recoge el citado periódico.

Las informaciones de The Wall Street Journal mostraron cómo la empresa contribuyó a aumentar la polarización en línea cuando realizó cambios en su algoritmo de contenido. Aunque la compañía aseguró que buscaba una conversación más saludable en su plataforma, los documentos filtrados muestran que solo buscaba una mayor participación de los usuarios, que estaba cayendo. Igualmente, las filtraciones muestran que Facebook encontró que Instagram estaba afectando a la salud mental de los adolescentes, pero no compartió sus hallazgos cuando supieron que la plataforma era un lugar “toxico” para muchos adolescentes.

La reflexión no es nueva. Expertos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ya aseguraron en 2019 que Facebook vive un proceso de decadencia en cuanto a la reputación y a los usuarios más jóvenes, aunque siga cerrando sus ejercicios con mayores ingresos y beneficios y con más usuarios globalmente. Desde que se desató el escándalo de Cambridge Analytica, la confianza en la compañía de Zuckerberg se ha ido minando y las filtraciones al Wall Street Journal no parecen ayudar.

Pero no se trata solo de reputación y confianza. Facebook deberá enfrentarse a un hueso más duro de roer, la SEC. Haugen ha presentado al menos ocho quejas contra la compañía ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE UU por mentir y ocultar información a los inversores. Si la SEC demuestra que hubo omisiones o engaños que afectaron negativamente a los inversores, podría aplicar algunas medidas correctivas a la compañía. Y hay precedentes.

Según recuerda el FT, SeaWorld, por ejemplo, fue acusado de engañar a los inversores sobre el daño causado por el documental crítico Orca. El operador temático finalmente aceptó pagar cinco millones de dólares para saldar los cargos. También la propia Facebook, tras las filtraciones de Cambridge Analytica pagó 100 millones para resolver las acusaciones de la SEC de haber hecho divulgaciones engañosas sobre los riesgos del uso indebido de los datos de los usuarios. Facebook también abonó otros 5.000 millones de dólares en un acuerdo separado con la Comisión Federal de Comercio de EE UU.

Y está el caso de Elon Musk, fundador de Tesla, que se vio obligado a aceptar un acuerdo con la SEC, que le investigaba por fraude tras anunciar en Twitter una privatización de la compañía que nunca se produjo. Musk tuvo que dejar la presidencia de la empresa y pagar una multa de 40 millones de euros a cambio de la retirada de los cargos presentados.

El uso de Facebook entre los adolescentes en los EE UU ha estado disminuyendo durante años, según la prensa del país, y se espera que se desplome aún más pronto. The New York Times señala que investigaciones internas predijeron que el uso diario disminuiría un 45% para 2023 y revelaron que Instagram, cuyo crecimiento compensó la disminución del interés en la aplicación principal de Facebook durante años, está perdiendo cuota de mercado frente a rivales de más rápido crecimiento como TikTok. La red social china anunció hace unos días que ya ha alcanzado los 1.000 millones de usuarios activos mensuales.

Esta tendencia de los jóvenes es preocupante porque como apuntan expertos de la UOC los adolescentes son los usuarios que tendrían que nutrir el crecimiento de Facebook y sus otras plataformas, y porque son el perfil que marca tendencia y que puede arrastrar a usuarios adultos a emplear una u otra red social.

Otro reputado medio, The Information, también cree que la idea de que Facebook ha podido haber alcanzado su punto máximo “parece lógico, incluso sin considerar cómo han podido afectar las recientes filtraciones a su reputación y a la capacidad de la empresa para operar. “Con 1.900 millones de usuarios activos diarios a 30 de junio, aproximadamente una cuarta parte de la población mundial, junto con una intensa acción antimonopolio a nivel mundial. ¿cuáles son sus perspectivas de crecer mucho más?”, se pregunta la publicación.

The Information destaca cómo la red social de Zuckerberg se enfrenta a una competencia mayor que nunca de empresas como la citada TikTok y Snap. La empresa china está invirtiendo fuertemente para atraer negocio publicitario. Un movimiento que podría restar empuje al de Facebook.

La publicación va más allá y apunta que sería una buena apuesta pensar que dentro de cinco años Facebook se vea limitado por acuerdos antimonopolio o incluso haya decidido dividirse. “Que se rompa parece cada vez más lógico. No porque vaya a solucionar el problema de la desinformación y del contenido que provoca división: eso es parte integral de las redes sociales. Separar Facebook de Instagram o de WhatsApp no cambiará eso, pero separar los negocios basados en la publicidad de otros, como Oculus VR, que posiblemente tiene un mejor potencial de crecimiento a largo plazo, podría resultar atractivo para los inversores”, señala.

El medio no descarta que esto ocurra si continúa la presión regulatoria y política sobre el negocio de Facebook, algo que es más que previsible que ocurra. La comparecencia de Haugen hoy en el Senado solo añadirá más leña al fuego, pues se espera que la ex empleada diga que la red social pone reiteradamente por delante sus beneficios frente la seguridad del usuario y presentará a la compañía como “una de las amenazas más urgentes” que enfrenta EE UU. Pedirá que se exija transparencia en sus operaciones para crear reglas y estándares y evitar los daños al consumidor, la desinformación, reforzar la protección de los datos, y evitar prácticas anticompetitivas.

Pese a todo, ninguno de los escándalos protagonizados por Facebook en los últimos años ha frenado el ascenso de la red social, que ya ronda el billón de dólares de valor en Bolsa. Ninguno hasta ahora ha disuadido a los usuarios y a los anunciantes de seguir utilizando sus plataformas. ¿Será esta vez diferente?

Normas
Entra en El País para participar