La digitalización agrava la diferencia entre universidades

Antes de la pandemia solo el 5,27% de las universidades ofrecían enseñanza exclusivamente online

Si algo está marcando el funcionamiento de las universidades durante la pandemia es la digitalización. Mientras que los niños y adolescentes han recuperado una vuelta al curso presencial en los colegios, muchos universitarios todavía siguen sus clases a través de las pantallas, según los datos del Informe CYD 2020, que en su 17º edición analiza los desafíos de la universidad española tras la crisis sanitaria.

El proceso de adaptación fue obligatoriamente inmediato en todas ellas. Mientras que antes de marzo de 2020 solo el 5,27% de las universidades españolas presenciales ofrecían una enseñanza exclusivamente online, después de esta fecha la cifra superó el 88%. “La universidad ha tenido que pasar en el último año de la zona de confort de la enseñanza presencial hacia la digital. Ahora las tendencias son de retorno a la presencialidad, pero tiene el peligro de que lo que ha significado la irrupción de la digitalización en la enseñanza quede como una anécdota histórica en vez de como una oportunidad para el futuro de las universidades”, advirtió este miércoles durante la presentación del informe su coordinador, Martí Parellada.

Sin embargo, aprovechar la ocasión no es igual de fácil en todos los centros. En los públicos presenciales solamente el 6,6% de los estudios se podían seguir en una modalidad que no fuera la estrictamente presencial, según afirma el informe. El porcentaje correspondiente para las universidades privadas, en cambio, era del 23,2%. La diferencia se agrava también a medida que aumenta la formación, alcanzando un máximo del 42,5% en los másteres oficiales en las universidades privadas presenciales y dejando a las públicas en un escueto 14,4%.

De hecho, la matrícula de grado de los estudiantes en las universidades públicas se mantiene prácticamente constante en el último curso con una mínima caída del 0,6%, mientras que en las privadas aumenta un 5,8%. Pero donde realmente se aprecia la desigualdad es en la matriculación en másteres oficiales, donde las privadas crecen un 20,4% y las públicas solo un 2%. Aun así, el vicepresidente de la Fundación CYD, Francesc Solé, aseguró que ambas noticias son positivas. “En general, la matrícula aumenta y esto es una tendencia que ha variado. Estábamos un poco preocupados porque estaba disminuyendo, pero este año ha habido una recuperación y hay un aumento de la participación”, sostuvo.

Sobrecualificación

Lo que sigue preocupando a estas instituciones es la sobrecualificación de los graduados. España se consolida como el país de la Unión Europea (UE) con más titulados universitarios que trabajan en puestos que no requieren el título, aunque la cifra ha descendido más de dos puntos porcentuales respecto a 2019. Así, este 32,3% es el nivel de sobrecualificación más reducido que se registra desde 2013.

En ese sentido, Parellada insistió en la necesidad de crear las Universidades Europeas, una iniciativa puesta en marcha por la Comisión Europea en octubre de 2018. Su objetivo es culminar el Área Europea de Educación en 2025 con la movilidad entre países como norma y con universidades que puedan trabajar sin problemas al margen de las fronteras para consolidar a Europa como continente de excelencia por su nivel educativo e investigador. “Los centros europeos se han volcado en esta iniciativa de la comisión, ya hay 41 alianzas de universidades europeas, más de 280 instituciones universitarias europeas, de las cuales 24 son españolas”, detalló.

Por otra parte, las conclusiones del informe vuelven a lamentar la escasa financiación de las universidades nacionales. Según la información extraída de la publicación de la OCDE Education at a Glance 2020, el gasto en educación superior por alumno en España en 2017 (último año disponible) quedaba prácticamente un 20% por debajo del dato para la OCDE y los 23 países que forman parte tanto de ella como de la UE. Este es, para Solé, el mayor problema de las universidades actualmente. “Sin recursos no se puede avanzar aunque haya buena voluntad”, recordó.

Por eso, las instituciones miran con esperanza al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que el gobierno español ha impulsado gracias a los fondos europeos Next Generation. Después de Italia, España es quien más recibe de estos fondos mediante subvenciones (76.000 millones de euros, un 19,5% del total) y la fundación confía en que el plan nacional supondrá un aumento importante de los recursos puestos a disposición del sistema de ciencia y tecnología. En él hay un apartado específico para el nivel universitario en el que se anuncian dos medidas. Por un lado, la formación y capacitación del personal docente e investigador. Por otro, la mejora de infraestructuras digitales, equipamiento, tecnologías, docencia y evaluación.

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