Las SPAC: controvertido ‘fasttrack’ bursátil

En comparación con la burbuja tecnológica de los 2000, las cotizadas surgidas a partir de SPAC son empresas mucho más consolidadas

Incluso aquellos que despreciaban hace años a las SPAC, ahora quieren formar parte de ellas”. La frase es de Alysa Craig, directora general de N&A Stilaf Financials. Las Special Purpose Acquisition Companies (SPAC) son plataformas de inversión concebidas a partir del capital riesgo; vehículos cotizados sin contenido que reúnen el capital de un grupo de inversores con vocación temporal a la búsqueda de empresas con potencial de crecimiento que quieran salir a cotizar agilizando dicho proceso. Han protagonizado un crecimiento vertiginoso durante 2020 y 2021, impulsando el número de emisores.

Generalmente, en las SPAC hay un equipo de gestión experimentado (a semejanza de las gestoras de capital riesgo) que traslada una comisión en el entorno del 20% en concepto de acciones del fundador. El restante 80% se mantiene por los accionistas como unidades ofrecidas en la salida a Bolsa de las acciones del SPAC como fracción o warrant.

Las acciones de los fundadores y del resto de accionistas son iguales, y con los mismos derechos de voto, con la diferencia de que las del fundador permiten votar en la elección del equipo gestor del SPAC. Los tenedores de warrants no disponen de derecho de voto, solo warrants ejecutables en la salida a Bolsa.

Las empresas target (objetivo), para poder salir a cotizar deberán disponer de sistema de compliance compatible con la SEC y estados financieros auditados.

También denominadas carcasas o cheques en blanco, las 231 que han salido a cotizar entre el 1 de enero y el 11 de marzo de 2021 han igualado el volumen de todo el año 2020. 

Las perspectivas para el año en curso en Europa también son positivas, con 2 listings hasta febrero frente a los 2 de 2020. En la Deutsche Börse esperan una docena en 2021. Precisamente la Bolsa de Fráncfort acogió la mayor SPAC europea con LakeStar por 275 millones de euros, impulsada por el fondo de capital riesgo de Klaus Hommels.

Una gran preocupación por parte de los inversores es si este tipo de operaciones tienen el mismo nivel de escrutinio y due diligence que las salidas a Bolsa tradicionales. Si la normativa ofrece mayor confort en este sentido, los inversores aceptarían estas operaciones en mayor medida. Hong Kong está mejor posicionada que Singapur para las SPAC asiáticas, por tratarse de un mercado de salidas a Bolsa más diverso y líquido.

Las SPAC forman parte de las finanzas sofisticadas desde hace décadas, junto con las empresas concha, los listings traseros, las opas inversas o las fusiones inversas. 

Aunque son un instrumento cíclico, con elevada correlación directa para el ciclo alcista, las SPAC han materializado un ejercicio histórico en 2020, gracias a los bajos tipos de interés y a la incertidumbre macroeconómica, con un récord histórico de salidas a Bolsa heterodoxas, si bien no siempre han garantizado un homerun. A veces, las salidas a Bolsa no ofrecieron el recorrido alcista esperado.

Sus principales ventajas son la velocidad de la operación (aprovechando el viento de cola bursátil), la certeza de evitar la volatilidad del mercado y el valor añadido del expertise del equipo gestor, con track-record previo reputacional, gracias al cual se captaron inversores en el levantamiento de capital necesario para constituir la SPAC (similar a las rondas de private equity).

En cuanto a las desventajas, el coste de la operación no tiene porqué ser menor al de una salida a Bolsa tradicional, y pueden generar, además, un cambio de control, no solo en forma de acciones (los sponsors suelen obtener un 20% de las acciones de la empresa cotizada y dos o tres miembros en el consejo de administración). 

Ante los rumores de burbuja financiera, hay dos matizaciones al respecto: en comparación con la burbuja tecnológica de los 2000 las empresas cotizadas surgidas a partir de SPAC son empresas mucho más consolidadas y, debido a ello, sus proyecciones de revalorización están más justificadas.

En cuanto a si las SPAC suponen una buena inversión, habitualmente exige diferenciar el momento en el que se entró en la operación, con cambios de matiz entre inversores pre-fusión o post-fusión. Los dos grupos son muy diferentes, y sus tasas medias de rentabilidad también.

Los inversores pre-merger suelen obtener buenas rentabilidades, y además asumen poco riesgo, mientras que los inversores post-merger han tenido pérdidas en numerosas ocasiones.

La historia no predice el futuro, pero el efecto dilusivo de estas operaciones supone un elevado coste, soportado mayoritariamente por los inversores post-merger, razón por la cual los inversores ponen en tela de juicio la resiliencia de estas vertiginosas operaciones.

