Igualdad

Guía para dar clase de álgebra o física con más mujeres de referencia

Las mujeres están infrarrepresentadas en innovación en la UE. El proyecto GEECCO para la igualdad ha logrado avances en la Universitat Politècnica de Catalunya

Las mujeres están infrarrepresentadas en innovación y tecnología en la UE
Las mujeres están infrarrepresentadas en innovación y tecnología en la UE

Podría parecer que a las clases de álgebra, de física o química en la universidad no se les puede aplicar perspectiva de género. Pero el ejercicio de la docencia “abarca muchos aspectos, no solo el lenguaje”, explica Amaia Lusa, catedrática de Organización de Empresas e investigadora principal del proyecto GEECCO para la igualdad de género en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Por ejemplo, para romper estereotipos. O para alentar la participación de las chicas en el aula. También para animar a los profesores a que citen más referentes de mujeres en sus explicaciones. Que las hay, y muchas, aunque por motivos históricos hayan quedado en muchas ocasiones en la sombra.

Pese a los esfuerzos realizados para lograr la igualdad en ciencia, innovación y tecnología, lo cierto es que las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en esas áreas. Según Eurostat, entre las personas que obtuvieron un grado en ingeniería en 2018 hubo 2,6 veces más hombres (en comparación con las mujeres) y 3,9 veces más hombres en los estudios de tecnologías de la información y comunicación. Mientras que en Europa aproximadamente la mitad de los estudiantes de doctorado son mujeres, solo el 21% de los que sacan este título en informática y el 25% de los de ingeniería son mujeres.

Para seguir avanzando y conseguir una representación más equilibrada en áreas de tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), el proyecto GEECCO, financiado con fondos europeos, aplica planes de igualdad de género en cuatro universidades europeas y dos organizaciones de financiación de la investigación. Una de ellas es la Universitat Politècnica de Catalunya.

“El proyecto ha actuado como catalizador, para dar un impulso a la igualdad de género”, ­comenta Amaia Lusa. Además de aplicar la perspectiva de género en la docencia, GEECCO (Gender Equality in Engineering through Communication and Commitment) cuenta con otros pilares. Uno relacionado con la carrera académica y otro con el objetivo de que haya más mujeres en los órganos de toma de decisión de los centros universitarios.

Con todas las iniciativas, Lusa apunta que ya se han empezado a ver algunos resultados. Por ejemplo, en los planes de promoción de catedráticos, donde cada vez hay más presencia femenina: si en 2016 el 8,6% de las cátedras eran de mujeres, esa cifra ha aumentado hasta el 13% en 2021. También entre los lectores (primera categoría de entrada en la universidad) se ha pasado de un 27% de mujeres en 2016 al 36,5% en 2020.

Pese a los cambios sociales, no se han observado movimientos significativos en el número de estudiantes de ciencias, que se mantiene en torno al 25% de chicas, en datos globales. Solo en algunos estudios concretos, como en ingeniería informática, se ha percibido subida de alumnas: del 9,6% de matriculadas en 2016 se ha pasado al 14% en 2021.

En el caso de la docencia, la UPC ha aprobado una nueva competencia de perspectiva de género que todos los grados y másteres tendrán que incorporar, cuenta Lusa. Para ello se organizan cursos de formación y se elaboran guías y contenidos que puedan ser utilizados por los profesores en cualquier asignatura.

Aun así, la sensibilización es mayoritariamente cuestión de profesoras y personal femenino en la universidad; no obstante, entre los docentes la participación de hombres en los cursos es mayor que en otros grupos.

Entre los recursos, se ha elaborado un listado de mujeres destacables en áreas científicas y tecnológicas, de manera que los docentes puedan recurrir a ellas para citar más ejemplos de investigaciones llevadas a cabo por científicas. También se imparten talleres para ayudar a los docentes a impulsar la participación femenina en el aula. “Se ha constatado que las chicas intervienen menos, no solo porque hay más alumnos, sino porque también se sienten menos cómodas”.

Aunque Amaia Lusa reconoce la mayor concienciación social, considera que el proyecto de igualdad hace su aportación en la transformación. “Algo se debe a lo que se ha ido haciendo”, dice. Pero Lusa no se muestra triunfal, ni mucho menos. “Nos queda mucho camino por recorrer”, sentencia.

 

Niñas científicas

  • Primaria. Entre otras actividades para fomentar la igualdad de género en los estudios de ciencia y tecnología, la Universitat Politècnica de Catalunya ha iniciado un programa de divulgación entre el alumnado de educación primaria. “Se trata de llegar a las niñas de diez años” para animarlas a que sigan la carrera científica, explica Amaia Lusa. “A los seis años los estereotipos ya empiezan a hacer estragos”, por eso, es importante que las niñas tengan referentes, que no se autoexcluyan de las ciencias. En secundaria “ya es demasiado tarde”, opina esta catedrática.
  • Impulso. Los estereotipos entre los niños y niñas con respecto a los estudios de ciencias son muchos. Lusa cita el ejemplo de una niña que es buena en matemáticas pero que ve el mundo de la tecnología como “algo masculino”. También las niñas tienden a identificar como más “difíciles” los estudios de ciencias y por ello “no se ven capaces”. Con estos programas se intenta romper con esas ideas.
  • Planes. Para los impulsores del proyecto GEECCO, debido al papel cada vez mayor de la innovación en la economía, basada en los conocimientos tecnológicos, resulta más importante garantizar la equidad de género en la investigación y la educación en disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Se trata de eliminar los obstáculos a la contratación, la retención, la toma de decisiones y el progreso profesional de las investigadoras.
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