La inversión en tecnologías limpias sortea la pandemia

El interés por la solar, la eólica marina y el coche eléctrico hace que el monto global supere el récord de los 400.000 millones

Renovables Pulsar sobre el gráfico para ampliar

Si bien la actividad se ralentizó durante el confinamiento global de la primavera de 2020, la crisis económica derivada del Covid-19 no paralizó el proceso de transición energética. Al contrario, las inversiones se dispararon no solo en áreas habituales (renovables, bombas de calor, vehícu­los eléctricos), sino también en otras emergentes que hoy crecen con fuerza (hidrógeno verde y sistemas de captura de carbono).

Así, pese al temor de desaceleración por la pandemia, el monto global dedicado a este capítulo alcanzó el ejercicio pasado el récord de 501.300 millones de dólares (poco más de 400.000 millones de euros), un 9% más que en 2019, recoge un reciente informe de BloombergNEF.

Europa recupera posiciones y es la que más dinero destina desde 2012 a fuentes verdes y a la electrificación del transporte

En renovables, el gasto de empresas, Gobiernos y hogares fue de 304.000 millones de dólares (unos 250.000 millones de euros), una subida del 2% respecto al año anterior, gracias al empuje de la solar y la eólica marina (ver gráfico). Por regiones, Europa lideró el impulso inversor, con un alza del 67%, el mejor desde 2012 y destinado principalmente a solar, eólica y coche eléctrico, mientras que en China y EE UU cayeron un 12% y un 11%, respectivamente.

“A lo largo de 2020, el sector renovable ha demostrado una resiliencia mayor. La gran competitividad que ha alcanzado, su aporte a la modernización de las estructuras eléctricas, su capacidad de adaptación por su desarrollo en entornos muy dinámicos y volátiles y la convergencia con el aumento de la concienciación social por cuidar el medioambiente cataliza e impulsa una evolución continua”, comenta Santos García, director general de Enertis.

Mejor de lo esperado

España no fue la excepción. Y aunque al principio de la epidemia hubo retrasos administrativos, de suministro de componentes y en la instalación y montaje de plantas grandes y pequeñas, especialmente de autoconsumo, el cierre del ejercicio sorprendió con datos más positivos de lo esperado, coinciden las patronales del sector.

No fue el máximo de 2019, cuando se instalaron 7.177 megavatios de nueva potencia, pero llegó a 4.639, lo que supone 2.538 megavatios menos respecto al año anterior, cifras de REE, APPA Renovables y CNMC. “Este dato fue el tercero mejor de la serie histórica, a nivel general, y el segundo mejor año para la fotovoltaica, superando incluso lo que se instaló en 2008 gracias al impulso del autoconsumo”, señala José María González Moya, director general de APPA Renovables.

Y es que la instalación de paneles en los tejados domésticos dio un giro inesperado: el volumen casi se duplicó respecto a 2019 y el segmento ya representa el 19% del total, por las ventajas fiscales que otorgan algunos municipios y, paradójicamente, por el propio coronavirus –el ahorro de las familias se destinó a este tipo de inversiones–, cuenta José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (Unef). En industria y servicios, muy afectadas por el parón de marzo-mayo pasado, la situación se estabiliza y se espera que salgan del estancamiento este año.

Pese al Covid, España salva 2020 con un total de 4.639 MW nuevos instalados

Desde REE apuntan que “las renovables produjeron en el último año el 44% del total de la energía en España y convirtieron 2020 en el año más verde desde que hay registros nacionales (2007). En total, se generaron 110.450 gigavatios hora a partir del viento, el sol y el agua, lo que supone un incremento del 12,8% respecto a 2019. La eólica generó más de una quinta parte del total (21,9%); la hidráulica, el 12,2%, y la solar fotovoltaica, el 6,1%”. También influyó la desconexión de 3.950 megavatios de carbón, de ahí que más de la mitad (53,8%) del parque de generación sea hoy limpio, añaden.

Tendencias

Donoso destaca que los 2.633 megavatios solares de 2020 se han instalado por primera vez en España sin ningún tipo de programa de apoyo público, ni siquiera de una subasta y, mucho menos, de primas o subvenciones. Es decir, son proyectos que han ido a mercado o con contrato bilateral (PPA). “Veremos dos tendencias en paralelo: proyectos que vayan a subastas, buscando menor rentabilidad pero mayor certidumbre, y proyectos que vayan a PPA o a mercado, buscando mayor rentabilidad aunque mayor riesgo”, sostiene.

“El mercado está preparado para seguir desarrollándose de forma independiente, sin subvenciones ni ayudas económicas. Además, las subastas, cuyos proyectos se entregarán en dos o tres años, han servido de imán para atraer a inversores. En los próximos años esperamos un equilibrio saludable entre un mercado de contratos de compraventa de energía a largo plazo y las subastas convocadas por el Gobierno”, subraya García. Y augura que el almacenamiento llegará con fuerza.

El sector crece sin primas ni ayudas y sube el autoconsumo por los hogares

De hecho, el pasado 9 de febrero, el Ejecutivo aprobó la Estrategia de almacenamiento energético, que contempla una capacidad total de unos 20 gigavatios en 2030, contando con los 8,3 disponibles, y unos 30 en 2050 tanto a gran escala como distribuidos.

La eólica marina flotante –el sector quiere posicionar a España como el principal hub europeo de experimentación en el área–, la hibridación y el hidrógeno cobrarán también protagonismo, añaden en la Asociación Empresarial Eólica (AEE). La potencia eólica se elevó en 1.720 megavatios en 2020, 523 megavatios menos resepcto a 2019, y suma un total de 27.446 instalados.

Retos

A corto plazo. Fijar un calendario anual de subastas y que dé cabida a otras tecnologías como la biomasa o la eólica marina flotante, piden desde APPA Renovables, y una específica para el almacenamiento y las plantas pequeñas, reclaman en Unef. Además de culminar el desarrollo regulatorio de acceso y conexión.

En autoconsumo, resolver las distorsiones en la tarifa eléctrica. España tiene uno de los componentes fijos más altos (40%) de Europa (23%), y cuanto más alto, menos atractivo es para empresas y particulares invertir en paneles en los tejados, y reducir los trámites.

Además de configurar adecuadamente los proyectos que otorguen garantías suficientes para la financiación que de por si es compleja de estructurar, a pesar de contar con una rentabilidad muy atractiva, así como la apuesta en I+D, para atraer fondos europeos, y en digitalización (aplicación de la ciencia de los datos y machine learning), añaden desde Enertis.

La AEE demanda mayor cupo de potencia mínima para la eólica en las subastas, de 2.200 MW/año en vez de los 1.500 actuales; el mantenimiento de su capacidad manufacturera, la optimización de los puntos de conexión, políticas industriales y energéticas estables, y velar por sectores estratégicos como este.

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