La digitalización necesita profesionales para seguir creciendo

La precariedad de los docentes dificulta la atracción de investigadores para que transmitan conocimientos

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El acelerón que ha sufrido el proceso de transformación digital como consecuencia de la pandemia ha acaparado un gran protagonismo en el último año. Pero este desarrollo no ocurre sin más, necesita a personas detrás que lo investiguen y lo implementen. La Unión Europea (UE) estima que el 45% de los empleos en 2022 estarán relacionados con el ámbito digital, pero, mientras tanto, la escasez de talento en este campo supone una fuga de actividad cercana a los 315 millones de euros anuales y una merma de 110 millones de recaudación fiscal al año, según datos del informe Empleabilidad y talento digital, presentado este jueves por la Fundación Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación Vass.

Para mantener el ritmo, es necesario contar con profesionales formados y, por el momento, no se va por el mejor camino. A pesar de que el número de empresas con asalariados en el ámbito de los servicios TIC ha crecido un 61% en España desde la crisis de 2008, el número de egresados universitarios en estas ramas ha descendido un 23,2% en este periodo. Esto supone un 12,5% menos de nuevas contrataciones y 3.600 vacantes que se quedan sin cubrir al año.

Pero esta brecha no es solo cuantitativa, sino también, y principalmente, cualitativa. La falta de experiencia laboral técnica de los solicitantes (70,98%) y la poca cualificación de los mismos (67,40%) son los dos principales problemas que dicen encontrar las empresas a la hora de contratar a perfiles TIC. Además, desde Manpower advierten de que, en una década, el porcentaje de compañías del ámbito industrial que ha tenido problemas para contratar perfiles adecuados ha ascendido del 30% al 54%. Es lo que el director de la Fundación Vass y responsable de este estudio, Antonio Rueda, denominó déficit de talento digital: lo que se tienen que adaptar los estudiantes al salir de la universidad para llegar a lo que las empresas consideran aceptable, y que, actualmente, ronda el 46,8%.

Cerrar esta brecha por completo no es totalmente posible, según reconoció la presidenta de la Asociación Española de Consultoría (AEC), Elena Salgado, quien apuntó que la responsabilidad de la formación debe ser compartida entre alumno y empresa, pero recae especialmente en esta última. “Siempre va a haber un pequeño shock al incorporarse al mercado laboral, pero hay que sumarlo en positivo porque es fuente de crecimiento personal y profesional”, aseguró.

Las denominadas soft skills o habilidades sociales presentan una brecha menor que la técnica pero igualmente significativa (40,5%), que, además, se ha ensanchado tras la pandemia. Así lo apuntó Rueda: “Las empresas creen que ha habido una erosión brutal de las habilidades blandas”. En esta línea, la capacidad de trabajar en equipo es la cualidad más demandada por las compañías, seguida del aprendizaje continuo y la flexibilidad. Tres requerimientos claramente acentuados por el incierto contexto actual.

Por su parte, en lo relativo a la formación más técnica, los expertos ponen el foco en el profesorado. La directora de talento de Vodafone, Rebeca Navarro, defendió que las compañías guardan una estrecha relación tanto con las instituciones como con el alumnado: “Nuestra asignatura pendiente es construir puentes con el profesorado”. También el subdirector de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Sevilla y coautor del estudio, Pablo Trinidad, trajo a colación a estos profesionales y recordó que la precariedad docente impacta directamente en el crecimiento del sector: “No es tan sencillo que si hacen falta profesionales, se fabriquen más profesionales. Necesitamos ampliar la plantilla de profesores, pero ofrecemos unos sueldos que no son competitivos y cada vez nos cuesta más captar investigadores”.

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