Greg Abel: el discreto sucesor de Buffett siempre trabaja en equipo

Sus exitosas operaciones corporativas en energía atrajeron el interés de Berkshire Hathaway, cuya descentralizada jerarquía coordinará

Greg Abel, vicepresidente de Berkshire Hathaway.
Greg Abel, vicepresidente de Berkshire Hathaway.

El oráculo de Omaha, Warren Buffett, ya tiene sucesor: Gregory Edward Abel (1962, Edmonton, Canadá), vicepresidente de actividades no de seguros de Berkshire Hathaway. El gobierno del gigantesco holding creado por Buffett junto a Charlie Munger está muy descentralizada. Howard Buffett, hijo del fundador, será presidente no ejecutivo, y Todd Combs y Ted Weschler, gestores de hedge funds, tendrán puestos altos. Pero será Greg Abel, que destaca siempre la importancia del trabajo en equipo, quien se encargue de coordinarlo, aunque el cambio no tiene fecha.

Su madre, asistente legal, se quedó a trabajar en casa al nacer él. Su padre era vendedor en Levitt Safety, de equipos forestales. Vivían en un barrio de clase trabajadora, contaba en 2018 a la Horatio Alger Association of Distinguished Americans, que le otorgó uno de sus premios, destinados a quienes prosperaron en la adversidad y gracias a la educación superior. “Jugábamos al hockey y nos quedábamos en la calle hasta la hora de la cena. Era uno de esos ambientes familiares tradicionales en los que te sentías seguro y protegido”. Tiene cuatro hijos, tres de ellos mayores y de su primer matrimonio. Con su segunda mujer, Andrea, celebra Acción de Gracias con una política de puertas abiertas.

Organiza un viaje anual de caza de codornices en Georgia para sus amigos, a quienes también invita a partidos de hockey, del que sigue siendo devoto. Uno de sus tíos, Sid Abel, fue un jugador muy famoso. Él entrena a equipos de niños y es aficionado al lacrosse y al fútbol americano, el cual practicó en el instituto. En el deporte y en la escuela aprendió la importancia del grupo. Un día, su maestra presentó a dos niños nuevos, y pidió que fueran acogedores con ellos. “Siguen siendo grandes amigos míos”.

Trabajó desde joven, repartiendo publicidad o limpiando botellas para reciclaje. Sacaba tiempo para poner en orden, junto con sus amigos, la casa familiar tras alguna fiesta de su hermana que se fue de las manos. Y rellenaba extintores para Levitt Safety, gracias a la cual obtuvo una pequeña beca para la Universidad de Alberta (siguió viviendo en casa). Quería estudiar una carrera de economía. “Creo que mi padre influyó en mi decisión. Trabajaba mucho, pero se notaba que disfrutaba con lo que hacía. Se relacionaba activamente con la gente y siempre tenía una visión positiva de la vida”. En la licenciatura de Comercio se esforzó por obtener las mayores distinciones académicas. En verano era orientador de campamentos deportivos en el departamento de parques y ocio de Edmonton; llegaba incluso a ejercer como mentor de los niños.

En 1984 se incorporó como contable a la oficina local de PricewaterhouseCoopers. Para ampliar sus oportunidades, pronto se trasladó a la de San Francisco. Uno de sus clientes era CalEnergy, productora de electricidad geotérmica en la que entró en 1992 como alto ejecutivo. Su jefe, David Sokol, era muy exigente, pero Abel no se ponía nervioso (siguen siendo amigos). Se rebajó el sueldo temporalmente mientras aprendía a dirigir una central eléctrica, y se mudó con sus hijos pequeños a Inglaterra para gestionar una empresa que adquirió para el grupo.

En 1999, estaba de vuelta en EE UU, y Cal­Energy era ahora, tras comprar una empresa de Iowa, MidAmerican Energy Holdings. La pérdida de un hijo hizo a Sokol plantearse si quería mantenerla en Bolsa, y ahí entró Berkshire Hathaway (atraída por la operación británica de Abel), que adquirió una participación de control y les dio músculo financiero para seguir comprando.

En 2008, con algunas reticencias de Buf­fett, siempre reacio a los cambios, Abel pasó a CEO y en 2011 añadió la presidencia ejecutiva. En ese año, Sokol, del que se había hablado como posible sucesor de Buffett, fue expulsado por el consejo de Berkshire, que lo acusaba de ocultar información sobre una inversión personal. Abel siguió en la filial, que a los tres años pasó a llamarse Berkshire Hathaway Energy. Es uno de los principales proveedores del sector en EE UU, con 127.316 millones de dólares en activos (más de un 10% de los del grupo). La participación de Abel supone la mayoría de su patrimonio, que Forbes estima en 484 millones.

En 2018, añadió el cargo de vicepresidente del grupo para operaciones no relacionadas con los seguros, mientras Ajit Jain era nombrado vicepresidente de seguros. Ambos entraban así en la carrera de la sucesión, que ha ganado Abel, una década más joven que Jain, un factor clave según Buffett, que dijo de él: “Hay muchas personas inteligentes en este mundo, pero algunas hacen cosas muy tontas. Es un tipo inteligente que nunca hará una tontería”. A su vez, Abel dice del histórico inversor que tiene “una visión muy positiva de la vida. Mis mentores me han enseñado a ser mejor en los negocios, pero también a ser una persona mejor y más generosa. Es verdad lo que dice la gente exitosa de que es importante rodearse de buenas personas”.

Una vez, antes de una reunión con George W. Bush (aún no presidente), perdió una prótesis dental –lesión del hockey–, y avisó al político para que no se asustara al ver el hueco. Según The Globe and Mail, periódico de Toronto, sus amigos dicen que tiene opiniones políticas (y sentido del humor), pero les cuesta concretar cuáles (y recordar algún chiste que haya contado). Se lleva bien con autoridades de todo el espectro, algo normal en un sector tan regulado como la energía.

Hace dos décadas, convenció al gobernador de Iowa de que no desregulara para fomentar las renovables, y a cambio instaló un parque eólico. Aunque Berkshire es un importante productor de energía verde, lo hace desde un punto de vista práctico, no ideológico, y mantiene también plantas de carbón. Hace unos años, Greg Abel financió la campaña de Joni Ernst, senadora republicana escéptica sobre el cambio climático, y amiga de la infancia de su esposa. Esta misma semana, BlackRock ha llamado la atención a Buffett por no ser más ambicioso en cuestiones sociales y ambientales.

La elección de Abel se precipitó hace unos días en la junta anual de accionistas del holding; fue un desliz de Munger (“Greg mantendrá la cultura”, dijo, al preguntárseles por el futuro), que Buffett optó por confirmar.

Filantropía

Sus amigos cuentan que ayuda a empleados con problemas de salud graves, y que una vez pagó la universidad a dos hijos de uno, tras una muerte en la familia. Patrocina el Cornea Excellence Fund de la Universidad de Iowa, que apoya la investigación oftalmológica.

Es mecenas fundador de Future Leaders in Action, dedicada a la infancia, y miembro de la junta ejecutiva de Mid-Iowa Council Boy Scouts of America.