Previsiones 2021

La industria química prevé un rebote gracias al récord en las exportaciones

El sector espera financiación de la UE para proyectos relevantes como el del valle del hidrógeno verde en Tarragona

Industria química española Pulsar sobre el gráfico para ampliar

Tras un año de decrecimiento por la pandemia de Covid-19 que rompió la evolución positiva de la industria química, las empresas prevén que en 2021 el sector vuelva a crecer con claridad sobre todo gracias a las exportaciones. La patronal Feique reveló este miércoles que calcula que la cifra de negocio de esta industria crecerá un 7,1%, hasta los 69.100 millones de euros, frente a una caída del 2,9% el pasado ejercicio.

En gran medida, esta alza del negocio será impulsada por el crecimiento del comercio con el exterior, ya que la patronal prevé que las exportaciones aumenten un 10,2%, hasta los 40.300 millones, una cifra récord. Las empresas químicas con base en el país están exportando con fuerza a la Unión Europea y Asia, fundamentalmente.

Este incremento refuerza a la química como el segundo sector más exportador del país, solo por detrás de la automoción, que vendió al exterior por 44.046 millones en 2020, según cifras de la Dirección General de Aduanas.

Esas exportaciones crecen a pesar del Brexit, ya que en el comercio con Reino Unido las exportaciones decrecieron un 18% y las importaciones un 40% respecto al pasado año. Feique espera que una vez se consoliden los sistemas aduaneros se produzca una reducción del intercambio comercial en torno al 10% al finalizar el año.

Clave en la pandemia

El sector químico, compuesto por alrededor de 3.000 empresas, fue estratégico durante la pandemia. Según Feique, cerró el pasado año registrando el mejor comportamiento de toda la industria manufacturera con apenas una caída de la producción del 0,4%, frente al descenso del 10,1% del conjunto. Fue principalmente el área farmacéutica -un alza del 2%- la que más impulsó la producción.

Contabilizando el año 2020, la industria química acumula un crecimiento productivo del 18% en España desde 2007. Esta industria está integrada por más de 20 negocios distintos y más de 30.000 productos diferentes. Varios subsectores como la farmaquímica, productos de limpieza e higiene y la agroquímica química crecieron el pasado año a pesar de la pandemia, mientras que los sectores más dependientes del automóvil y la construcción no pudieron mantener toda su capacidad productiva. El sector empleaba el pasado año a 210.000 personas, un 2% más de forma internaual sobre todo gracias al tirón de la pata farmacéutica.

Incremento de precios

En el caso de la cifra de negocios, un tercio de este crecimiento se explica por el incremento en la producción y otros dos tercios por el incremento de precios. Desde Feique se explica que esta inflación se debe a los cierres que ha habido en las plantas durante la pandemia, también al corte de suministros por las restricciones comerciales y también a problemas como el bloqueo temporal del Canal de Suez (Egipto) y a la carencia de determinadas materias primas.

Proyectos europeos

Esta industria calcula que durante el periodo 2021-2026, el nivel de inversión en la industria química se eleve un 50% anualmente, desde los 2.200 millones actuales gracias a los fondos europeos para la recuperación. Esta industria prevé beneficiarse de ayudas, en gran parte, en lo relativo a la economía circular, la descarbonización y el fomento del hidrógeno verde, producido por fuentes de energía no contaminante.

Precisamente en el campo del hidrógeno verde, Carlos Navarro, presidente de Feique, destacó el proyecto conocido como Valle del hidrógeno en Tarragona, uno de los polos químicos más importantes del país, como productor y consumidor de esta versión verde.

Precio de la electricidad

El presidente de la patronal recordó una de las viejas demandas del sector, la rebaja del precio de la electricidad que, según Navarro, hace menos competitivo a las empresas del país frente a sus rivales europeos. Desde Feique se explica que los problemas para la industria son el mercado mayorista, los costes regulados y los mecanismos de compensación. “La suma de todos ellos genera un precio final de la electricidad que supone un lastre competitivo difícilmente soportable para toda la industria básica y estratégica española. Baste decir que hoy, una empresa electrointensiva española, paga por su kw un 116% más que una compañía francesa y un 58% más que una alemana”, lamentó Navarro.

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