El agua que refleja el cambio social

La marca de agua mineral Auara adopta el lema ‘Be the change’ para llamar a la acción a la ciudadanía

Pozo de un proyecto de Auara llevado a cabo en Chad en colaboración con la ONG Alboan.
Pozo de un proyecto de Auara llevado a cabo en Chad en colaboración con la ONG Alboan.

Desde el inicio de su actividad, hace casi cinco años, Auara se propuso servirse del agua para cambiar el mundo. Esta marca de agua mineral invierte el 100% de los dividendos que genera vendiendo sus productos en desarrollar proyectos de saneamiento y de acceso a agua potable en países en vías de desarrollo. En este tiempo la compañía ha generado 85,9 millones de litros de agua potable a través de la instalación de pozos y otros proyectos que han mejorado la vida de más de 60.000 personas en 18 países (14 de África, India y Camboya en Asia y Perú y Haití en América), acercando un poco ese tercer mundo al primero.

Auara se ha propuesto ahora dar un paso más y dejar de ser solo una empresa que vende agua mineral para convertirse en un movimiento de cambio social. Esta evolución se ha plasmado en un nuevo lema corporativo, que ha dejado de ser Agua para cambiar el mundo para convertirse en Be the change y que ya es visible en las etiquetas de sus botellas.

“Buscábamos adaptar nuestra misión a la realidad actual, en la que llevamos casi cinco años en el mercado, vendiendo nuestro producto, que es agua. Y nuestra visión está empezando a evolucionar a ser una empresa social que pueda generar impacto positivo en más categorías de producto. Y hablamos del cambio, por eso el change”, explica Antonio Espinosa de los Monteros, cofundador y CEO de Auara. Entre esos nuevos productos están, de momento, el agua carbonatada y los refrescos Selva y Oceana, “que son los primeros refrescos del mundo ecológicos, de comercio justo y funcionales”, destaca Espinosa de los Monteros.

Los envases que utiliza la empresa son de plástico 100% reciclado y reciclable

Para el CEO de Auara, con Be the change “lo que hemos buscado, sobre todo, es un mensaje que no sea que nosotros cambiamos las cosas, que alguien cambia las cosas, que el mundo cambia de por sí, sino que cada uno de nosotros, con nuestros actos, con el día a día, con la forma en la que nos relacionamos con el mundo, somos parte del cambio. Que no es responsabilidad de un político o de una gran empresa, es responsabilidad de cada uno de nosotros. Por eso esa apelación a que cada uno sea el cambio, a que tú seas el cambio”.

Los proveedores de agua de la compañía son empresas familiares de León, en el manantial Carrizal, y de La Rioja, en el manantial San Millán, “que son embotelladores de las zonas, rurales además, y también vemos ahí nuestra forma de contribuir con esas economías locales”, destaca Espinosa de los Monteros. Los envases que utilizan, en formatos de 1.501 ml y de 501 ml, son de plástico 100% reciclado y reciclable. “Fuimos la primera marca en Europa en hacerlo en 2016 y seguimos siendo la única que lo hacemos en todos nuestros formatos. Nosotros no usamos PET que no sea totalmente reciclado”, apunta. Para las bebidas carbonatadas, y para la mejor conservación de las propiedades del producto, se utiliza aluminio, que es 70% reciclado y 100% reciclable.

Esta apuesta por el plástico reciclado desde el lanzamiento de la compañía ha servido para dar una segunda vida a 330.000 kg de plástico, equivalente a más de 14 millones de botellas recicladas, que han ahorrado 549.343 litros de petróleo, según cálculos de la propia empresa.

Canal horeca

Auara distribuye sus productos fundamentalmente a través del canal horeca, que supone cerca del 90% de su facturación, por lo que el estallido de la pandemia ha sido una dura prueba. Los otros canales de venta son supermercados: Carrefour, El Corte Inglés, Véritas y Sánchez Romero, “que representa cerca de un 10% de nuestras ventas, y el canal online es muy pequeñito, más estratégico que de volumen, que representa el 2%-3% de las ventas”.

Esta apuesta ha servido para dar una segunda vida a 330.000 kilos de plástico

“La noticia positiva es que la mayoría de los clientes, aunque han sufrido muchísimo, y hemos sufrido juntos, en la recuperación que ya estamos empezando a ver que viene siguen siendo clientes nuestros. Y a pesar de la dificultad y de lo que ha costado, creemos que lo que ha ocurrido es más un paréntesis y ahora volvemos a retomar el ritmo”, señala el cofundador de la empresa social.

Con el estallido de la pandemia y el confinamiento domiciliario, Auara no permaneció parada y decidió poner sus recursos al servicio de la sociedad. Durante cinco semanas, la empresa social donó 1,3 millones de litros de agua embotellada a personal sanitario y pacientes de coronavirus de 104 puntos, entre hospitales, residencias de mayores, hoteles medicalizados y centros asistenciales de todo el territorio nacional.

“Tuvimos que montar una red logística paralela. Hubo que montar todo de cero, cambiamos hasta el diseño de la botella para hacerla más barata, para hacer con el mismo dinero más botellas. Fue una locura”, recuerda Espinosa de los Monteros. Y, a través de una campaña de crowd­funding, recibió el apoyo de 3.000 particulares y 25 empresas que aportaron a la causa 230.000 euros.

Mejorar la vida de las personas

Auara destina el 100% de los dividendos que genera a proyectos relacionados con el agua en países en vías de desarrollo. Fundamentalmente para la construcción de pozos, obras para saneamiento e higiene e instalación de tanques de almacenamiento del agua de lluvia. Actualmente, son ya 94 los proyectos o infraestructuras activas que cada día abastecen de agua o saneamiento a sus poblaciones. De ellos, 24 se han puesto en marcha durante el pasado año, gracias a la colaboración de sus socios en el terreno, como la Fundación Kirira, la Fundación Esperanza y Alegría o las ONG Sauce o Alboan, entre otros.

En total, en estos casi cinco años Auara ha cambiado la vida a más de 60.000 personas, que en lugar de tener que caminar durante horas para llenar sus bidones en fuentes agua de dudosa calidad, vehículo de infecciones y enfermedades, ahora cuentan con agua potable para cubrir sus necesidades básicas de consumo e higiene. Y en especial mujeres y niñas (a quien se les encomienda normalmente esa fatigosa tarea de acarrear agua) han podido dedicarse, así, a ir a la escuela o a realizar otras tareas productivas para la comunidad, “con lo que estamos contribuyendo a que no se perpetúen las condiciones de desigualdad en estas comunidades y a mejorar sus expectativas de futuro”, afirma Antonio Espinosa de los Monteros, CEO de Auara.

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