Hacia un ecosistema europeo de fondos de inversión

Europa no tiene gigantes tecnológicos y solo ha generado unos pocos unicornios. La clave para solucionarlo es la financiación

El 1.070 km Hub es un ambicioso proyecto español para potenciar el arco mediterráneo sur. Su objetivo principal es conseguir que nuestras empresas digitales escalen en torno a un conjunto de nodos provinciales (Castellón, Valencia, Baleares, Alicante, Murcia, Almería, Granada, Málaga y Ceuta) que colaboran entre sí, buscando la complementariedad y potenciando sus respectivas especializaciones en diversas tecnologías digitales (preservación medioambiental, inteligencia artificial, IA, agrotech, traveltech, cloud, ciberseguridad...).

En Europa tenemos un grave problema respecto a China y Estados Unidos: nuestras empresas digitales no escalan suficientemente. Tras décadas de desarrollo y transformación digital, no tenemos ningún gigante tecnológico y apenas hemos generado unos pocos unicornios. Entre las razones más relevantes que explican el atraso europeo, una es la debilidad de los ecosistemas digitales de innovación y la otra, no menos importante, el insuficiente desarrollo e integración de los recursos disponibles para lograr una financiación efectiva. Paradójicamente, esto último en un contexto de mercados con financiación abundante y tipos de interés negativos que penalizan el ahorro.

En cualquier parte del mundo existe una amplia variedad de fondos de inversión, esto ya es afortunadamente una evidencia también en Europa o España. Pero la cuestión clave es si la financiación es realmente efectiva en un doble sentido: conseguir que nuestras startups y empresas digitales escalen y sean relevantes en los mercados globales y propicien con ello el desarrollo de nuestros ecosistemas.

Muchos emprendedores han quedado anclados en el family friends and fools escarmentados de las prácticas de inversores tradicionales en lo que la comprensión de lo digital brilla por su ausencia. Y en la otra banda, muchos gestores de fondos se lamentan de la escasa tasa de éxito de sus inversiones o de la difícil búsqueda de oportunidades de inversión.

Como hemos dicho, existe una amplia diversidad de fondos de inversión vinculados con la tecnología. Los hay especializados en el momento de evolución o vida de la empresa (business angels, seed capital, startup capital, venture capital, private equity, capital replacement, leverage buy out), otros ponen foco en su especialización sectorial (fintech, agrotech IA, IoT, blockchain…), otros ostentan raíces corporativas (Google Venture, Salesforce Ventures, Intel Capital, Baidu Ventures...), otros especializados en internacionalizar a las startups con potencial en regiones como Norteamérica, Asia… y los hay de naturaleza pública que en muchos casos apoyan la inversión privada para hacerla más efectiva.

La variedad y especialización de los fondos existentes representa un enorme potencial, pero requiere más integración y filosofía colaborativa en la identificación de riesgos y oportunidades, el desarrollo de las empresas y su proyección exitosa en el mercado.

Una de las limitaciones más importantes de los ecosistemas digitales de innovación en Europa es su fragmentación, dispersión geográfica y escasa masa crítica en comparación al referente por excelencia, Silicon Valley, u otros emergentes en Asia, como Shenzhen o Bangalore. Si agregáramos físicamente el conjunto del espacio digital europeo apenas representaría un reducido porcentaje de San Francisco y su área de influencia. El peso de la economía digital en ciudades como Berlín, París, Barcelona, Dublín, Madrid, Lisboa y otras ciudades europeas es irrelevante en un marco internacional, donde China y Estados Unidos fijan la escala internacional. Para generar el efecto tractor necesario, algunos pequeños países, a través de la especialización y la eficiencia, han encontrado caminos sólidos muy atractivos. Europa necesita encontrar su propio modelo. Una vía propia para que las empresas digitales crezcan/escalen a nivel mundial y lleguen a alcanzar la categoría de unicornios y de gigantes tecnológicos. Solo con la regulación no se superará el preocupante gap tecnológico de Europa con respecto a China y Estados Unidos.

El arco mediterráneo sur es rico en ciudades medias y un minifundismo digital que ha generado numerosos casos de éxito internacionales. Y muchos de ellos incluso en ausencia de financiación (ni tan siquiera la tan socorrida family, friends and fools).

La oportunidad que abre la plataforma 1.070 km Hub tiene también un corolario interesante en materia de fondos de inversión: crear un ecosistema colaborativo, especialmente en torno a la especialización de los diferentes nodos. Valencia se ha convertido en capital europea de aceleradoras digitales (Lanzadera, Innsomnia, Plug and Play, Demiun…); Alicante se afana en su apuesta por la inteligencia artificial (Ellis, Centro Europeo de Accenture de Tecnologías Avanzadas, TJ OST, Instituto de Inteligencia Artificial, Distrito Digital, Cenid, Alicante Futura…); Baleares apuesta por las tecnologías aplicadas al turismo; Murcia y Almería propician la transformación de su agroindustria con el desarrollo de las agrotech, foodtech, IoT, y Málaga, con el liderazgo de su buque insignia, el PTA, es referente de las grandes empresas tecnológicas con una ambiciosa apuesta en torno al cloud y las infraestructuras y uno de los DIH de reciente creación.

Los fondos Next Generation abren una oportunidad única para potenciar una plataforma colaborativa en materia de un ecosistema eficiente de fondos de inversión. LUAfund, en colaboración con TJ OST y los nodos de 1.070 km Hub, ha desarrollado un marco incentivador para potenciar una financiación colaborativa no solo entre la amplia variedad de fondos arriba descrita. Hay además un conjunto de activos muy importantes en el área: parques científicos de las universidades, redes de mentoring, proyectos generadores de sinergias en sectores específicos (como el de CajaMar en los sectores de agrotech en Almería y Murcia) o la propias aceleradoras en Valencia Capital. La integración de todos estos recursos propicia un potencial muy relevante.

El reto de crear un referente europeo en materia de financiación ajustado a nuestras necesidades y características es fundamental para lograr la escalabilidad empresarial. Con esta convicción, un gran número de instituciones y corporates están dando su apoyo a una nueva forma de hacer negocios: “Compite contra ti mismo, no contra otros”.

José Carlos Díez / Andrés Pedreño son Socio de LUAfund y profesor de Economía de la Universidad de Alcalá / Catedrático de Economía Aplicada de IEI-Universidad de Alicante