Los fabricantes españoles de mascarillas exigen consideración de sector estratégico

Quince productores se unen para impulsar la producción local y acabar con la dependencia de Asia

Francisco Sánchez, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Mascarillas, Batas y EPIs
Francisco Sánchez, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Mascarillas, Batas y EPIs

Cada día se consumen en España millones de mascarillas, batas y equipos de protección individual contra el coronavirus. Desde la irrupción de la pandemia, esos productos han venido mayoritariamente del sudeste asiático, gracias a los bajos precios que ofrecen a sus grandes compradores. Una posición de dominio que no ha estado exenta de polémicas (dudas sobre su autenticidad y sobre su capacidad de filtración) y contra la que se quiere rebelar la Asociación Española de Fabricantes de Mascarillas, Batas y EPIS, formada por 16 empresas, que en la actualidad producen 140 millones de mascarillas al mes y emplea 500 personas, de las que 90 tienen reconocido algún grado de discapacidad. “Queremos ser reconocidos como un sector estratégico. No podemos permitir que el país dependa de otros productores. El sector existe y puede ser autosuficiente, pero hace falta que se nos proteja”, asegura Francisco Sánchez, presidente de la Asociación, que alerta que si no llega esa protección, el sector puede desaparecer.

De hecho relata que no había producción en España y que la irrupción de fabricantes se produjo de forma accidental por la llegada de la pandemia. “Somos empresas que nos dedicábamos a otras cosas y que al encontrarnos nuestro negocio principal parado optamos por empezar a fabricar, para lo que tuvimos que gestionar la licencia con la Agencia Española del Medicamento y remozar nuestras instalaciones al trabajar con un producto sanitario”, recalca. El inicio de la fabricación a principios de 2021 mostró a esas quince empresas la existencia de dos realidades. “La del producto asiático, con un precio mucho más bajo y sin apenas controles, y la del producto europeo, en la que tienes que cumplir una legislación laboral y medioambiental exigente y una política ambiciosa de RSC ambiciosa con integración de colectivos con discapacidad”, denuncia. Una divergencia que hace que el producto asiático sea mucho más barato y competitivo que el español, por lo que reclama ser considerado como sector estratégico.

Esa protección, según Sánchez, permitiría la supervivencia del sector y que España pueda ser autónoma en el suministro de esos productos sanitario. Y esa protección puede venir a través de las licitaciones públicas para suministrar a las distintas administraciones. “En la licitación pública, el coste no debe ser solo el precio ofertado, sino que también hay que ponderar otros factores como la huella de carbono, el coste social de esa fabricación en términos de condiciones laborales o el impacto que puede tener en el tejido productivo de la industria y en el empleo en zonas poco pobladas”. El presidente de la Asociación considera que ese apoyo sería decisivo para que el número de fabricantes pudiera multiplicarse por cuatro hasta las 60 empresas, con lo que se lograría un volumen de producción necesario para garantizar la independencia respecto a otros fabricantes. “Es importante acabar con esa inercia de tener solo en cuenta el precio, porque de ello depende la continuidad de un buen número de empresas

El caso de Mascarillas Bejar

Uno de los casos más relevantes de transformación industrial es el de Mascarillas Bejar, uno de los 16 fabricantes integrados en la Asociación. La empresa, participada por CW Holding, está estudiando invertir en la planta de celulosa de Sniace de Torrelavega (Cantabria), en proceso de concurso de acreedores desde 2013, informó este lunes la empresa salmantina.

La firma busca con esta operación poder contar desde España con la materia prima que necesita y cerrar la dependencia con proveedores asiáticos, sobre todo de fabricantes chinos. Sniace lleva desde 2017 intentado volver a poner en marcha parte de sus instalaciones, con nuevos inversores. Clemente Fernández, expresidente de Amper y candidato a presidir Abengoa, abanderó a principios de mes a otro grupo de minoritarios, esta vez el de accionistas de Sniace.

La intención es que ICW Holding retome la actividad de Sniace con el mantenimiento de toda la unidad productiva, contar con su plantilla de más 400 trabajadores y “permitir el relanzamiento de su actividad y producción”.

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