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Tribuna
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El SMI, la depresión y la indecencia

No debe olvidarse que la directriz de subir el salario mínimo la señaló ya hace algunos años la UE

La ministra Yolanda Díaz ha señalado que que se debe subir sin más dilación el salario mínimo interprofesional (SMI). Y argumenta que estos niveles salariales ocasionan incluso problemas mentales a los trabajadores. Creo con sinceridad que no le falta ni pizca de razón, pues la presión a la que se ve indefectiblemente abocada una persona que se encuentra en una situación en la que no llega a fin de mes es tal que debe tener una fuerza mental grande para poder llegar a soportarlo.

Como dijo el presidente norteamericano Biden, si quieren que el trabajador trabaje, páguenle un salario decente. Conviene recordar que la decencia es conducirse de manera que se es honrado y recto y no se comete acciones ilícitas, delictivas o moralmente reprobables. Y esto también es para el salario del trabajador.

Estamos asistiendo a críticas porque se está planteando subir el SMI. Pero, no debe olvidarse, esta directriz la señaló ya hace algunos años la Unión Europea. No hay que dejar de exponer que, realmente, una gran mayoría de los asalariados poseen ya unos salarios que se encuentran situados más alla de los 1000 euros, por lo que, en realidad, la subida va a ser realmente para un porcentaje de trabajadores que no será muy grande.

Aparte de lo dicho, sin duda, se debe tener en cuenta cuál puede ser el impacto verdadero en el escandallo de costes de las empresas de una subida de los costes salariales como esta; pero este análisis, obviamente, será diferente para cada empresa. Se está escuchando que dicho impacto va a ser catastrófico y que va a redundar en la contratación. Creo, sinceramente, que todo esto es muy alarmista. Pues, en realidad, todos estos males con los que amenazan y crean temor no tienen una base real económica, pues como se ha demostrado en estudios de investigación, en suficientes ocasiones, una subida del SMI no ha ocasionado perjuicios económicos tales. Entre otros, lo ha dicho el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Algunas empresas están ganando dinero y ello permite ampliar la inversión en trabajadores, sin que peligre su supervivencia si aumenta el SMI. Además, dejando fuera aparte la ética y la moral, que también, lo que no se puede sostener es que trabajadores empleados se encuentren rayanos al umbral de la pobreza.

Pero lo que se debe recalcar, pues parece que no lo están teniendo en cuenta, es que, realmente, el aumento de la capacidad adquisitiva de esos trabajadores, que pueden verse favorecidos por su aumento salarial, también, indudablemente, va a poder generar que se consiga una mayor demanda, que mejore la economía y con toda seguridad, las arcas del Estado. Por lo que se puede decir, con rotundidad, que la subida del SMI será beneficiosa para la sociedad y no será cortapisa para un aumento sensible del PIB en el próximo año.

Y se debe tener siempre presente que cualquier sociedad en la que exista, en términos relativos, un mayor número de individuos con capacidad económica suficiente será más próspera y por lo tanto más eficiente, en todos los ámbitos posibles.

Josu Imanol Delgado y Ugarte es economista

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