El ICAM celebra este miércoles el 30 aniversario de su Corte de Arbitraje

El organismo afronta con optimismo un futuro que los expertos vaticinan favorable

El ICAM celebra este miércoles el 30 aniversario de su Corte de Arbitraje

El 12 de mayo tendrá lugar el acto conmemorativo del 30 Aniversario de la creación de la Corte de Arbitraje del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Resulta particularmente significativo que en dicho evento el Decano del Colegio José María Alonso esté acompañado, entre otras personalidades destacadas del mundo del arbitraje, por el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid Celso Rodríguez Padrón.

Siendo esencial para el desarrollo de la institución la colaboración entre jueces y árbitros, la reciente jurisprudencia emanada de este órgano jurisdiccional, ha abierto nuevas perspectivas, siguiendo las directrices trazadas por el Tribunal Constitucional, para que Madrid se consolide como plaza de referencia en la administración del arbitraje. Y en este nuevo marco la Corte de Arbitraje del ICAM está llamada a desempeñar un importante papel.

Creada en 1990, la Corte de Arbitraje se incorporó a los servicios que presta el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Desde entonces la Corte ha contribuido eficazmente a convertir el arbitraje en una vía alternativa a los tribunales para resolver las controversias que le fueran sometidas bajo el desempeño eficaz, durante los últimos años, de las funciones de secretario a cargo de Ignacio Coloma.

Renovada en su lista de árbitros en 2018, y agrupados éstos por especialidades, el impulso dado por la Junta de Gobierno encabezada por el decano José María Alonso parte del pleno convencimiento de que sus miembros, de reconocido prestigio nacional e internacional, ayudarán a visibilizar el arbitraje no sólo medio plenamente conocido y reconocido, sino como método eficaz que puede constituir una solución más al estado de saturación en que se encuentra la Justicia.

Como pusiera de relieve la actual Presidenta Begoña Castro Jover, la Corte aspira en esta nueva etapa a situarse al mismo nivel que las cortes más avanzadas del mundo, contando en paralelo con un procedimiento ágil y sencillo, con el elemento diferenciador que supone administrar arbitrajes comerciales y no comerciales, y apostando siempre por la función el servicio público que tiene encomendada.

Aunque la crisis sanitaria y sus derivadas económica y social interrumpieron temporalmente una trayectoria ascendente, la Corte del Colegio afronta con optimismo un futuro que los expertos vaticinan favorable para la resolución de conflictos a ella encomendados. Gracias a una serie de reformas impulsadas en 2018, a la creación de una escuela pionera para la formación de árbitros y a la implantación de un innovador procedimiento de urgencia que aplica los medios telemáticos para reducir los plazos procesales, la Corte del ICAM se dispone a capitalizar estos esfuerzos en la postpandemia. Sin duda, el bloqueo del coronavirus ha tenido un impacto masivo en el sistema judicial, lo que hace que el arbitraje sean una opción atractiva para las partes que buscan resolver su litigio de manera eficaz.

En la actualidad, la Corte del ICAM se presenta como una instancia en la que en un breve plazo y con el concurso de profesionales especializados se obtienen laudos definitivos, firmes, irrecurribles que, al producir efectos de cosa juzgada, tienen semejante eficacia que una sentencia emanada de los jueces.

Con una vocación de servicio público, la Corte del Colegio nació dispuesta a administrar cualquier tipo de arbitraje, fuera o no comercial. Si bien los primeros procedimientos sometidos a arbitraje fueron conflictos procedentes de la Comisión de Honorarios, el ámbito de materias se ha ampliado considerablemente: contratos de patrocinio deportivo, de préstamo, de compraventa de inmuebles, de franquicia, de transporte, de seguro, de explotación forestal, en materia societaria o sobre derechos audiovisuales, entre otros asuntos en el campo comercial.

Pero los litigios considerados por la Corte no han tenido únicamente este carácter. Han sido frecuentes casos de arrendamientos urbanos de viviendas y locales, conflictos surgidos en comunidades de propietarios, honorarios profesionales, controversias en liquidación de sociedad de gananciales o en la división de herencias.

A las enseñanzas impartidas por la Escuela de arbitraje de la Corte se han ido incorporando nuevas generaciones de árbitro/as, que están aportando una renovada fisonomía a las soluciones derivadas de esta nueva conflictividad, caracterizadas por una reducción de plazos y de costes gracias al eficaz manejo de las nuevas tecnologías.

Los cursos de la Escuela están abiertos personas graduadas o licenciadas en derecho, árbitras/os, y, en general, a profesionales de la abogacía que deseen adquirir una visión en profundidad del papel del árbitro en el proceso arbitral ampliado al potencial que proporciona la abogacía internacional en su aplicación efectiva en la empresa. Se han organizaron varias ediciones presenciales y virtuales del Curso de Formación de Árbitras/os, con un seguimiento masivo por cerca de 300 personas colegiadas. En junio tendrá lugar la quinta edición con el patrocinio de la editorial Wolters Kluwer.

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