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Revolución inversora contra el cambio climático

Lyxor considera que la nueva reglamentación de la UE impulsará la inversión en empresas ASG a través de ETF

Revolución inversora contra el cambio climático

El mundo tiene dos retos prioritarios en este momento: superar la pandemia desde el punto de vista sanitario y económico, e iniciar un proceso de recuperación. A su vez, esa reactivación de la economía tiene dos pilares básicos: la digitalización y la sostenibilidad. Las compañías llevan años inmersas en estos procesos, pero la pandemia ha acelerado su desarrollo.

El ámbito de la sostenibilidad implica un recorrido algo más urgente. ”El calentamiento global exige una revolución en nuestros sistemas energéticos. Ya llegamos tarde, pero no demasiado”. “Como gestores de activos e inversores, todavía tenemos el poder de cambiar el mundo ayudando a transferir billones de dólares a inversiones inocuas para el clima. La historia puede juzgarnos duramente si no lo hacemos”, comenta Pedro Coelho, responsable de Société Générale, para Lyxor ETF en España, Portugal y Latinoamérica.

Los benchmarks (índices) alineados con el clima, y los nuevos e innovadores ETF que los utilizan o replican pueden ser una herramienta muy útil para llevar a cabo este cambio.

La creación de nuevos índices facilitará llegar al Acuerdo de París

La Unión Europea está en proceso de actualizar su regulación sobre los benchmarks, obligando a los creadores de los índices a revelar si los principales puntos de referencia existentes están alineados con el escenario de calentamiento del Acuerdo de París; los principales benchmarks de renta variable implican actualmente aumentos de temperatura sobre 4°C o más, frente al objetivo de limitarlo al 1,5ºC.

Europa también respalda la creación de Climate Transition Benchmarks (CTB) y los Paris-Aligned Benchmarks (PAB), dos índices que simplificarán mucho más la creación de instrumentos de inversión que cumplan con el Acuerdo de París y empiecen a financiar la transición a un mundo con menos emisiones de CO2.

Invertir en fondos climáticos tiene más impacto que ser vegano

Lyxor considera que las etiquetas CTB y PAB pronto serán tan comunes como las orgánicas para los productos alimenticios, y servirán para un propósito similar: una manera de asegurar a primera vista que algo se está haciendo correctamente. El efecto indirecto será el de estigmatizar los índices que queden al margen de estos objetivos, que son prácticamente todos los principales que todavía utilizan los institucionales.

La nueva reglamentación de los benchmarks de la Unión Europea podría provocar una auténtica revolución, y conducir a un mundo en el que los principales flujos de capital y las valoraciones de las empresas dependan de las huellas de carbono que generen.

La publicación de los escenarios de temperatura de los principales benchmarks afectará a casi todo el mundo. Las instituciones y las grandes marcas, los gestores de fondos y patrimonios, los bancos privados y las redes de asesoramiento, podrían asociarse a un determinado objetivo de temperatura y a una posición de facto sobre el cambio climático.

En medio de tal escrutinio, se espera que las instituciones comiencen a migrar sus inversiones hacia los CTB o PAB. Mientras tanto, si la valoración de una compañía está dictada por su huella de carbono, lo más probable es que sus accionistas presionen al equipo directivo para acelerar su transición energética.

“Creemos que un enfoque cuantitativo, basado en reglas, es la mejor manera de emplear la enorme (y cada vez mayor) cantidad de datos climáticos disponibles actualmente”, señala Pedro Coelho.

Las principales compañías de índices del mundo, S&P y MSCI, han estado construyendo su experiencia climática a través de adquisiciones corporativas, y ahora las comparten en índices climáticos elegibles para las etiquetas CTB y PAB de la Unión Europea.

Estamos en la cúspide de un cambio de paradigma para los mercados cotizados de una escala comparable al surgimiento de la era digital. Los cambios radicales en las regulaciones de los benchmarks podrían ser el catalizador para un futuro más limpio y más verde.

Para Pedro Coelho “es una oportunidad única para que los proveedores de ETF sean líderes del cambio y pongan el poder en manos de la gente con sólo pulsar un botón”. “Todo el mundo puede desempeñar un papel en esta revolución, desde los mayores propietarios de activos del mundo hasta el inversor individual que planea su jubilación. Piensa en una cosa: los ahorros que mueve una persona a fondos de acción climática tiene más impacto que si esa misma persona deja de volar o de usar el transporte público o se convierte en vegano”, asevera Pedro Coelho.

La necesidad de ajustar las carteras

Los mercados están fijando los precios de la energía y la electricidad de un modo poco realista e insostenible al no tener en cuenta el coste real de las emisiones de CO2. Tampoco consideran los billones de dólares necesarios para transformar la energía del mundo.

Algunas estimaciones sugieren que debemos mantener el 80% de las reservas conocidas de combustibles fósiles bajo tierra o arriesgarnos a calentar nuestro planeta mucho más allá de las líneas rojas trazadas por los científicos y los Gobiernos. Las Bolsas establecen el precio de algunas de esas reservas en las cotizaciones de las acciones de los productores de petróleo, y esto podría ser el mayor riesgo oculto en sus carteras.

La descarbonización de las carteras no es posible sin reducir la exposición a un posible rebote de los combustibles fósiles. Para Lyxor es un riesgo que debe afrontarse: “Aceptarlo ofrece un potencial real para los que piensan en el futuro a nivel global”, dice. Ajustar las carteras a tal nivel es un desafío que llevará años para que esta experiencia sea ampliamente compartida. “Los gigantes de la indexación del mundo y sus nuevos índices deben dar un paso adelante, señala Pedro Coelho.

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