Los mercados de crédito corporativo resistirán los embates de Evergrande

Las empresas tienen buena salud, ya que en los últimos 18 meses han recaudado efectivo, recortado costes y escatimado en inversiones

Es Evergrande otro Lehman Brothers? En absoluto, según el mercado mundial de deuda corporativa, y hay buenas razones para ello.

Es cierto que la caída en cámara lenta ha tenido cierto impacto. A medida que los bonos en dólares para 2025 del grupo se han desplomado hasta un 30% de su valor nominal, han afectado al extremo de más riesgo del mercado de deuda chino. El retorno medio de los bonos en dólares emitidos por firmas chinas con rating basura se ha duplicado, hasta el 16%, desde principios de año. Y los bonos de EE UU subieron el lunes cuando los mercados mundiales se tambaleaban.

Pero esos efectos parecen contenidos. En EE UU, donde se han emitido unos 19.000 millones en bonos de Evergrande, el retorno medio adicional que exigen los inversores para poseer deuda basura se mantiene en unos 310 puntos básicos: es incluso inferior a los de los días de euforia de septiembre de 2006. Y el diferencial de retorno de los bonos emitidos por firmas de EE UU y Europa con grado de inversión está por debajo de los vistos a finales de 2007. Tiene sentido. Los retornos de la deuda pública occidental siguen bajos y por debajo de las expectativas sobre la inflación futura. Los inversores tienen que asumir riesgos si no quieren que la inflación erosione sus retornos.

Nuevas variantes del Covid o un colapso inmobiliario en China podrían perjudicar la recuperación mundial. Pero las empresas tienen buena salud, ya que en los últimos 18 meses han recaudado efectivo, recortado costes y escatimado en inversiones. La deuda de las firmas europeas ha caído a 2,3 veces el ebitda, y podría bajar hasta 2 a finales de año, su nivel más bajo desde antes de 2008, según Citi. Moody’s prevé una tasa de impago de las empresas mundiales de tan solo el 1,7% a finales de año, menos de la mitad de la media histórica.

Resistir podría ser un talón de Aquiles. La persistente demanda de deuda corporativa mantendrá bajos los costes de los préstamos, lo que puede tentar a más firmas a equiparse para financiar los pagos a los accionistas. Pero eso será un problema más adelante.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías