RSC

La pandemia impulsa los criterios sociales a la hora de invertir

El medioambiente volverá a ser protagonista cuando se recupere la normalidad

La pandemia impulsa los criterios sociales a la hora de invertir
GETTY IMAGES

Adelantarse a las demandas de la sociedad, así como al propio sistema regulatorio, es clave cuando se trata de criterios ASG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo), especialmente para conseguir inversión. Así lo recomendó Gema Esteban, responsable de estos asuntos en IG4Capital y profesora del Centro de Gobierno Corporativo de Esade, durante la III Jornada Anual del Club Consejeros de la escuela de negocios, titulada La creciente importancia de las cuestiones ASG en la toma de decisiones de las empresas.

La pandemia ha acentuado las de­sigualdades y los problemas sociales, lo que ha hecho que la S de social cobre más relevancia que nunca, explicó Esteban. “Los salarios han decrecido un 4,8% en Europa”, alertó la experta. En España, además, el impacto de esta problemática también cuenta con una significativa brecha de género: mientras que la remuneración de los hombres pudo llegar a caer un 5,4%, en el caso de las mujeres esta cifra alcanzó el 8,1%. También son ellas las más afectadas por los estragos económicos y sociales del Covid: el 29% de mujeres y el 21% de hombres han sido especialmente impactados.

Cuando se recupere la ansiada normalidad, sin embargo, todo apunta a que serán los criterios ambientales los que vuelvan a acaparar el protagonismo. “Lo social ha cobrado relevancia por la pandemia, pero donde de verdad deberíamos sentir la presión es en lo que respecta al cambio climático. Se nos acaba el tiempo si no queremos entrar en un escenario de inestabilidad económica derivado del mismo”, apuntó la directora general de Allianz Global Investors en España y Portugal, Marisa Aguilar. En este sentido, la directiva comentó que el gran reto ahora mismo es ver cómo se van a descarbonizar las empresas para llegar a las cero emisiones que tienen como objetivo en 2050.

“Esto ya no es una cuestión de cumplir determinados parámetros, sino que no hacerlo es un riesgo financiero y legal para cualquier compañía”, reivindicó Esteban. Es por esto que insistió en que se deben establecer modelos de los riesgos físicos de estas amenazas, con el objetivo de estar preparados para la transición. Una de las recomendaciones a este respecto es alinearse con las medidas que se fijan en el Acuerdo de París. “Hay muchas compañías que aún no se han fijado estos objetivos, cuando la realidad es que debería ir siempre por delante”, lamentó la responsable de ASG en IG4Capital.

En materia de medioambiente, la biodiversidad es uno de los riesgos emergentes, pues ha crecido mucho en los últimos años hasta colocarse como la tercera amenaza más alarmante. Un total de 44 billones de dólares dependen de la diversidad de la fauna y de la flora en el mundo, aseguró Esteban, pero hay muy pocas métricas al respecto, lo que dificulta poder analizar y gestionar adecuadamente este aspecto.

Precisamente, la ausencia de unos indicadores correctos y homogeneizados para todo lo relativo a los criterios ambientales y sociales fue uno de los temas que acapararon el debate. Es cierto que los criterios ASG no son completamente nuevos en las empresas, pero la pandemia los ha colocado bajo una óptica diferente. “Con la crisis económica y social, estos han estado sometidos a un mayor escrutinio por parte de los inversores, por lo que es más importante contar con una métrica común”, expuso la directora de Diligent para el sur de Europa, Laura Espinosa.

Por su parte, Rosa Sanz, presidenta de la junta directiva del Club Consejeros Esade Alumni y consejera de Iberpapel, Capital Energy y Zero Waste Bioenergy del grupo Suma Capital, enumeró indicios como que los primeros ejecutivos demuestren que no es solo altruismo, sino una palanca de crecimiento, así como el tiempo que ocupa el debate sobre el ASG en los consejos o que se tomen decisiones alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “Aun así, necesitamos un marco homogéneo para poder estructurar y comparar”, consideró Sanz.

Estos parámetros funcionan como un seguro más ante los lavados de imagen, reconoció la directora para España y Latinoamérica de la gestora de fondos DPAM, Amparo Ruiz: “Si hay unas buenas métricas y están bien gestionadas, el greenwashing ya no es posible, porque nos damos cuenta enseguida”.

Normas
Entra en El País para participar