Compras de deuda

El BCE inicia el año con una potencia de fuego de 1,09 billones en compras

El PEPP alcanza los 755.900 millones, todo lo previsto a su inicio en marzo. El BCE posee ya el 25% del total de la deuda soberana española

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El BCE ha echado el resto en 2020 para combatir el coronavirus, que ha arrasado la economía de la zona euro. Lo ha hecho en paralelo a un despliegue de gasto público sin precedentes, que ha estado avalado en todo momento por el Banco Central. La institución que preside Christine Lagarde se aseguró desde marzo de que el mercado financiero recuperaba la estabilidad perdida con el estallido de la pandemia y de que el coste de financiación de los países del euro iba a seguir siendo muy barato. Inundó de liquidez a los bancos y desplegó el instrumento que se ha revelado más valioso para combatir la crisis, un programa extraordinario de compras de deuda (PEPP por sus siglas en inglés) que acaba el año con una potencia de fuego de 1,85 billones de euros.

El BCE lo lanzó a mediados de marzo, ante la evidencia de que la tarea más urgente era evitar el alza de las primas de riesgo. Y poco después se vio que los 750.000 millones de euros de la dotación inicial se habían quedado cortos. De no haberse ampliado ese programa, el BCE lo habría consumido ya este año en su totalidad, ya que el volumen de deuda adquirida bajo el PEPP cierra el año en los 755,902 millones de euros, según los últimos datos correspondientes a la semana de Navidad.

El BCE se ha dado un amplio margen para encarar 2021 y, después de decidir el pasado 10 de diciembre la ampliación del PEPP en 500.000 millones de euros más, concluye 2020 habiéndolo consumido al 40%. Ya en junio decidió elevarlo en 600.000 millones, a 1,35 billones.

Lagarde avanzó en diciembre que la intención no es agotar el PEPP en su totalidad, que se extenderá hasta marzo de 2022, nueve meses más de lo previsto. Quedan aún disponibles 1,09 billones. Pero la mera existencia de esa opción, hasta los 1,85 billones, es un seguro contra posibles tensiones de mercado, a pesar de que la llegada de la vacuna augure un 2021 de crecimiento. Aun así, el propio BCE no prevé que la zona euro haya recuperado el nivel de PIB previo a la pandemia hasta al menos mediados de 2022.

El BCE ha absorbido con sus compras las elevadas emisiones de deuda de 2020

La actividad compradora del programa PEPP tuvo en mayo su mayor intensidad, con volúmenes semanales por más de 30.000 millones de euros. El ritmo se moderó en verano y ha continuado de media por debajo de los 20.000 euros semanales. De no haberlo ampliado desde los 1,35 billones, el PEPP se habría agotado en julio de 2021 a un ritmo de 20.000 millones de euros de compras a la semana, según cálculos de Nomura.

Su flexibilidad ha sido clave a la hora de lograr que las primas de riesgo y las rentabilidades de la deuda soberana de la zona euro, y en especial de la periferia, hayan caído a mínimos. En una decisión sin precedentes, reflejo del desafío extraordinario que ha supuesto la pandemia, el BCE se ha permitido adquirir deuda de países por encima de su peso en el capital de la institución, lo que ha favorecido especialmente a Italia –el país del euro más endeudado, solo por detrás de Grecia– y a España. Sus primas de riesgo comenzaron a subir de forma preocupante en marzo pero, gracias a la acción del BCE, la italiana se ha suavizado después a niveles de 2016 y la española, de 2010.

El BCE ha absorbido de hecho con sus compras de deuda el equivalente a las emisiones soberanas realizadas este año. No adquiere los bonos soberanos en las subastas, sino ya en el mercado secundario, pero su constante presencia compradora es motivo más que suficiente para que los inversores acudan a las colocaciones de deuda pública, sabedores de que el BCE estará ahí para adquirir los títulos.

La pandemia ha alterado también el perfil de los tenedores de deuda soberana. Con su actividad compradora, el BCE posee ya el 25,6% de la deuda pública española en circulación, un porcentaje que ha subido desde el 21,6% de diciembre de 2019. Estas compras han sido clave para que el Tesoro español haya rebajado en 20.000 millones la emisión neta prevista para el ejercicio, que ha quedado en los 110.000 millones de euros. La banca doméstica también se ha implicado más este año, con la mayor tenencia de deuda soberana desde 2016.

Un balance disparado sobre los 7 billones de euros

El salto de 2020. El tamaño del balance del BCE ha dado un salto exponencial de casi 2,5 billones de euros durante este año, fruto de las ambiciosas medidas de estímulo. Concluye el año en el nivel récord de 7,014 billones de euros, frente a los 4,671 billones de tamaño a cierre de 2019. Durante ese año incluso descendió en más de 31.000 millones de euros respecto a 2018.

Las compras de deuda. El volumen de emisiones de deuda adquirido ya por el BCE se eleva a 3,704 billones de euros. Estas adquisiciones comenzaron en 2015 pero durante este año se han incrementado en más de un billón de euros, desde los 2,63 billones de 2019.

Liquidez a la banca. Los préstamos a la banca en relación con la política monetaria son la otra gran partida del balance. Suman 1,792 billones de euros y se han multiplicado desde los 624.232 millones de euros de un año atrás, con anterioridad a la pandemia.

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