Trabajadores sénior o por qué la ilusión y el talento no tienen edad

En un escenario de vidas más largas, la experiencia de los trabajadores más sénior es un activo al alza

Trabajadores sénior o por qué la ilusión y el talento no tienen edad

En 2015, Robert de Niro llegaba a la gran pantalla como Ben Whittaker, un viudo de 70 años que después de unos años jubilado quería volver a trabajar. Y lo hizo como becario sénior en una startup de moda y rompiendo muchos tabús asociados al trabajo, a la edad y a la jubilación. ¿Becario con 70 años? Le preguntaban en la película.

Más allá de la ficción, lo cierto es que cada vez hay más empresas e instituciones educativas que ofrecen becas para personas más sénior. Aquarius, por ejemplo, lleva varias ediciones del “Programa Imparables” para ayudar económicamente a emprendedores de más de 60 años. Hace unos años, la compañía publicó un estudio junto a Metroscopia en el que el 66% de los encuestados manifestaron que con la ilusión por hacer cosas nuevas aumentaba con la edad. El mismo informe también reflejaba que una de cada tres personas de más de 65 años estaba planteándose emprender un nuevo proyecto.

Unas opiniones que tienen su reflejo en las cifras: los autónomos de más de 65 años se han duplicado en la última década, hasta llegar a los 126.727 a comienzos de 2020, representando el 4% del total de los trabajadores por cuenta propia. ¿Hacia dónde va a ir la tendencia?

Vidas más largas: ¿trabajadores más sénior?

El actual escenario en el que nos encontramos nos está ‘animando’ a seguir en activo durante más tiempo, aunque sea de una forma diferente. Como ya hemos comentado en este blog en varias ocasiones, el incremento de la esperanza de vida es un hecho que se palpa en cómo vivimos y nos relacionamos y, también, en cómo trabajamos. Desde el INE señalan que para el año 2035 uno de cada cuatro españoles tendrá 65 años o más. A esto hay que añadirle que no solo estamos ganando años de vida, sino que estamos ganando también salud. Es decir, vamos a vivir más años y lo vamos a hacer más activos y en mejores condiciones para seguir haciendo cosas. ¿Tiene sentido seguir jubilándose a los 65 años con todos los años que nos van a quedar por delante?

Hace unos años empezamos a ver que en Estados Unidos hablaban de cómo estaba creciendo la generación U -generación unretired-, personas que no querían o no podían jubilarse y seguían en activo una vez pasada su edad de jubilación. La realidad es que muchas personas solo piensan en cuándo podrán dejar de trabajar. Otras sueñan con que les toque la lotería para dejar su trabajo y dedicarse a otra cosas y hay otras muchas que piensan en alargar su etapa laboral porque creen que cuando se jubilen no van a tener dinero suficiente .

Y, aunque los motivos son diferentes y las alternativas también -existen diferentes modalidades para compatibilizar el trabajo y la jubilación-, lo cierto es que cada vez leemos más sobre los trabajadores de más edad.

Teniendo en cuenta que hay ciertas profesiones que por su propia naturaleza no son tan compatibles con las personas de más edad, el talento sénior empieza a llamar más la atención de las grandes empresas. De hecho, Randstad publicó el mes pasado un informe en el que se ponía de manifiesto que el talento sénior tiene más iniciativa, más capacidad de negociación y se adapta mejor que los trabajadores más jóvenes.

“Determinadas competencias profesionales se encuentran en mayor medida entre los profesionales de más edad, lo que supone una notable ventaja diferencial para el denominado talento sénior”, señalan desde la entidad. Así, explican que hay ciertas competencias o soft skills que solo se adquieren con la experiencia que da los años de trabajo.

En la película, Whittaker decía que aunque su nieto le ha tenido que explicar qué es un cable usb, él tiene ganas de hacer cosas y aprende rápido. Y es que las ganas de aprender no están siempre reñidas con la edad. De hecho, para reinventarnos y cambiar de carrera o trabajar de otra manera la formación continua y el aprendizaje pueden ser un gran aliado. ¿La clave? Querer (re)aprender para enfrentarnos a vidas multietapas y cambiantes.

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