Avanzar con paso seguro hacia una identidad digital autosoberana

Europa camina hacia un ecosistema descentralizado en la que ya no importará tanto dónde están almacenados nuestros datos, sino cómo

Hacer uso de nuestra identidad digital para consumir bienes y servicios entre países europeos será una realidad. Tras el acuerdo entre España y Alemania para poner en marcha un ecosistema de prueba descentralizado y transfronterizo de la identidad digital, vemos que existe un avance hacia la soberanía de los datos. Ya no importa tanto el dónde está almacenada la información, sino el cómo.

Al no pertenecer los datos a un almacenamiento central, la información de los ciudadanos queda registrada en diferentes nodos. Esto quiere decir que cualquier cambio en un dato puede agregarse, modificarse y eliminarse con total confiabilidad, viéndose reflejado en todos los servidores de la red. Es un sistema mucho más autosuficiente, con una protección mucho más severa ante cambios accidentales de información o ciberataques.

Este concepto, heredado de la tecnología blockchain, nos permite entender hacia dónde se dirige el mundo. Acechados por la constante amenaza de los estafadores, que se hacen pasar por usuarios, empresas e instituciones para adueñarse de datos que después vender o explotar, todos somos conscientes de la necesidad por configurar sistemas más seguros y menos dependientes de servidores centralizados.

Por esta razón, creo en la necesidad devimpulsar una identidad digital descentralizada y abierta a los países miembros de la UE, en consonancia con la nueva identidad digital europea, que nos permita compartir solo aquella información que sea necesaria en cada momento. Estamos hablando de una divulgación selectiva: imagina una billetera en formato app donde aparezcan tus distintos documentos de identificación.

¿Es esto seguro para los ciudadanos? ¿Todo en una app? Actualmente, existen formas de saber si una persona es quien dice ser con tan solo una comprobación biométrica y un documento de identidad. Hay soluciones tecnológicas basadas en inteligencia artificial y aprendizaje automático, con el apoyo de expertos en ciberseguridad y reconocimiento facial, capaces de brindar una respuesta firme a estas cuestiones sobre la seguridad de los datos.

Así que podemos tener confianza en esta propuesta de la UE y, desde luego, mentalizarnos de que el futuro es este. En España ya ha visto la luz el nuevo DNI 4.0, que presenta la novedad de llevar el documento directamente en el móvil. Son nuevos protocolos de seguridad y mayores facilidades para identificarnos. Al igual que ha ocurrido con otras transformaciones digitales, acabaremos agradeciendo el cambio.

La Comisión Europea y los estados miembros deben trabajar codo con codo para garantizar una protección de la vida privada de las personas que decidan echar mano de este monedero digital. El hecho de que toda la información conviva en un mismo lugar invita a pensar en el riesgo de exposición, pero eso no será así mientras los métodos de verificación de la identidad de los ciudadanos sean confiables y seguros.

Según un estudio de la consultora McKinsey centrado en siete países, entre ellos Estados Unidos y Reino Unido, el sector de la identidad digital tiene el potencial de generar un valor de entre el 3% y el 13% de su PIB conjunto en 2030, aunque esto depende de los casos de uso y de que se consiga una adopción masiva por parte de la población. Bruselas ahora está en el proceso de negociación con los estados miembros para consensuar los estándares técnicos con los que se implementará esta identidad digital.

Entendamos que para la Unión Europea el turismo en la zona común es vital, de ahí la importancia de que las personas puedan compartir de forma segura sus propios datos identificativos sin perder el control sobre los mismos. La creación de un entorno digital seguro supone un paso muy importante para aprovechar el potencial del conjunto de las economías de la UE; este tipo de propuestas sirven para hacerlo más ágil y eficiente.

Cuando hablamos de comercio electrónico y retail, es habitual hacerlo también del término omnicanalidad, entendiéndose como la cohesión entre los diferentes canales de compra. Hoy en día, un usuario puede comprar un producto por internet y recogerlo al día siguiente en la tienda más cercana, provocando que el mundo digital y el físico se entrelacen dentro de la experiencia de consumo. Con esto de la identidad digital pasa algo similar.

Se abre ante nosotros la posibilidad de poder echar mano de cualquier información identificativa en cualquier lugar. La identidad digital permite integrar todas las identidades (licencia de conducir, seguro, carné de trabajo, etc.) en una sola, que puede ser llevada en cualquier dispositivo. Con tan solo escanear un código QR, ya es posible ver desplegada la información específica que se solicita de una persona, sin necesidad de dar detalles de fecha de nacimiento, número de identidad personal, lugar de nacimiento, etc.

Hay muchas ventajas que tener en cuenta, como la mayor facilidad para que cualquier ciudadano pueda identificarse frente a administraciones públicas y entidades privadas en otros países; una contratación de servicios más sencilla, con la ventaja competitiva que supone para las empresas; un almacenamiento y transporte digital de tarjetas y documentos que hasta ahora era necesario llevar físicamente; o poder confirmar determinada información sin necesidad de compartir ciertos datos.

Comprendiendo el concepto de descentralización y conociendo los nuevos métodos de seguridad para la verificación de la identidad digital, vemos rápidamente que estamos preparados para este nuevo paso. En un mundo conectado en el que la privacidad se ha convertido en columna vertebral del espacio digital, es importante dar pasos en este sentido.

Mariona Campmany es Digital Identity and Innovation Lead en Mitek Systems