Así ha cambiado el trabajo en el año más loco que se recuerda

El teletrabajo se quedará, pero no tendrá una fórmula única, y se irá hacia un modelo híbrido

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Este fin de semana se cumplió un año del estado de alarma que cambió completamente las reglas del juego para empresas y ciudadanos. El teletrabajo ha sido una de las transformaciones más evidentes, pero no la única. Estos 12 meses han escalado los niveles de incertidumbre y complejidad previos, obligando a las compañías y a sus trabajadores a desarrollar nuevas competencias para sobrevivir.

Para Jordi Damià, profesor en EADA Business School y director ejecutivo de Setesca, se han producido tres grandes cambios: la omnicanalidad, la flexibilidad en los modelos de negocio y la importancia de disponer de mecanismos de gestión para tomar decisiones rápidas. La primera, aunque la digitalización llevaba ya mucho tiempo en boca de las empresas, hace referencia a cómo la pandemia les ha hecho adquirir conciencia como nunca antes de la urgencia de adoptar esta transformación. “Crear una página web requiere de cierta inversión, pero no es algo que no puedan asumir la mayoría de las empresas y es muy beneficioso. Más que nada porque muchos hubieran desaparecido si no lo hubieran hecho”, explica el responsable de la consultora.

Una lección que han podido incorporar desde las empresas más pequeñas, como los comercios locales que han dado sus primeros pasos en el entorno digital, a las plataformas tecnológicas más sofisticadas. “Las herramientas han ido evolucionado e incluyendo mejoras, donde antes tenían tres o cuatro usuarios que las probaban, ahora han podido contar con tres o cuatro millones”, explica el director de operaciones de marketing y ventas de Ricoh, Xavier Moreno, en referencia a instrumentos como Teams o Zoom.

También se ha advertido que modelos de negocio que parecían estáticos han demostrado no serlo, es el caso de los restaurantes que ofrecían pedidos para llevar a casa. “La gente ha cambiado de hábitos: si no pueden ir a un restaurante, lo piden para tomar en su casa y así se ha podido seguir funcionando”, justifica Damià. Para Susana Marcos, socia de la consultora PeopleMatters, son las crisis las que obligan a generar las mejores ideas: “Si no hay conflicto no se avanza. Eso lo sabemos ahora y lo sabíamos hace 50 siglos”.

Por último, Damià asegura que este año también ha servido para derribar grandes mitos de la gestión empresarial. “Se ha visto que la resistencia al cambio no es un problema estructural de las empresas, sino que la gente no evolucionaba porque no quería. Cuando hubo que trabajar desde casa, todo el mundo se puso a ello de un día para otro”, opina el experto, para quien el liderazgo que mejor ha funcionado en este contexto es el autoritario. Algo con lo que no está de acuerdo Moreno, quien cree que se ha pasado de jefes controladores, que se han visto frustrados en este tiempo por no poder ejecutar este control, a un liderazgo más de acompañamiento, casi como si ocuparan la función de un coach. En esta línea, Marcos también cree que durante estos meses los empleados han tenido que asumir una mayor responsabilidad, pues han trabajado de manera más autónoma. “Hemos visto una autodisciplina que no nos había impuesto. La responsabilidad individual hay que fomentarla, reconocerla y agradecerla”, asegura.

El trabajo en remoto no ha sido el único aprendizaje, aunque tal vez sí el más evidente. En este sentido, los expertos reconocen que ha llegado para quedarse, pero también llaman a la moderación en su implementación. Para Moreno, quien pronostica que este sistema ocupará un 20% de las jornadas en el futuro, la clave está en el trabajo híbrido: “Es el que genera un mayor compromiso con la empresa”.

Lo que habrá que plantear es dónde está el equilibrio entre ambos formatos. El portavoz de Ricoh aboga por destinar las oficinas a la parte más creativa, pero insiste en que se debe dejar flexibilidad para que cada equipo elija una nueva rutina.

Tampoco Marcos es partidaria de que los centros de trabajo queden relegados: “No toda novedad o toda moda es buena. El aprendizaje es mucho más rápido cuando se está expuesto a otros y eso desde casa es muy difícil”. No obstante, Moreno abre la puerta a que aumente la competitividad en los servicios virtualizables, ya que la globalización ha escalado a un nuevo nivel: “Ya no es suficiente con ser el mejor de España en algo, para tener éxito ahora, hay que ser el mejor del mundo”, apunta.

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