La prudencia futura de Credit Suisse plantea dudas sobre su rentabilidad

Tiene un nivel relativamente alto de capital en proporción a sus activos, y eso le obliga a hacer mayores apuestas

Thomas Gottstein, consejero delegado de Credit Suisse.
Thomas Gottstein, consejero delegado de Credit Suisse. AP

Thomas Gottstein va a dar prioridad a la seguridad en Credit Suisse. Sin embargo, la necesidad de evitar nuevas y costosas catástrofes en el banco socava la anterior estrategia del consejero delegado de impulsar el crecimiento y la rentabilidad. Un replanteamiento importante con el presidente entrante, António Horta-Osório, es aún más urgente que antes.

Las quiebras gemelas de los clientes Archegos Capital Management y Greensill Capital han puesto en evidencia la gestión de riesgos del banco de 21.000 millones de francos suizos (19.000 millones de euros) en los últimos meses. Al presentar ayer unas pérdidas antes de impuestos de 757 millones de francos suizos (687 millones de euros) en el primer trimestre, Gottstein inició la operación de saneamiento.

Para empezar, va a ampliar capital mediante la emisión de bonos que se convierten en acciones al cabo de seis meses. Con ello, se espera obtener unos 1.700 millones de francos suizos (1.500 millones de euros), lo que contribuirá a elevar el coeficiente de capital ordinario de nivel 1 del banco hasta el 13%, desde el 12,2% de finales de marzo. En segundo lugar, Gottstein va a reducir la unidad que presta servicios a los hedge funds, que perdió 4.400 millones de francos suizos (4.000 millones de euros) en Archegos, y a lanzar una “revisión de las posiciones de riesgo de todo el grupo”.

Ambas medidas son necesarias para restablecer la confianza de los inversores después de que las acciones cayeran un tercio en menos de dos meses. El problema es que reducir la asunción de riesgos no concuerda con la estrategia de Gottstein de aumentar la rentabilidad. Ese plan, que esbozó en diciembre, incluía el aumento de los beneficios antes de impuestos en la unidad de gestión de patrimonios asiática del prestamista e ir a doble o nada con los puntos fuertes de la banca de inversión, como el crédito estructurado. Ahora es difícil ver que los traders, banqueros y asesores patrimoniales de Credit Suisse reciban el visto bueno para perseguir enérgicamente el negocio.

Esto agudiza un dilema ya existente. Credit Suisse tiene un nivel relativamente alto de capital en proporción a sus activos totales, en parte porque las normas internacionales de Basilea consideran que sus exposiciones son comparativamente arriesgadas. Los activos ponderados por riesgo representaban el 36% del total de activos a 31 de marzo, frente al 26% de su rival UBS a finales de 2020. Para alcanzar el mismo rendimiento sobre el capital regulatorio, Credit Suisse debe, por tanto, obtener un mayor rendimiento global sobre su base total de activos. Ello suele implicar mayores apuestas.

Pero Gottstein puede acabar cargando con más capital que antes y, al mismo tiempo, asumiendo menos riesgo. Resolver este dilema parece complicado. Desprenderse de los activos de la banca de inversión aumentaría la rentabilidad con el tiempo, pero podría ser costoso a corto plazo. La venta del negocio de gestión de activos tiene sentido desde el punto de vista estratégico, pero reduciría el rendimiento global de los fondos propios del banco. El más prudente futuro de Credit Suisse puede llegar a costa de sus accionistas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías