Seis billones (españoles) de dólares y los mercados

Se podría estar gestando un salto muy importante de la economía americana para los próximos meses por la vía del consumo de los hogares

Cuando se haga efectivo, a lo largo de 2021, el nuevo programa de estímulo de la Administración demócrata de Joseph Biden, en total se habrán inyectado más de seis billones de dólares a la economía americana desde el primer paquete de emergencia pandémica de la pasada primavera (sin incorporar todavía el nuevo macro programa de infraestructuras y digitalización, con difícil negociación política por delante).

Hay que recordar que se trata de ayudas directas que inyectan dinero a los bolsillos de los americanos (según el último paquete, cercano a los dos billones de dólares, casi 1.500 dólares, desde los 600 anteriores). En definitiva, la envidia de muchos europeos (notablemente, los españoles), que dependen más de ayudas ligadas a moratorias fiscales o a esquemas de subvenciones laborales o préstamos. Nada que ver con este helicóptero monetario, sin duda, histórico y que probablemente es una reacción a la pobre respuesta que dieron los gobiernos a la crisis financiera del 2008. Con todo, la liquidez en manos de los hogares americanos podría haber aumentado más de un 50% desde el comienzo de la pandemia, según JP Morgan.

En resumen, se podría estar gestando un salto muy importante de la economía americana para los próximos meses por la vía del consumo de los hogares (dos terceras partes del PIB). Máxime cuando la tasa de ahorro se había elevado de forma muy evidente con los confinamientos y el miedo a perder los puestos de trabajo en lo peor de la pandemia. Finalmente, las expectativas del empleo siguen mejorando hacia niveles que podrían alcanzar para finales de año los registrados antes del advenimiento del Covid-19.

Todo sin olvidar, por otro lado, que la manguera de la liquidez por parte de los bancos centrales y la guía de actuación (guidance) transmitida por los mismos también está permitiendo financiación extraordinariamente barata; muy barata, durante mucho tiempo. Esto está haciendo que el componente de inversión del PIB también pueda ayudar al comentado salto significativo esperado en el crecimiento, según las encuestas de los gestores de compras.

¿Y que dicen los mercados financieros? Ya sabemos que las rentabilidades de los bonos gubernamentales han aumentado más de un punto porcentual desde la pasada primavera. Esto llevó a momentos de tensión, con ventas significativas, que incluso se trasladaron momentáneamente a los mercados de renta variable, probablemente atenuados por la traslación desde posiciones en renta fija hacia la Bolsa de los grandes gestores de fondos ante la nula rentabilidad de los primeros. El miedo a la inflación es comprensible. Exceso de base monetaria, balanza comercial creciendo en déficit, crédito históricamente barato y niveles de empleo que, de seguir así, no tardarían en presionar a los salarios, a lo que hay que unir el alza de las materias primas, especialmente el petróleo.

Por lo tanto, nos esperan meses de incertidumbre sobre el efecto real y final de estas señales de inflación en los mercados. El secreto, una vez más, estará en los bancos centrales. Cualquier cambio de su guía actual (absolutamente comprometida con el whatever it takes) sí podría generar turbulencias significativas. Mientras tanto, los mercados financieros seguirán estando muy cómodos con el status quo.

Javier Méndez Llera es Secretario General IEAF/FEF