Política monetaria

Cos defiende el control de la curva de tipos y un objetivo de inflación del BCE del 2%

Se posiciona a favor de una política monetaria muy acomodaticia para asegurar tipos de interés reales bajos

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España
Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España

El Consejo de Gobierno del BCE se reunió ayer y decidió no tocar ni una coma de las últimas decisiones de política monetaria adoptadas. Las compras de deuda del programa antipandemia seguirán a un ritmo mayor de lo realizado en enero y febrero, según acordado en marzo. La gran decisión sobre el ajuste de este programa llegará en junio, cuando haya que revisar su ejecución y decidir si se reduce o no la compra de deuda ante la recuperación económica que se espera para este año en la zona euro. Y debate se prevé intenso.

Un día después del encuentro, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, se ha mostrado claramente a favor de una política monetaria sumamente acomodaticia, yendo incluso un paso más allá. En su intervención en un foro organizado por EY, Hernández de Cos ha abogado por el control de la curva de tipos de la deuda, una idea que ya ha defendido en otras ocasiones y que la presidenta Chirstine Lagarde rechazó expresamente ayer en la rueda de prensa.

Cos ha recordado que la visión del BCE sobre la transmisión de su política monetaria a la economía real es “holística y multifacética”, y no se limita a analizar el nivel de los tipos de interés de la deuda. Sin embargo, según ha añadido Cos, “esto no significa que todos los indicadores sean igual de relevantes. En particular, los bancos emplean los tipos de interés libres de riesgo y las rentabilidades de los bonos soberanos como referencia clave para determinar las condiciones de sus créditos”.

Ha defendido que, a diferencia de otros indicadores, las rentabilidades de la deuda soberana están disponibles en tiempo real y están estrechamente ligadas a otros precios relevantes en los mercados financieros y en los canales de transmisión de la política monetaria. “Y pueden ser controlados, al menos parcialmente, a través de las acciones del banco central”. En definitiva, según ha añadido Cos, “están situados en una posición excepcional entre nuestras herramientas y las variables financieras sobre las que queremos influir”.

El gobernador del Banco de España ha reconocido también que, a la vista de la perspectiva de inflación de la zona euro no muestra una clara mejora, el BCE debería ajustarse al incremento en las expectativas de inflación que sí se aprecian en el mercado para asegurar que se traducen en menores tipos de interés reales.

 El BCE está inmerso en la revisión de su estrategia, que sigue siendo la misma desde 2003, y prevé anunciar sus conclusiones este otoño. Pero Hernández de Cos ya se posiciona abiertamente a favor de establecer un dato concreto para el objetivo de inflación del 2%. El actual, más ambiguo, es de acercarse al 2%, aunque por debajo, si bien la previsión del BCE es que el IPC de la zona euro apenas haya alcanzado el 1,4% en 2023. 

Para Hernández de Cos, la revisión estratégica de la Fed, por la que acepta una inflación por encima del 2% durante un tiempo más o menos prolongado, ha sido efectiva a la hora de elevar las expectativas de inflación en EE UU. En su opinión, esa subida no se debe solo a los estímulos de Biden sino a la nueva visión de la Fed sobre la inflación.

 

 

 

 

 

 

 

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