De los Mozos, ante el toro de recuperar la rentabilidad

El veterano directivo de Renault incorpora nuevas responsabilidades de cara al plan

estratégico del grupo hasta 2023

José Vicente de los Mozos, presidente-director general de Renault Iberia
José Vicente de los Mozos, presidente-director general de Renault Iberia

Cada vez más poder para José Vicente de los Mozos Obispo (São Paulo, Brasil, 1962) en Renault. Luca de Meo, director general del grupo francés, le ha nombrado esta semana responsable también de Portugal, amén de los múltiples cargos que ostenta en la compañía. De los Mozos se encargará de crear un comité país que englobe las diferentes actividades desarrolladas por Renault en la Península Ibérica, a fin de crear sinergias. Es también director mundial de fabricación, y además su papel como presidente de Renault España evoluciona a presidente-director general.

Casado y con cuatro hijos (tres chicos y una chica; uno de ellos ha estudiado Ingeniería), es muy familiar. Vive en París y viaja mucho a Asia, pero procura ir a Madrid los fines de semana a estar con ellos, paseando, por ejemplo.

Es socio del Real Madrid e intentaba (cuando se podía) ir al Bernabéu con su progenie, con la que comparte afición; de casi dos metros de estatura, en tiempos universitarios jugó al baloncesto, y también practica el esquí. Es amante del vino, en especial del de su tierra, el Ribera del Duero y le gustan los toros y la Semana Santa de Valladolid.

Su padre, palentino, emigró a Brasil para trabajar en una fábrica de General Motors. La familia regresó a España cuando consiguió un puesto en el taller de matricería (corte de materiales sin arranque de viruta) de la factoría de Renault en la capital de Castilla y León.

Formado en el Colegio de San Agustín de la ciudad, entró como aprendiz en la cadena de montaje de FASA-Renault en 1978. Ese trabajo le permitió descubrir su vocación, y estudió Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Politécnica de Madrid, para luego incorporarse al grupo de directivos ingenieros de la factoría de carrocería-montaje de Valladolid.

“Es un hombre hecho a sí mismo”, señala Jesús Montoliú, que luego trabajaría a sus órdenes en Nissan. “Es muy trabajador, y exige lo mismo de los demás. Puedes ganarte su confianza a base de trabajo; si te esfuerzas, te permitirá equivocarte. Luego tendrás que hacer un análisis en busca del error, de la causa, pero no de culpables. Y te protegerá un cierto tiempo, lo cual es muy bueno para el aprendizaje”.

En 1993, De los Mozos se traslada a París para desem­peñar diferentes tareas en la dirección de ingeniería, para posteriormente regresar a España como jefe del departamento de embutición en Valladolid y, más tarde, también de la misma área de la planta de Palencia, ciudad que lo nombró hijo adoptivo en 2015.

En 2003 pasa a Nissan Motor Ibérica, en Barcelona, como adjunto al director industrial, para posteriormente ser nombrado director general, y luego vicepresidente, encargándose de todas las operaciones industriales de Nissan España.

Montoliú recuerda de aquella etapa que es “muy fácil trabajar con él, porque es muy noble, honrado, honesto y directo. Tiene un carácter fuerte y puede ser impulsivo a veces, pero lo que hay es lo que ves. Es como un single, un disco de música, de una sola cara. Si te dice que te va a ayudar, lo hará; si no, te dirá que no. No te va a ir con una retórica compleja”. Sabe escuchar y separar lo personal de lo profesional, y es “muy amigo de sus amigos”.

Hacia la cúpula mundial

Solo estuvo un año fuera del grupo francés-nipón: entre 2008 y 2009 fue jefe de operaciones del departamento de automoción de la multinacional de autopartes Ficosa. Regresa a Renault como vicepresidente de las plantas de ensamblaje del grupo y en 2012 le nombran director general para España. Fue acumulando puestos y responsabilidades: vicepresidente ejecutivo de la cadena de fabricación y suministro del grupo, miembro del comité ejecutivo y jefe de salud, seguridad y medioambiente. Le gusta acudir a las plantas para ver de primera mano lo que allí sucede.

En 2018 Carlos Ghosn lo nombró vicepresidente ejecutivo adjunto de la alianza, responsable de las operaciones de fabricación y cadena de suministro. También entonces fue nombrado presidente de la patronal española del sector, Anfac (Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles). Tras la caída de Ghosn, lo designaron de forma interina director general adjunto global para el periodo de transición. Desde junio de 2020 preside Ifema.

El futuro

Renault presentó el jueves su plan estratégico hasta 2023, orientado a la reducción de costes, produciendo menos, recortando en I+D y simplificando los procesos. En mayo ya anunció un recorte de 14.600 empleos en ese tiempo, aunque las plantas y los 12.000 trabajadores de la firma en España quedan al margen, al menos a priori.

Eso dependerá de las negociaciones del cuarto convenio colectivo entre empresa y sindicatos, que están en un impás: la parte social reclama conocer las futuras adjudicaciones de modelos (Renault adelantó en octubre que centrará la producción de modelos 100% eléctricos en Francia y que a España llegarán variantes híbridas e híbridas enchufables de modelos como el Captur o el Kadja), mientras la empresa plantea limitar la efectividad del convenio a dos años y medidas como la congelación salarial, el recorte de pluses en un 25%, el incremento de la jornada anual en tres días o una mayor flexibilidad.

Cuando discutían, recuerda Jesús Montoliú, De los Mozos solía usar la frase: “Hasta el rabo todo es toro”; es decir, que no es cómo empieza, sino cómo acaba. El reto es que el plan termine según lo previsto.

Espíritu de empresa

Tiene un máster en Técnicas de Producción por el Cesem de Madrid y un Executive Program por la Universidad Stanford. La Universidad de Valladolid le invistió doctor honoris causa en 2016, y en 2018 recibió el Premio al Espíritu de Empresa de la Cámara Franco-Española de Comercio e Industria-La Chambre.