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Cómo invertir en empresas que cuiden a sus empleados es clave en la sostenibilidad

Schroders piensa que el binomio riesgo-beneficio está anticuado

Cómo invertir en empresas que cuiden a sus empleados es clave en la sostenibilidad

La miopía a la hora de detectar qué empresas son sostenibles y cuáles no sigue siendo un problema en pleno auge de este tipo de inversión. En el marco de una clase que la gestora británica Schroders ha proporcionado a diferentes medios de comunicación, Katherine Davidson, portfolio manager, global & international equities en Schroders, ha destacado qué es lo que motiva este fenómeno y la forma de abordarlo desde la firma, que en la actualidad cuenta con más de 587.000 millones de euros bajo gestión.

“Con la sostenibilidad ocurre que muchos usan el término y existen en realidad diferentes formas de entenderla. Por ‘sostenibilidad’ entiendo que el negocio de una empresa tiene la capacidad de perdurar en el tiempo. Por ‘estabilidad’, la habilidad de hacer algo una y otra vez, el hecho de poder mantener su impacto positivo a medida que pasen los años”. Una empresa sostenible bajo ese prisma es una compañía capaz de sustentarse en el largo plazo gracias a pensar en algo más allá que en el mero beneficio. Dicho con otras palabras, aquella empresa preocupada de su impacto en la sociedad y en el planeta tiene más visos de mantenerse en el tiempo.

“Dos indicadores nos dan pistas de cómo de sostenible en el tiempo es el negocio de una compañía. Si la firma es consciente o no de los retos a los que se enfrenta y la manera en la que se relaciona con todas las partes involucradas en ella, si de verdad piensan en esos actores y no solamente en los accionistas. Pensamos que tratando adecuadamente a los stakeholders, las compañías tienen una mejor capacidad de servir a los accionistas a largo plazo.”

Davidson hace un llamamiento a lo importante que es fijarse en cómo una compañía se relaciona con sus trabajadores. En caso de un maltrato hacia sus empleados, el daño reputacional es el más inmediato, pero no el único. “El capital humano es un recurso clave en la economía y, a medida que una empresa trate peor a sus trabajadores, lo tendrá mucho más complicado para encontrar y retener al talento que necesita. La fuga de talento es uno de los acontecimientos que más caro le puede salir a una empresa”.

Un caso ejemplar

A modo de ejemplo del potencial de tener en cuenta este factor a la hora de invertir, la ejecutiva cita el caso de Spirax Sarco, una empresa de ingeniería británica de mediano tamaño. “No es muy sexy, pero me gusta llamarla la mejor compañía de la que nunca hayas oído hablar”. Davidson ilustra que esta firma ha sido capaz de elevar su dividendo año tras año durante los últimos 50, incluido en 2020, cuando otras empresas no daban nada. ¿Cuál es su secreto?

“Es una historia de 50 años, no es un único director o un producto, es una estrategia sostenible replicada una y otra vez. Nuestro análisis detectó que se basa en un sistema muy centrado en la relación con los stakeholders, Los responsables tienen una visión a largo plazo que va más allá del beneficio en el corto”. Con una actividad basada en aumentar la eficiencia de procesos productivos ajenos, la gran mayoría de sus ventas se obtienen a través de los ingenieros de la compañía, que van empresa por empresa explicando lo que pueden obtener a cambio de contratar sus productos. “Es un producto que tiene que ser vendido más que comprado. Hacer su actividad de forma que tenga sentido para cada cliente requiere conocimiento. Como sabéis, hay escasez de ingenieros en Reino Unido, y lo que ha hecho esta empresa es formar la llamada Spirax Academy, una especie de universidad dentro de la empresa”.

La experta afirma que cuando la libra se desplomó, esta compañía se vio beneficiada al dedicarse también a la exportación de sus servicios. “En vez de disfrutar en el corto plazo de los beneficios, aprovecharon el viento de cola para intensificar su inversión en la academia y para hacer más contrataciones. A menudo, aquellos trabajadores que se van a la competencia terminan por volver porque es un sitio de trabajo agradable”. Lo cierto es que las cifras respaldan la postura de Davidson. Desde el cierre de 2015, Spirax Sarco sube un 273% en Bolsa.

“Hemos entrado en una nueva era”

Kate Rogers, head of sustainability policy de Schroders Wealth Management, habla de una nueva época en el mundo de la inversión. “Creemos que hemos entrado en una nueva era. Tradicionalmente, la inversión se basaba en dos dimensiones, riesgo y beneficio. Pensamos que el futuro de la inversión pasa por tener en cuenta una tercera dimensión: el impacto”.

Rogers detalla que la mejor forma de in­vertir de forma sostenible es una combinación de las diferentes corrientes al respecto.

De un lado, evitar provocar daños, pero también fijarse en beneficiar a la sociedad y al planeta y tratar de contribuir a conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Con el fin de ser más precisos a la hora de detectar cómo de sostenible son sus inversiones, Schroders cuenta con dos herramientas: SustainEx, que mide daños y beneficios ambientales y sociales, y ThemeX, que vigila el cumplimiento de los ODS.

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