Impuestos

La ‘tasa Google’ que apoyan Netflix, Snap y Spotify

Directivos de las tres tecnológicas respaldan la propuesta de EE UU de fijar un impuesto mínimo para todas las empresas, como alternativa al “caos” actual

Netflix en un iPad
Netflix en un iPad REUTERS

Empresas de tecnología puntera como son Netflix, Snap y Spotify han defendido conjuntamente una iniciativa poco habitual: la propuesta de EE UU de unificar la fiscalidad de las multinacionales en una suerte de concepto amplio de tasa digital (conocida como tasa Google) que afecte a todos los sectores, no solo al tecnológico y que grave los beneficios en el lugar donde se producen, no donde esté la sede.

En el marco del debate fiscal abierto en la OCDE, las tres compañías han respaldado el plan de la Administración Biden de fijar un impuesto mundial mínimo del 21% para las compañías. Y permitir, o aceptar, que las empresas más grandes del mundo, no solo las tecnológicas, paguen impuestos localmente, allí donde generan los beneficios. Se acabaría así con el refugio tributario (safe harbour) del que gozaban las empresas digitales hasta ahora.

Los máximos responsables fiscales de Netflix, Spotify y Snap (dueño de Snapchat) han enviado una carta a la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, en el que aplauden la armonización en el impuesto de sociedades. Se aplicaría a grandes multinacionales de todos los sectores, no solo las que operan en el mundo digital.

En la misiva, que recoge Bloomberg, los responsables fiscales de las tres empresas dan la bienvenida al giro dado por la Administración Biden y advierten del riesgo que supondría que no se alcance un acuerdo global y que cada país siga imponiendo sus propios impuestos sobre servicios digitales, tal y como ya han empezado a hacer Francia, España e Italia, por ejemplo.

“La alternativa a una solución de la OCDE es el caos y la incertidumbre, lo que iría en detrimento de todas las partes interesadas, incluido Estados Unidos”, escribieron Lisa Wadlin, vicepresidenta de impuestos de Netflix; Jonathon Locascio, director senior de impuestos de Snapchat, y Maureen Johnson, vicepresidenta de impuestos globales de Spotify.

Cien empresas

El plan estadounidense –que se filtró a principios de abril– propone utilizar criterios cuantitativos para determinar a qué empresas se aplicará el impuesto, en lugar de fijar sectores concretos o modelos de negocio, como el digital. Lo pagarían por tanto las todas las multinacionales y afectaría a cerca de un centenar en total, según los cálculos basados en el criterio de ingresos globales, de unos 20.000 millones de dólares, según Politico. El gobierno de Biden coincide con la anterior Administración Trump en rechazar los intentos de gravar solamente los ingresos de servicios digitales, alegando que con ese sistema se discrimina a las tecnológicas estadounidenses.

El giro de Estados Unidos respecto a la anterior presidencia hace más posible vislumbrar un horizonte para un acuerdo. EE UU ya ha remitido su propuesta a los 139 países involucrados en las negociaciones y mantiene contactos, incluido el Gobierno de España, para sacarla adelante.

Los ejecutivos de Netflix, Snap y Spotify consideran que las medidas unilaterales sobre servicios digitales (DST) aprobados hasta ahora dan lugar a una doble imposición de facto. “Aunque algunas partes consideran que esa tasa es la solución, creemos que los DST aumentarán los costes y elevarán las barreras de entrada para las nuevas empresas que quieran utilizar plataformas digitales de bajo coste y competir en nuevos mercados”, dijeron Wadlin, Locascio y Johnson.

Los tres directivos coinciden también en la complejidad del sistema fiscal actual, en cuanto a la definición de qué son servicios digitales y qué empresas pueden verse afectadas por la tasa. Los criterios, dicen, son subjetivos, arbitrarios y complejos.

Las tres tecnológicas piden al Tesoro que defienda un marco fiscal que identifique hechos específicos y cuantificables, en lugar de fijar reglas “prescriptivas y detalladas” que intenten abordar patrones de actuación muy diversos, y evitar así la inseguridad jurídica.

Además de gravar “únicamente los beneficios netos, y solo una vez”, el acuerdo de la OCDE debería ceñirse a ciertos principios rectores y aspirar a una simplificación máxima. Y, por supuesto, coinciden los directivos, que los países deroguen sus actuales tasas Google.

 

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