Evergrande, un problema serio en plena restructuración de la economía china

Supone un riesgo en un momento en el que el gigante asiático necesita abrir sus mercados de capital al extranjero

China se enfrenta actualmente a uno de los mayores retos en su economía. Como se ha comentado los últimos días, el grupo chino Evergrande podría realizar la mayor restructuración de deuda de la historia del país. Con un estimado de 300.000 millones de dólares, la deuda de la compañía es mayor que la de muchos estados y, salvo 20.000 millones, es totalmente doméstica. En este escenario, los reguladores chinos están lanzando una serie de indicaciones sobre cómo afrontar esta situación, puesto que aparentemente preferirían no tener que intervenir salvo que la situación suponga un riesgo sistémico.

Una de las soluciones para evitar la quiebra de Evergrande podría ser dividir la compañía en cuatro áreas diferentes (desarrollo inmobiliario, finanzas, vehículos eléctricos y otras entidades comerciales), para que luego fueran adquiridas por otras compañías o gobiernos locales. Además, es destacable mencionar que para evitar que la situación se extienda y se genere un posible colapso económico, China está inyectando liquidez en su sistema bancario. Como recordatorio, en 2015 Kaisa Group se convirtió en la primera constructora China en impagar bonos denominados en dólares.

Esta circunstancia supone un riesgo para la economía china en un momento en el que el gigante asiático necesita abrir sus mercados de capital al extranjero. Cabe destacar que Evergrande ya ha procedido al pago de los vencimientos de sus bonos domésticos, dejando entrever que los tenedores extranjeros podrían no obtener las mismas condiciones, algo que podría generar un delicado precedente.

Durante la última década, el objetivo de China ha sido doblar la renta per cápita del país y eliminar la pobreza absoluta a través de una estrategia de crecimiento puro. Ahora, con la crisis de Evergrande, se confirma el cambio en las prioridades del gobierno chino hacia un equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad, con un énfasis en la prosperidad común como piedra angular de su nueva etapa de desarrollo.

En este sentido, China pretende reducir los riesgos financieros de una economía con un nivel de endeudamiento creciente. Entre otras medidas, la idea es garantizar que todas las compañías crezcan de manera sostenible y acorde a la regulación del país, lo que pone el foco en los comportamientos monopolísticos de las grandes compañías tecnológicas. Al mismo tiempo, el gobierno chino mantiene una posición en contra de las compañías tecnológicas centradas en la educación privada, en aras de hacer la vida más asequible a las familias y favorecer con ello su objetivo de aumentar la tasa de natalidad.

Finalizando el repaso en la actividad de la economía asiática, es relevante mencionar el tremendo impacto de las medidas y declaraciones del gobierno chino sobre el sector tecnológico. Desde comienzos del año, la capitalización bursátil del segmento ha perdido en torno a un billón de dólares. Si comparamos esta situación con la de otras economías con un importante peso en el sector como Corea o Taiwán, veremos un importante contrapunto, ya que durante los últimos doce meses hasta junio, el MSCI Korea escaló un 70% en base dólar, por un 69% para Taiwán.

Christian Rouquerol es Director de Ventas en Iberia de Tikehau Capital