Presidente de Bayer Pharmaceuticals

Stefan Oelrich (Bayer): “Yo me acerqué a CureVac a ayudar. No me arrepiento”

El grupo alemán abrió la semana pasada su fábrica para este tipo de tratamientos en San Sebastián, desde donde exportarán a todo el mundo

“Veo la terapia génica como la gran oportunidad para los próximos 20 años”

Stefan Oelrich.
Stefan Oelrich.

El gigante alemán Bayer inauguró este pasado miércoles en San Sebastián la que será su planta clave en el mundo para la producción de las terapias génicas en los próximos años. A esa apertura acudió Stefan Oelrich (Wilhelmshaven, Alemania, 1968), presidente de la división farmacéutica del grupo germano y quien tiene claro que ese avance es el futuro de la medicina y también de su laboratorio. La entrevista fue realizada en castellano, ya que Oelrich lo aprendió en Argentina en su primer trabajo como visitador médico de Bayer. “Me llamaban el alemancito”, bromea. El conglomerado de Leverkusen invertirá 120 millones en la planta donostiarra, un centro que proviene de la adquisición de la estadounidense AskBio y de su filial española Viralgen. “De aquí saldrán los productos para todo el mundo”, adelanta.

¿Por qué puesta Bayer por abrir esta planta en San Sebastián?

Cuando volví a Bayer hace tres años estaba claro que llegábamos al final de una etapa en la historia de la farma. Estamos llegando al final de un ciclo con nuestras patentes que se vencen de Xarelto y Eylea. Y una de las cosas que veo al mirar el estado de la ciencia es la biorrevolución, el descubrimiento del código genético, que al principio eran como los jeroglíficos egipcios. Hoy sabemos traducirlos a aplicaciones. Vi la terapia génica como la gran oportunidad de los próximos 20 años, el encontrar soluciones para pacientes que hacia la regeneración de un tejido o una reparación de un mal genético que puede existir y que hasta ahora eran patologías no tratables.

¿Qué productos de terapia génica tienen en I+D?

Tenemos un producto para tratar el párkinson en ensayos clínicos. También para insuficiencia cardíaca; para la enfermedad de Pompe; empezamos un proyecto en distrofia muscular de cinturas (LGMD); otro de hemofilia junto a Takeda, y otro con Pfizer para atrofia muscular.

¿Que importancia va a tener para el negocio del grupo?

Esto llegará a tener mucha importancia para el grupo. Hoy solo hay seis productos de terapia génica aprobados en el mundo. Obviamente llevan un riesgo importante, la pregunta es si podremos llevarlos a cabo o no. Pueden ser productos muy grandes y significativos. Si funciona algo en párkinson puede ser muy importante por la cantidad de pacientes afectados. Es la misma realidad en insuficiencia cardíaca.

Bayer no tiene división de vacunas. ¿Por qué se asocian con CureVac en la del Covid-19?

Queríamos ayudar. Llamé al CEO de CureVac [Franz-Werner Haas]. Recuerdo muy bien esa llamada, en junio del año pasado. No le conocía. Me di cuenta de que después de que Pfizer hubiera pactado con BioNTech [bioecnológica también alemana], me dije qué vergüenza que yo como laboratorio más grande de Alemania no conozco a esas empresas ni a sus directivos. Y una empresa americana tiene que venir para ayudarles a producir la vacuna contra el Covid. Era muy al principio de la parte de desarrollo clínico. Le llamé y le dije que no nos conocemos y porqué no charlamos para conocernos un poco y ver si le puedo ayudar. Porque tengo cosas que ustedes no tienen: tengo una capacidad, una escala a nivel mundial de comercialización, de farmacovigilancia, de personal médico o en la parte de producción. Su respuesta fue gracias por llamar, muy interesante, tiene razón y deberíamos conocernos y si tengo datos que sean prometedores de la fase I hablamos porque voy a necesitar una ayuda porque no tengo la escala a nivel mundial.

Han pasado muchos meses y antes se han aprobado otras.

Me hubiera gustado hacerlo antes, pero no era decisión mía.

¿Ha sido un fracaso para Bayer no haber estado antes en la vacuna?

No lo veo así, porque no teníamos la ciencia. Nosotros no hemos trabajado en vacunas. Lo que ha llegado es el ARN mensajero, que es una tecnología nueva, no teníamos esa propiedad intelectual.

AstraZeneca tampoco tenía vacunas y fueron más rápidos.

Creo que Oxford se acercó a AstraZeneca por la misma razón, por si les podían ayudar. Me acerqué a CureVac y les pregunté si les podía ayudar. No me arrepiento.

CureVac ha mostrado datos de eficacia bajos. ¿Tiene sentido continuar con esa vacuna?

Al final va a ser una decisión que tome CureVac con las autoridades. No es un producto nuestro. No podemos hacer hoy más comentarios, ya que estamos valorando la situación.

Stefan Oerlich, presidente de la división farmacéutica de Bayer, en la nueva planta en San Sebastián.
Stefan Oerlich, presidente de la división farmacéutica de Bayer, en la nueva planta en San Sebastián.

La marca Bayer ha sido una de las que mejor reputación ha tenido de las farmacéuticas y compró Monsanto, una de las empresas con peor reputación en el mundo. ¿Ha empeorado la imagen de la compañía?

En la parte farmacéutica no le veo mucha diferencia. No creo que haya cambio ni positivo ni negativo en los médicos y pacientes. Es verdad que la reputación de Monsanto no era la mejor, pero hoy somos Bayer y tiene su reputación por la innovación y el comportamiento que demuestra. Espero que nuestra historia también tenga impacto en ese negocio. No nos equivoquemos porque el tema de la alimentación es uno de los temas del futuro del planeta y que Bayer sea uno de los factores importantes para traer soluciones creo que es una buena noticia.

Teniendo en cuenta la deuda, indemnizaciones, caída en Bolsa, ¿la compra de Monsanto fue un error?

Es difícil decir eso porque hoy se sabe más de lo que se sabía hace cinco años. Prefiero mirar hacia adelante y veo que en cuanto a pipeline de cultivos somos claramente líderes a nivel mundial, tenemos muy importantes avances tecnológicos que vamos a aportar a la alimentación del futuro. Creo que sería necesario que hablemos de este tema dentro de cinco o diez años.

¿Está Bayer dispuesta a entrar en más compras corporativas?

Lo hemos demostrado en los dos últimos años. Desde que volví hemos comprado a un ritmo como jamás en la historia de la división farmacéutica. El año pasado cerramos 25 acuerdos de compra o de licencia.

¿Cuáles son sus fármacos más prometedores en ingresos?

Con Xarelto, las ventas máximas van a ser de 5.000 millones de euros al año, lo que es mucho para nosotros. La patente vence en 2024. Tenemos también Eylea, que la patente vence en 2025, pero creemos que tendrá importancia porque al ser un producto biológico es muy difícil de copiar. Para los próximos tres años lanzaremos tres blockbuster [superventas en la jerga farmacéutica]. El primero lo lanzamos el año pasado para tratar el cáncer de próstata, que se llama Lubeqa. En enero junto a MSD lanzamos un producto para la insuficiencia cardíaca que se llama Verqubo. Después del verano, otro para la enfermedad crónica renal en diabéticos.

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