Formato en expansión

Las editoriales disparan la creación de audiolibros, cuyas ventas crecen un 30% al año

Planeta espera tener 1.800 audiolibros a final de 2021, 400 más que hace un año.

Roca Editorial pide a las plataformas que paguen más a editores y autores

Blanca Rosa Roca, Juan Baixeras, Eva Congil y Santos Palazzi, de Roca Editorial, Audible.es, Anagrama y Planeta.
Blanca Rosa Roca, Juan Baixeras, Eva Congil y Santos Palazzi, de Roca Editorial, Audible.es, Anagrama y Planeta.

El consumo de audiolibros se ha disparado en España. Un 34% de los españoles ha escuchado algún audiolibro alguna vez y el 5,2% de la población española (unos dos millones de personas) escucha audiolibros al menos una vez al mes, una cifra que representa un crecimiento del 80% respecto a hace tan solo un año. Los datos los ofreció ayer Juan Baixeras, el responsable de Audible España, la plataforma de audiolibros de Amazon.

El directivo señaló que los usuarios de Audible.es, que se lanzó hace seis meses, ya han escuchado más de tres millones de horas de contenido en audio y el crecimiento mes a mes es del 31%. Pero el imparable impulso del audiolibro, que crece un 30% de forma anual a nivel global desde hace 10 años, es el resultado del esfuerzo que está haciendo toda la industria (editores, plataformas, escritores y narradores), según coincidieron ayer Baixeras y representantes de las editoriales Planeta, Roca y Anagrama.

“El audiolibro ha llegado para quedarse”, aseguró el director del área Mass Market y Digital de Editorial Planeta, Santos Palazzi. Su empresa ha creado un sello editorial, Planeta Audio, con seis personas dedicadas en exclusiva al audiolibro. Esta editorial ya tiene 1.200 audiolibros y espera cerrar el año con 1.800, unos 400 más que hace un año. “Es una inversión considerable, pero lo que se está ratificando es que hay mercado y para hacerlo crecer hay que impulsar la oferta”, dijo Palazzi, quien destacó que el pasado año multiplicaron por cuatro su negocio de audiolibros “y para este año no nos conformaremos con menos que multiplicar por 2,5”.

Eva Congil, directora general de Anagrama, indicó que en su editorial, que cuenta con 4.000 títulos en papel y más de 1.000 ebooks, están empezando a hacer audiolibros. En noviembre de 2020 tenían seis y ya están alcanzando los 40. “Le hemos metido una marcha importante, y el objetivo es añadir 50 nuevos cada año”.

Alta inversión

También Roca Editorial empezó en 2014 con el formato y sacaron 16 audiolibros de autores americanos. Hoy suman 195 títulos, 60 en doble versión (acento latino y español). La directora de esta editorial, Blanca Rosa Roca, reconoció que les gustaría ir más rápido, pero “la situación económica actual hace difícil invertir los 5.000 o 6.000 euros que vale un audiolibro”, lo que les obliga a aliarse con otras empresas como Audible o Google.

Los tres representantes de las editoriales coincidieron en que la pandemia y el confinamiento han ayudado a impulsar el audiolibro y que las plataformas de suscripción como Audible son una palanca para que se disparen sus ventas, como ya ha ocurrido en la música con Spotify o el cine con Netflix o HBO, entre otras. Audible, por ejemplo, cuesta 9,99 euros al mes y ya ofrece acceso a 9.000 audiolibros en español, un 35% más que hace un año. Para final de año esperan superar los 10.000 y los 17.000 para 2023. Una cifra nada desdeñable si se tiene en cuenta que el catálogo de audiolibros en español es de unos 15.000 a nivel global.

Según Congil, la editorial italiana Feltrinelli ya genera el 90% de sus ingresos de audiolibros a través de suscripciones. Un dato que llega al 85% en el caso de Anagrama.

Para la directiva no hay duda de que las plataformas son el formato para expansionar este negocio, pero “el reto lo vamos a tener en cómo conviven las diferentes plataformas y en cómo se protege al ecosistema creativo, pues están surgiendo plataformas que no tienen nada que ver con nuestro sector, pero que tienen en su esencia compensar directamente al creador económicamente”.

Roca destacó que el audiolibro ha partido con una ventaja frente al ebook, que tuvo que enfrentar muchas críticas de editores y libreros que ahora no se han producido, pero resaltó que mientras el modelo de suscripción “es maravilloso” para el lector, “no lo es tanto para el editor y el autor”, y pidió que las plataformas les paguen más para que el negocio sea viable y rentable para todos.

En la misma línea, el escritor Javier Sierra, reclamó que se revise la compensación que se da a editores y autores. "Que no pase lo que con Spotify, que las grandes estrellas de la música están arrepentidas de haber colocado sus creaciones en esa plataforma porque no reciben lo que recibían vendiendo discos. Evidentemente, no lo van a recibir nunca, pero hay que buscar un punto medio de equilibrio".

En opinión de Baixeras, a medida que la industria se haga más robusta "se va a equilibrar". "Para que el ecosistema sea sano habrá que hacer un reparto que a todo el mundo le convenga. Es lo que ha pasado también con la industria del libro en papel".

Los directivos de las tres editoriales también coincidieron en que los audiolibros van a coexistir con los otros formatos (papel y ebook) "porque hay momentos para todo", señaló Roca. "Ya hemos vivido el final de los discursos agoreros. No se cumplieron con los ebooks y tampoco se cumplirá con los audilibros. Todos convivirán", remarcó Congil.

Con efectos especiales y hasta voces artificiales

Para Eva Congil, el secreto de que el audiolibro esté funcionando tan bien es que atrae tanto a gente que ya es lectora como a nuevos públicos acostumbrados a las apps y los smartphones. Santos Palazzi resaltó que, lejos de lo que pensó la industria, “este formato no es solo para personas mayores a las que les cuesta leer. Seduce a todo el mundo”. Según datos de Audible, el 60% de los consumidores de audiolibros tienen entre 25 y 55 años y consumen mayoritariamente ficción.

Palazzi destacó que los audiolibros son “más inmersivos” que otros formatos "porque es una voz dentro del cerebro que te está narrando la historia". Y, el escritor Javier Sierra aventuró que en el futuro estos audiolibros “traerán efectos especiales y elaboraciones que recordarán a las superproducciones”. También abrirán, dijo, un enorme campo de trabajo para los actores, aunque la escritora Elia Barceló indicó que teme que “las voces artificiales”, impulsadas por la inteligencia artificial, puedan restarles espacio al ser más baratas.

Sierra planteó otro reto para los escritores al asegurar que el formato de los audiolibros puede condicionar la escritura. "Creo que ya escribimos de otra manera", aseguró, y dijo que en el futuro los autores podrían dirigir a los actores de audiolibros.

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