Isabel Giménez Zuriaga es directora general de la Fundación de Estudios Bursátiles y FinancierosIncluso aquellos que despreciaban hace años a las SPAC, ahora quieren formar parte de ellas”. La frase es de Alysa Craig, directora general de N&A Stilaf Financials. Las Special Purpose Acquisition Companies (SPAC) son plataformas de inversión concebidas a partir del capital riesgo; vehículos cotizados sin contenido que reúnen el capital de un grupo de inversores con vocación temporal a la búsqueda de empresas con potencial de crecimiento que quieran salir a cotizar agilizando dicho proceso. Han protagonizado un crecimiento vertiginoso durante 2020 y 2021, impulsando el número de emisores.Generalmente, en las SPAC hay un equipo de gestión experimentado (a semejanza de las gestoras de capital riesgo) que traslada una comisión en el entorno del 20% en concepto de acciones del fundador. El restante 80% se mantiene por los accionistas como unidades ofrecidas en la salida a Bolsa de las acciones del SPAC como fracción o warrant.Las acciones de los fundadores y del resto de accionistas son iguales, y con los mismos derechos de voto, con la diferencia de que las del fundador permiten votar en la elección del equipo gestor del SPAC. Los tenedores de warrants no disponen de derecho de voto, solo warrants ejecutables en la salida a Bolsa.Las empresas target (objetivo), para poder salir a cotizar deberán disponer de sistema de compliance compatible con la SEC y estados financieros auditados.También denominadas carcasas o cheques en blanco, las 231 que han salido a cotizar entre el 1 de enero y el 11 de marzo de 2021 han igualado el volumen de todo el año 2020. Las perspectivas para el año en curso en Europa también son positivas, con 2 listings hasta febrero frente a los 2 de 2020. En la Deutsche Börse esperan una docena en 2021. Precisamente la Bolsa de Fráncfort acogió la mayor SPAC europea con LakeStar por 275 millones de euros, impulsada por el fondo de capital riesgo de Klaus Hommels.Una gran preocupación por parte de los inversores es si este tipo de operaciones tienen el mismo nivel de escrutinio y due diligence que las salidas a Bolsa tradicionales. Si la normativa ofrece mayor confort en este sentido, los inversores aceptarían estas operaciones en mayor medida. Hong Kong está mejor posicionada que Singapur para las SPAC asiáticas, por tratarse de un mercado de salidas a Bolsa más diverso y líquido.Las SPAC forman parte de las finanzas sofisticadas desde hace décadas, junto con las empresas concha, los listings traseros, las opas inversas o las fusiones inversas. Aunque son un instrumento cíclico, con elevada correlación directa para el ciclo alcista, las SPAC han materializado un ejercicio histórico en 2020, gracias a los bajos tipos de interés y a la incertidumbre macroeconómica, con un record histórico de salidas a Bolsa heterodoxas, si bien no siempre han garantizado un homerun. A veces, las salidas a Bolsa no ofrecieron el recorrido alcista esperado.Sus principales ventajas son la velocidad de la operación (aprovechando el viento de cola bursátil), la certeza de evitar la volatilidad del mercado y el valor añadido del expertise del equipo gestor, con track-record previo reputacional, gracias al cual se captaron inversores en el levantamiento de capital necesario para constituir la SPAC (similar a las rondas de private equity).En cuanto a las desventajas, el coste de la operación no tiene porqué ser menor al de una salida a Bolsa tradicional, y pueden generar, además, un cambio de control, no solo en forma de acciones (los sponsors suelen obtener un 20% de las acciones de la empresa cotizada y dos o tres miembros en el consejo de administración). Ante los rumores de burbuja financiera, hay dos matizaciones al respecto: en comparación con la burbuja tecnológica de los 2000 las empresas cotizadas surgidas a partir de SPAC son empresas mucho más consolidadas y, debido a ello, sus proyecciones de revalorización están más justificadas.En cuanto a si las SPAC suponen una buena inversión, habitualmente exige diferenciar el momento en el que se entró en la operación, con cambios de matiz entre inversores pre-fusión o post-fusión. Los dos grupos son muy diferentes, y sus tasas medias de rentabilidad también.Los inversores pre-merger suelen obtener buenas rentabilidades, y además asumen poco riesgo, mientras que los inversores post-merger han tenido pérdidas en numerosas ocasiones.La historia no predice el futuro, pero el efecto dilutivo de estas operaciones supone un elevado coste, soportado mayoritariamente por los inversores post-merger, razón por la cual los inversores ponen en tela de juicio la resiliencia de estas vertiginosas operaciones.