El apagón de Fastly es un aviso para tomarse la vida con más calma

A diferencia de los bancos, la supervisión gubernamental de internet no está garantizada

Web de Fastly.
Web de Fastly. AP

Al igual que el sistema bancario, internet parece simple desde el exterior, pero en realidad es un elaborado entramado. La interrupción del martes de Fastly, denominada red de distribución de contenidos, es un recordatorio para las personas cuyas vidas están en la nube de que las piezas del rompecabezas pueden fallar. Y a diferencia de lo que ocurre con los bancos, la supervisión gubernamental es escasa y no hay barrera de contención, por lo que es bueno que los usuarios recuerden que la gratificación instantánea online no está garantizada.

Algunas páginas web, como la del Gobierno británico y la del New York Times, estuvieron inaccesibles durante unos 60 minutos por la mañana, hora europea. Otros sitios web afectados fueron Reddit y Spotify. El culpable fue un fallo de Fastly, una empresa de 6.000 millones de dólares con una red de servidores que ayuda a los sitios web de alto tráfico a mover el contenido por la red. En pocas palabras, acerca los datos a los usuarios finales, evitando los picos de tráfico y la congestión y mejorando la seguridad.

Fastly no es un nombre familiar. Al igual que los sistemas de pago, las cámaras de compensación, la infraestructura física y otros elementos subyacentes a la red bancaria, los consumidores rara vez necesitan entender la complejidad que hay bajo el capó. Todo lo que necesitan saber es que hay dinero en efectivo en el cajero automático más cercano, y no tienen que desplazarse a la cámara acorazada de un banco para conseguirlo.

La gran diferencia, sin embargo, es la regulación. Las autoridades se interesan mucho por los bancos, para que no pierdan el dinero de los ciudadanos, y porque si las empresas financieras son demasiado grandes para quebrar, los Gobiernos pueden acabar pagando. El seguro de depósitos existe porque las sociedades han decidido que no se puede esperar que los usuarios comprendan los matices de la banca de reserva fraccionaria, donde los depósitos pueden no estar donde el ahorrador cree que están.

No así internet, una colaboración informal y mutuamente beneficiosa entre empresas, Gobiernos y otros. En la mayoría de los casos funciona con notable eficacia. Donde hay cuellos de botella, surgen empresas como Fastly para aliviar la presión. Pero los Gobiernos no hacen cumplir las promesas de un 99,999% de disponibilidad, ni respaldan los enlaces rotos en tiempo real. Los usuarios que necesitan más fiabilidad tienen que pagar más o construir ellos mismos la infraestructura crítica.

La interrupción de Fastly apenas fue desastrosa. Otros problemas relacionados con internet, incluidos los hackeos con impacto físico como el cierre del oleoducto Colonial en el este de Estados Unidos el mes pasado, pueden ser mucho peores. Pero, aunque sea, es un aviso para que los consumidores no sean complacientes con la disponibilidad de internet, y para que estén preparados para tomarse la vida con más calma. Mucho peor sería un sistema falible que los usuarios creyeran que es perfecto.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías