Remuneración al accionista

La pandemia hunde un 82% los ingresos por dividendo que cobra el Estado en dos años

Con cargo a 2020 el Gobierno recibirá 174 millones

La retribución al accionista, una de las señas de identidad de la Bolsa española, saltó por los aires con el estallido de la crisis. El Estado, que a través del FROB, Enaire y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) cuenta con presencia en algunas de las cotizadas españolas, también se vio afectado por los recortes en los dividendos. Todo ello en un momento en el que la obtención de recursos era cada vez más acuciante y las alternativas para obtener ingresos se veían comprometidas.

Además de la emisión de deuda y los esperados fondos de la UE, el reparto de dividendos son una buena fórmula para contribuir a las arcas públicas. Pero de momento, esto último parece que tendrá que esperar. De acuerdo a la información publicada por las cotizadas, con cargo a las cuentas del pasado ejercicio, el Estado ingresará unos 174 millones, un 55,4% menos que un año antes y hasta un 82% inferior a lo que obtuvo en concepto de dividendos antes del estallido de la crisis.

El grueso de este importe (unos 108 millones) corresponde el cupón de Red Eléctrica. El operador del sistema eléctrico, en el que el Estado ostenta una participación del 20% a través de la SEPI, tiene previsto repartir con cargo a las cuentas del pasado ejercicio un euro por acción en concepto de dividendo. Con cargo a las cuentas de 2019, la compañía abonó al Estado 113,8 millones (unos 1,05 euros por acción).

La segunda cotizada que más dinero aportará a las maltrechas arcas públicas será la entidad resultante de la fusión entre Bankia y CaixaBank. Antes de que se hiciera efectiva la operación, la entidad pilotada por Gonzalo Gortázar anunció que con cargo a las cuentas de 2020 repartirá un pago de 0,0268 por acción, una decisión que se conoció poco después de que el BCE levantara la prohibición de la banca al reparto de dividendos. Este cupón iba dirigido en un principio a los accionistas de CaixaBank, pero tras la fusión los que acudieron al canje para formar parte de la nueva entidad podrán beneficiarse.

Uno de ellos es el propio Estado, que a través del FROB cuenta con una participación del 16,117% en la nueva entidad. Su peso en el banco se ha visto diluido significativamente, pues antes de que fuera efectiva la consolidación era propietario del 60,63% del capital de Bankia. Con el dividendo prometido por CaixaBank, el Gobierno obtendrá unos 34,8 millones, una cuantía que se encuentra por debajo de los 215,4 millones que logró el año pasado cuando, antes de que el BCE prohibiera a la banca el reparto de dividendos, Bankia entregó a sus accionistas 0,11576 euros por título.

La tercera cotizada que más dinero aportará es Enagás que, con cargo a las cuentas de 2020, abonará un dividendo de 1,68 euros. A través de la SEPI, el Estado ostenta una participación del 5%, fruto de la cual ingresará 22 millones, un importe en línea con el cobrado en ejercicios pasados: 20,95 millones en 2020 y 20 millones en 2019.

La lista la cierra Ebro Foods que con su dividendo de 0,57 euros por acción aporta unos nueve millones a las arcas públicas. El año pasado la compañía alimentaria, además de los tres pagos habituales de 0,19 euros por acción, repartió un dividendo extraordinario de 1,94 euros. Gracias a ello el Estado ingresó 40 millones.

Aena, el talón de Aquiles

Cancelación. Las cotizadas se afanan por volver a retomar los pagos cancelados tras el estallido de la crisis. Aunque con las limitaciones impuestas por el BCE a la banca (solo puede repartir el 15% del beneficio acumulado de 2019 y 2020 siempre no supere el equivalente a 20 puntos básicos de la ratio de capital CET 1), el sector recupera el dividendo. No sucede lo mismo con empresas turísticas como Aena e IAG. El dividendo del gestor aeroportuario era hasta hace un año un caramelo. A través de Enaire el Estado es propietario del 51% del capital, cuota que en 2019 le dio derecho a 530 millones de euros, una cuantía derivada del dividendo de 6,93 euros por acción que entregó con cargo a las cuentas de 2018. El año pasado los 7,58 euros por acción correspondientes al ejercicio 2019 fueron cancelados y el Estado se quedó sin los 580 millones que le correspondían. Al igual que Aena, IAG y Airbus, compañías en las que el Estado cuenta con una participación del 2,52% y del 4,2%, también cancelaron el cupón. Fuera del sector turístico Indra es el eterno pretendiente para volver a repartir dividendos, algo que no hace desde 2013.

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