El Banco de Inglaterra deja a los bancos en el purgatorio

Aunque levanta el veto a los dividendos y la recompra de acciones, los límites impuestos no complacen a nadie

City de Londres.
City de Londres. AFP

Los católicos medievales podían comprar su salida del purgatorio. No tienen esa suerte HSBC, Lloyds Banking Group, Barclays, NatWest y Standard Chartered. Aunque el Banco de Inglaterra dejará que los bancos paguen dividendos y recompren acciones el año que viene, el rendimiento permitido parece bajo comparado con los niveles prepandémicos. Ello deja en la práctica a los bancos en una tierra de nadie inversora.

Las cinco entidades perdieron el 4% de su valor de mercado colectivo de 167.000 millones de libras (182.000 millones de euros) el viernes por la mañana, tras el anuncio del Banco de Inglaterra de que relajaría la prohibición de devolver efectivo a los accionistas.

Los grandes bancos están lo suficientemente bien capitalizados como para soportar un golpe del coronavirus mucho más grande de lo esperado, dijo el supervisor, lo que significa que las restricciones implementadas en marzo ya no son necesarias.

Sin embargo, presidentes como Mark Tucker, de HSBC, y Robin Budenberg, de Lloyds, difícilmente tendrán vía libre para distribuir el capital sobrante. El Banco de Inglaterra ha erigido dos “guardarraíles” para obligar a la cautela en torno a los pagos a cargo de las ganancias de 2020, que comenzarían el próximo año. Los bancos solo pueden pagar el 0,2% de los activos ponderados por riesgo a finales de año, o el 25% de las ganancias acumuladas para 2019 y 2020, ajustadas por dividendos, recompras y deterioro del fondo de comercio.

Ello se traduce en un escaso rendimiento promedio de alrededor del 2% para los cinco bancos, según nuestros cálculos, basados en los datos de Citigroup y Jefferies.

Los inversores de HSBC y Lloyds se han acostumbrado a rendimientos por dividendos de más del doble de ese nivel en los últimos cinco años, según Refinitiv. NatWest es probablemente el más afectado: el altísimo ratio de capital ordinario del banco controlado por el Estado, del 17,2%, excluyendo el alivio regulatorio temporal, había aumentado las esperanzas de recompras mucho mayores en 2021.

Y aunque los guardarraíles permiten a Barclays y Standard Chartered distribuir más capital en proporción a su valor de mercado, sus acciones se negociaban el viernes por la mañana a la mitad del valor contable tangible previsto para este año. La intervención del Banco de Inglaterra puede haber aumentado de forma permanente el coste de capital que los inversores asignan al sector.

No es trabajo del banco central aplacar a los accionistas. Sin embargo, la reacción negativa del viernes plantea la pregunta de por qué se ha molestado en relajar las restricciones. El supervisor ha abandonado su posición de halcón, pero no lo suficiente como para tentar a los inversores a volver al sector. El nuevo modelo intermedio no complacerá a nadie.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías