Una recuperación verde para la industria hotelera

Hoteles y restaurantes tendrán que favorecer su digitalización y trabajar sobre las inversiones asumidas desde los fondos de la UE

Aunque no fuera en las condiciones ideales, el segundo verano pospandémico parece que ha dado un pequeño respiro a nuestro gran golpeado: el sector turístico. Tras un largo año y medio de castigo, la senda para esta industria y el sector Horeca parece sacar la cabeza, aunque seguramente no con la intensidad que a todos nos gustaría. Confiamos en que la situación continúe estabilizándose en este nuevo curso que empieza y podamos volver a retomar un buen ritmo de actividad para cerrar septiembre por encima de las expectativas marcadas; pero siempre guiados por la responsabilidad.

Pese al obligado descenso del sector y al cierre de persiana al que se han visto forzados por la pandemia más de 85.000 establecimientos hosteleros, su actividad sigue siendo una punta de lanza para la actividad económica del país y, aunque los datos siguen sin alcanzar a las cifras previas a la Covid-19, desde Aecoc ya se observan visos de recuperación al menos en el gasto de turistas extranjeros, que pasará, según sus previsiones, de los 19.700 millones en 2020 a 46.600 a final de este año. Cifras a las que se suman los datos turísticos registrados el pasado mes de julio, que confirman la buena tendencia del movimiento nacional, recuperando en ese mes los niveles de antes de la pandemia. Crecen las pernoctaciones del turismo nacional, según registros del INE, y el gasto de este turismo de proximidad también lo hace.

Confiemos en que las aguas sigan volviendo a su cauce y que algunas tendencias que iban consolidándose tomen fuerza de forma prometedora. Es el caso del turismo sostenible y el slow tourism, que apuesta por el disfrute de los privilegiados entornos con los que cuenta nuestro país, respetando los ecosistemas y la biodiversidad y arraigando la cultura y la economía local y generando el mínimo impacto.

España cuenta con infinitos activos naturales y patrimoniales para enseñar al mundo pero, por su situación geográfica, es uno de los países con mayor vulnerabilidad al cambio climático. De hecho, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) identifica esa vulnerabilidad en diversos sectores con importancia económica y territorial en nuestro país, como la agricultura, el turismo, el agua o la energía. Protejamos nuestra economía protegiendo lo nuestro. En la línea que nos pide Europa y que es la razonable para fomentar nuestra competitividad y los retos ambientales globales, el sector de la hostelería y el turismo no debe pasar por alto un enfoque más verde que nunca en la nueva etapa de recuperación que se acelera.

Como decía al principio, la responsabilidad debe ser faro de la estrategia a medio y largo plazo y, en mi opinión, es la respuesta a casi todos los retos de nuestro tiempo. Y quiero centrarme en uno en particular que definirá nuestro futuro, el de las generaciones que nos suceden y el de la competitividad de nuestra economía: la transición real a una economía circular. El nuevo modelo económico debe inspirarse en los ciclos de la naturaleza, reducir los residuos, reintroducir los que se generan como recursos valiosos en el ciclo productivo y reenfocar los procesos de producción hacia un modelo más limpio y eficiente energéticamente.

¿Y qué papel juega la hostelería y el turismo en esta ecuación? Como sabemos, España es un país de bares. Junto al turismo, son una parte esencial de nuestra economía y, no menos importante, son una parte fundamental de nuestra cultura compartida. Solo por centrarme en uno de los múltiples vectores relacionados con este sector y su papel en la transición a una economía circular, debemos decir que los bares y restaurantes generan más de la mitad de los residuos de envases de vidrio que se ponen en el mercado. Un porcentaje que se incrementa considerablemente en los meses de verano. Desde nuestra organización, les acompañamos en esa recuperación en clave verde con la inversión media anual de seis millones de euros en formación a los hosteleros, en la puesta en marcha de campañas estivales como banderas verdes o facilitándoles recursos, materiales y servicios de recogida puerta a puerta para mejorar su labor en el proceso de reciclaje. Nuestro esfuerzo conjunto es un paso más hacia esa exigencia de Europa por mejorar nuestras tasas de reciclaje; pero además la estrategia española de economía circular establece directrices para reducir la generación de residuos un 15% respecto de lo generado en 2010, una tarea en la que la labor de la industria hostelera es clave para la recuperación de esos envases y la apuesta por la economía circular.

Forma parte de la marca España: nuestros bares. Pero ¿por qué nuestros bares verdes? Junto a una oferta turística adaptada a ese contexto, es una vía esencial para preservar nuestro privilegiado patrimonio natural. Y sin patrimonio natural no habrá turistas que quieran visitarnos. La deseable transición verde debe ser un factor de competitividad para nuestro país en un contexto internacional más complejo que nunca. El canal de la hostelería y restauración tendrá que favorecer su digitalización y trabajar sobre las inversiones asumidas desde los fondos de la Unión Europea. Esa es la única vía real para un crecimiento sostenible y sustentado en el tiempo. Supone un replanteamiento global sobre el uso y explotación de los recursos y la generación y eliminación de residuos; pero también lo es sobre el tipo de visitante y consumidor que queremos ser para salvaguardar nuestro mayor tesoro: nuestra biodiversidad nacional.

Debe ser un compromiso de todos; administración, instituciones, empresa privada y consumidores debemos avanzar hacia esa economía neutra en carbono. La descarbonización no ha de ser un tema del que hablar solo en los grandes momentos, como la próxima celebración de la COP26, sino que tiene cabida en el trabajo diario; en las actuaciones que como ciudadanos, empresarios o políticos establezcamos cada día. Como señalamos siempre, es fundamental que todos pongamos nuestro granito de arena, ya que la suma de pequeños gestos es lo que de verdad puede marcar la diferencia.

No podemos dejar pasar el tren. El tiempo corre y los efectos del cambio climático ya se muestran diariamente con grandes incendios forestales, inundaciones nunca antes vistas y un futuro muy comprometido para el Mediterráneo si no apretamos el acelerador hacia ese ambicioso cambio verde.

José Manuel Núñez-Lagos es director general de Ecovidrio