Bonos del Tesoro

Las aseguradoras españolas estancan su cartera de deuda soberana con la crisis

Su tenencia de bonos públicos cae al nivel de 2011 en términos relativos. El sector opta por deuda italiana, corporativa o cédulas

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Las aseguradoras españolas están quedando arrinconadas en su tenencia de deuda soberana frente al papel creciente, de forma indiscutible, del BCE y, en menor medida, de los bancos nacionales. Su peso sobre el total de deuda soberana en circulación está en el 8,12%, el porcentaje más bajo desde 2010, según los últimos datos publicados por el Tesoro, del mes de febrero.

Este porcentaje es inferior en un punto a un año atrás, antes de que estallara la pandemia que sumió en una profunda crisis a la economía, y revela el escaso interés del sector en adquirir más deuda soberana nacional, a pesar del incremento de emisiones registrado ante las notables necesidades de financiación del Estado.

La tenencia total de deuda soberana por parte de las aseguradoras nacionales apenas ha variado en el último año. Se sitúa en los 89.917 millones de euros a febrero de 2021, frente a los 90.862 millones del mismo mes del año anterior.

Fuentes del sector admiten que las bajas rentabilidades de la deuda soberana explican ese estancamiento, si bien los bonos públicos españoles siguen siendo una parte fundamental y mayoritaria de los balances de las aseguradoras. De hecho, si bien en términos porcentuales sobre el total su exposición se ha reducido, la cuantía de bonos soberanos en cartera se ha incrementado con fuerza en la última década. En un 168% desde los 33.546 millones de euros a cierre de 2010.

“El crecimiento del sector en los últimos años justifica ese aumento. El modelo de negocio es vender seguros y machearlos con activos de deuda pública”, explica Ricardo González, director de análisis sectorial y regulación de Mapfre Economics.

González reconoce sin embargo que, ante los bajos tipos de interés de la deuda, la tendencia del sector se dirige a la inversión en activos con un poco más de riesgo y, por tanto, más rentabilidad. La deuda soberana italiana, la deuda corporativa o las cédulas hipotecarias –con la doble garantía de la cartera hipotecaria y del banco emisor– son algunos ejemplos.

“A medida que el diferencial de la deuda pública periférica ha ido bajando hasta mínimos, hemos ido aumentando el peso en cartera de activos como la deuda corporativa española (incluida la de bancos españoles), la deuda de comunidades autónomas y activos de deuda corporativa y soberana global”, añade Emilio Ortiz, director de inversiones de Mutuactivos. En definitiva, ante la caída en picado de los rendimientos en los bonos soberanos, “la estrategia pasa por diversificar, ya que con rentabilidades bajas en la deuda lo que tienes es riesgo y no retorno”.

En todo caso, la deuda soberana denominada en euros no consume capital, y la tendencia generalizada entre las aseguradoras europeas es la tenencia de bonos públicos de su propio país en cartera. “Las aseguradoras europeas continúan siendo bastante conservadoras en la composición de su cartera frente a las de Reino Unido o Estados Unidos, más activas con los activos alternativos. Además, en EE UU hay mucha más oferta de bonos corporativos a plazos largos. En la zona euro ese mercado está menos desarrollado”, señala Ricardo González.

Claras diferencias frente a la banca

En contraste con el freno en la cartera de deuda soberana española en las aseguradoras nacionales, la banca española sí ha elevado su riesgo soberano en el último año. Las entidades financieras sitúan su cartera de bonos soberanos en máximos de 2016, por encima de los 165.000 millones de euros.

El sector fue reduciendo esta cartera tras la pasada crisis, cuando aprovechó la liquidez del BCE para adquirir bonos con buena rentabilidad, contribuyendo de paso con sus compras a sostener la demanda y las subastas del Tesoro. En la actual crisis, las inyecciones de liquidez sin precedentes del BCE también están contribuyendo a que la banca destine parte de ese dinero a adquirir bonos soberanos. Y frente a los bancos, las aseguradoras no reciben esas inyecciones de liquidez TLTRO, cuyo objetivo primordial es garantizar que fluye el crédito.

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