La sequía de chips durará al menos este año

Las oscilaciones de la demanda por la pandemia y las guerras comerciales afectan especialmente a la industria del motor

El presidente de EE UU, Joe Biden, sosteniendo un chip, antes de firmar un decreto para abordar la escasez de microprocesadores, el 24 de febrero pasado.
El presidente de EE UU, Joe Biden, sosteniendo un chip, antes de firmar un decreto para abordar la escasez de microprocesadores, el 24 de febrero pasado. REUTERS

Algunas empresas tendrán que acostumbrarse a la sequía de chips, provocada por las oscilaciones de la demanda debidas a la pandemia y por las guerras comerciales. El venidero derroche en nuevas instalaciones beneficiará más a los centros de datos y a los fabricantes de smartphones que a los de coches.

La escasez es general. Nvidia lleva medio año sin satisfacer la demanda. Sony advirtió de que podría haber escasez de consolas estas Navidades. El motor se enfrenta a una carestía especialmente grave porque canceló pedidos durante la pandemia. GM afirma que puede reducir sus beneficios hasta 2.000 millones de dólares este año, y Ford, hasta 2.500 millones. La escasez de chips suele provocar un exceso posterior: hay inversión en marcha. Taiwan Semiconductor Manufacturing, el mayor fabricante por contrato, aumentará el gasto de capital un 50%, hasta 28.000 millones, este año.

Pero no todos los compradores se beneficiarán por igual. La mayor parte de la inversión elevará la producción de chips avanzados usados por clientes como Apple. Applied Materials, fabricante de equipos para plantas de semiconductores, afirma que cerca del 70% de sus pedidos se utilizan para los de última generación. La industria no tiene muchos incentivos para construir plantas de tecnología atrasada, ya que hay menos tiempo para recuperar la inversión.

Así que algunos sectores pueden sufrir un tiempo. El motor gastó unos 40.000 millones en chips en 2018, según Digitimes Research, y la demanda sube. El fabricante alemán Infineon calcula que un coche tradicional utiliza microprocesadores por valor de unos 400 dólares. Los eléctricos necesitan el doble y los autónomos, muchos más.

Nada es eterno. Los clientes pueden acabar usando chips más avanzados y caros. Y los fabricantes se verán tentados a aumentar la inversión: Applied Materials afirma que las ventas de equipos tecnológicos menos sofisticados han crecido más en la última década que los más avanzados. Y tanto EE UU como la UE sopesan conceder subvenciones a la fabricación nacional. Pero puede ser un año seco para algunos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías