Las rentas bajas sufren tres veces más los cierres de actividad que las altas

Mujeres y jóvenes de entre 20 y 30 años fueron los más perjudicados del Gran Confinamiento

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El Gobierno de España asume que el impacto asimétrico que la pandemia de Covid-19 ha causado en los hogares del país redundará, “casi con toda seguridad”, en un incremento de la desigualdad de la renta en el corto plazo. Entre las razones que explican estos estragos, el Ejecutivo alude a las consecuencias que el largo confinamiento y el parón de la actividad no indispensable causaron en las rentas de las familias, unos efectos que, a juzgar por las previsiones oficiales, golpearon tres veces más fuerte a los hogares más pobres que a los más ricos.

Así lo avanza el Gobierno en el documento España 2050, un ejercicio de prospectiva realizado por un centenar de académicos y expertos que fue presentado por el presidente, Pedro Sánchez, hace 10 días. En el informe se constata que el porcentaje de trabajadores pertenecientes a sectores afectados por el cierre de actividades no esenciales durante los meses más duros de la pandemia fue de en torno al 27% en el decil de renta más bajo, el primero, y de casi el 25% en el segundo, mientras que únicamente rondó el 7,5% en el décimo decil, donde se incluye la proporción de población con mayores ingresos.

La razón de esta desemejanza se encuentra principalmente en cuáles son los sectores profesionales en los que generalmente trabajan los miembros de los diferentes deciles de renta: “Mientras que unos hogares mantuvieron sus ingresos intactos y algunos incluso incrementaron su ahorro, otros sufrieron una reducción severa y se vieron obligados a recurrir a sus ahorros o a préstamos para pagar las facturas”, detalla el documento. Esta situación fue especialmente común “entre los hogares de los quintiles más bajos de renta, cuyos miembros trabajan mayormente en aquellos sectores más afectados por el cierre de actividades no esenciales”, como el comercio, excluyendo la alimentación, o la hostelería.

La distribución de alimentos es precisamente el sector que ha evitado que las mermas sean mayores para los deciles inferiores de renta. Según los datos del Banco de España relativos al conjunto del año 2020, la caída interanual de ingresos en la alimentación ha sido solo del 3%, lejos de la del 51% que ha sufrido la hostelería y la restauración.

Además de medir el impacto por renta, el documento encargado por el Ejecutivo también permite visualizar el golpe del confinamiento en función de la edad y el sexo de los trabajadores. En conjunto, la conclusión muestra que los parones afectaron más a los deciles inferiores de ingresos, pero también “a las generaciones más jóvenes, a las de origen inmigrante y a las mujeres”. Estas, de hecho, debido a su sobrerrepresentación en los sectores que más acusaron los cierres, sufrieron una afectación cerca de cinco puntos superior a la de los hombres en todas las franjas de edad. Por su parte, los jóvenes que oscilaban entre los 20 y los 30 años, los más perjudicados, se vieron dañados por los cierres casi un 25% en el caso de los varones y un 32% en el de las mujeres.

Más que en 2008

En conclusión, sugiere el documento España 2050, el Gran Confinamiento habría provocado en el país “una caída de las rentas más bajas del 10% y un incremento de la desigualdad de la renta de 1,7 puntos de Gini (o hasta un 30% más)”. Esto, atendiendo a los cálculos del informe, representaría un golpe ligeramente mayor al que se dio durante el primer año de la crisis financiera de 2008.

El texto sostiene por todo ello que no es descabellado anticipar que el año 2021 podría acabar con hasta 700.000 personas más bajo la línea de la pobreza, asumiendo que la España de 2023 –cuando se prevé que se recuperen los niveles de PIB previos al Covid– será más desigual que la de 2020. “Que la economía se recupere no significa que las brechas provocadas o dilatadas por el coronavirus vayan a cerrarse”. Por eso, “si no se hacen reformas de calado ni se apuesta por políticas redistributivas más ambiciosas, “la desigualdad podría estancarse en los niveles actuales o incluso aumentar de aquí a 2050”, advierte el informe.

Con todo, afirma el documento, la respuesta del sistema de prestaciones sociales y el resto de ayudas que desplegó el Gobierno al comienzo de la crisis sirvió para mitigar suavemente el impacto asimétrico de la pandemia en el conjunto de las rentas. Todas las medidas contribuyeron a reducir “en más de 20 puntos porcentuales la proporción de personas sin ingresos y en más de 10 la de personas con ingresos bajos”. De esta forma, según los cálculos, se consiguió contener “el aumento de la desigualdad en casi un 13% en el peor momento de la primera ola de la pandemia”.

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